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Infantino utilizó un jet privado para 27 vuelos durante el Mundial

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, asistió a 24 partidos en Norteamérica utilizando un avión privado que recorrió más de 50.000 kilómetros en solo dos semanas de competencia.

Redacción El Capitán 28 de junio de 2026 6 min de lectura
Infantino utilizó un jet privado para 27 vuelos durante el Mundial
Foto: BBC Sport Football

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, completó 27 vuelos en un jet privado para asistir a 24 partidos durante las primeras dos semanas del Mundial en Estados Unidos, México y Canadá, según registros de seguimiento aéreo.

La actividad del dirigente suizo generó una fuerte controversia debido al contraste entre su discurso sobre la sostenibilidad y el uso intensivo de una aeronave Gulfstream G650ER. De acuerdo con datos obtenidos mediante el monitoreo de vuelos y registros fotográficos en los estadios, el avión vinculado a la entidad madre del fútbol mundial recorrió al menos 50.122 kilómetros (31.144 millas) entre el inicio del torneo y el 27 de junio. Durante este período, la aeronave permaneció más de 66 horas en el aire para permitir que Infantino presenciara encuentros en sedes separadas por miles de kilómetros, llegando a realizar hasta tres vuelos en una sola jornada para cumplir con una agenda que incluyó dos partidos diarios en múltiples ocasiones.

El análisis técnico de las operaciones aéreas indica que el jet privado consumió aproximadamente 1.817 litros de combustible por hora. Esto se traduce en una emisión estimada de 516 toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2e) en apenas quince días. Para poner la cifra en perspectiva, operadores del sector aeronáutico y especialistas en medio ambiente señalan que este volumen de gases de efecto invernadero iguala lo que producirían 78 personas promedio a lo largo de un año completo, tomando como base el promedio global de emisiones individuales de 6,56 toneladas anuales. Consultados sobre esta logística, representantes de la FIFA indicaron que el presidente viaja habitualmente con funcionarios por asuntos de negocios y torneos, alternando entre aerolíneas comerciales de bajo costo y vuelos privados según la eficiencia y el costo-beneficio de cada trayecto.

Uno de los tramos más extensos registrados fue el viaje de 4.507 kilómetros desde Vancouver hasta Miami el pasado 13 de junio, luego de que Infantino presenciara el duelo entre Australia y Turquía. Sin embargo, la logística también incluyó trayectos extremadamente cortos, como el vuelo de apenas 148 kilómetros entre Filadelfia y el aeropuerto de Teterboro, en Nueva Jersey, realizado el 22 de junio. En esa oportunidad, el dirigente no asistió a un partido en dicha localidad, sino que se trasladó para brindar una entrevista en los estudios de Fox News en Nueva York, antes de continuar su ruta hacia Boston y Toronto ese mismo día. Otro hito de su itinerario ocurrió el 15 de junio, cuando cruzó el territorio estadounidense desde Miami a Seattle (4.000 kilómetros) para ver Bélgica vs. Egipto, y luego voló otros 1.545 kilómetros hacia Los Ángeles para el encuentro entre Irán y Nueva Zelanda.

Contexto

La actual edición de la Copa del Mundo representa un desafío logístico sin precedentes al ser la primera que se disputa en tres países simultáneamente y con un formato expandido de selecciones. A diferencia del Mundial de Qatar 2022, donde los ocho estadios se encontraban en un radio de apenas una hora de viaje por tierra, la infraestructura de 2026 abarca 16 ciudades anfitrionas distribuidas en todo el continente norteamericano. En este escenario, la FIFA había presentado una estrategia de sostenibilidad y derechos humanos en la que Infantino aseguraba el compromiso de la organización para desempeñar un papel activo frente al cambio climático. No obstante, informes previos de científicos nucleados en la organización Scientists for Global Responsibility (SGR) ya advertían que la huella de carbono de este torneo podría alcanzar los nueve millones de toneladas de CO2e, casi el doble que el promedio de las últimas cuatro ediciones.

Este no es el primer cuestionamiento que recibe la entidad por sus promesas ambientales. En 2023, un regulador suizo determinó que la FIFA había realizado declaraciones falsas al promocionar el Mundial de Qatar como el primero “carbono neutral” de la historia, basándose en mecanismos de compensación de emisiones que fueron considerados insuficientes o poco transparentes. Ante aquellas críticas, desde la sede de Zúrich se emitió un comunicado reafirmando que la institución es plenamente consciente de que el cambio climático es uno de los desafíos más urgentes de la actualidad. A pesar de ello, la FIFA se ha fijado metas ambiciosas para el futuro cercano, que incluyen una reducción del 50% de sus emisiones para el año 2030 y alcanzar el objetivo de cero emisiones netas para 2040, promoviendo el uso de energías eficientes y transporte público para los asistentes.

Impacto

El uso de jets privados es considerado la forma de transporte más intensiva en carbono, siendo entre cinco y catorce veces más contaminante que los aviones comerciales y hasta cincuenta veces más que el tren. Expertos como Denise Auclair, de la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente, sostienen que este tipo de traslados tienen un impacto desproporcionado que contradice los esfuerzos globales de descarbonización. Para la FIFA, el impacto no es solo ambiental sino también reputacional, dado que la organización exige a las ciudades sedes y a los proveedores cumplir con estrictas normas de sostenibilidad mientras su máxima autoridad utiliza recursos que generan una huella ambiental masiva. Freddie Daley, investigador de la Universidad de Sussex, calificó esta conducta como un síntoma de las fallas de liderazgo de la entidad en materia ecológica.

La controversia también pone el foco en la transparencia financiera de la entidad. Aunque la FIFA no respondió a las consultas sobre si compensa estas emisiones específicas o cuántas personas viajan en cada vuelo del Qatar Executive jet, la utilización de este tipo de servicios de lujo en un torneo que busca proyectar una imagen de inclusión y responsabilidad social genera tensiones internas. El Gulfstream G650ER tiene capacidad para 19 pasajeros, pero se desconoce el nivel de ocupación en cada uno de los 27 tramos realizados. Esta situación reaviva el debate sobre la necesidad de regulaciones más estrictas para los vuelos privados de altos funcionarios en eventos de escala global, donde la logística oficial parece chocar directamente con los objetivos de preservación del medio ambiente declarados en los estatutos institucionales.

Con la fase de eliminación directa en marcha, se espera que la frecuencia de viajes de la cúpula de la FIFA se mantenga elevada, aunque con una concentración menor de partidos por jornada. La atención de los organismos de control ambiental permanecerá sobre los movimientos de Infantino hasta la final del torneo, mientras crece la presión para que la organización publique un informe detallado sobre el costo real y el impacto ecológico de su despliegue operativo en Norteamérica.

Fuente: BBC Sport Football

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Información publicada por BBC Sport Football.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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