Fuerzas federales y provinciales hallaron este fin de semana una avioneta abandonada sin matrícula en un campo del departamento San Justo, Santa Fe, cerca del cruce de las rutas 62 y 82-S, bajo sospecha de actividades vinculadas al narcotráfico.
El hallazgo de la aeronave, identificada técnicamente como una Cessna Centurión 210 de color beige con franjas marrones, se produjo en una zona rural estratégica entre las localidades de Cayastá y Cayastacito. Según indicaron fuentes de la Justicia Federal, al momento del arribo de las patrullas no se encontraron ocupantes ni personas en las inmediaciones del predio. Sin embargo, testimonios recolectados por los investigadores en la zona rural señalaron que al menos dos vehículos de alta gama abandonaron el sector a gran velocidad pocos minutos antes de que se iniciara el despliegue policial. Por orden del juzgado interviniente, se dispuso un allanamiento inmediato y la requisa integral del establecimiento rural para determinar si el sitio funcionaba como una pista de aterrizaje clandestina recurrente para el traslado de sustancias ilícitas desde países limítrofes.
Durante el operativo, personal especializado de criminalística llevó adelante peritajes fotográficos exhaustivos, levantamiento de rastros químicos y búsqueda de huellas dactilares tanto en el fuselaje como en los comandos de la aeronave. Una brigada de canes detectores de narcóticos inspeccionó el interior de la cabina y los compartimentos de carga en busca de residuos de estupefacientes. Aunque los primeros controles de campo arrojaron resultados negativos respecto a la presencia de carga actual, los peritos aguardan los resultados de barridos químicos más profundos que podrían confirmar si la avioneta fue utilizada recientemente para transportar cocaína o marihuana. En paralelo, los investigadores iniciaron el relevamiento de cámaras de seguridad públicas y privadas en los accesos a San Justo y localidades aledañas con el objetivo de reconstruir la ruta de escape de los sospechosos que fueron vistos huyendo del lugar.
Este nuevo episodio se suma a una serie de procedimientos exitosos contra la logística aérea del narcotráfico en la región. Recientemente, en el marco de una investigación por el ingreso de 321 kilogramos de cocaína a bordo de otro Cessna 210 con matrícula falsa que aterrizó en Villa Eloísa, Gendarmería Nacional logró la detención de los hermanos Santiago y Juan Cruz Borras en la ciudad de Funes. Los sospechosos, que contaban con pedidos de captura activos, fueron localizados tras un análisis de inteligencia criminal coordinado por el fiscal Matías Scilabra, de la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar). En el mismo domicilio fue aprehendida la pareja de uno de los hermanos por presunto encubrimiento. Simultáneamente, un operativo en Roldán, liderado por los fiscales federales Franco Benetti y Santiago Alberdi, resultó en la captura de Héctor Agustín S., de 34 años, a quien se le incautaron 800 gramos de marihuana, un teléfono celular y un chaleco balístico con el sello de Fabricaciones Militares.
Contexto
La problemática de las aeronaves que utilizan los campos santafesinos como puntos de descarga no es nueva y responde a una estructura logística profesionalizada. Santiago Borras, uno de los detenidos en los operativos recientes, ya contaba con una condena previa de cuatro años de prisión dictada por el Tribunal Oral Federal N° 2 de Rosario. Aquel antecedente se remonta a marzo de 2014, cuando fue interceptado en la ruta 33, a la altura de Venado Tuerto, transportando más de dos kilos de marihuana en su vehículo. La recurrencia de estos actores en el sistema criminal evidencia una red de contactos que, según fuentes judiciales, vincula a estos clanes con sectores de la barra brava de Rosario Central y la organización delictiva conocida como Los Menores, consolidando un corredor que une el norte del país con los puertos del Gran Rosario.
Antecedentes inmediatos refuerzan la hipótesis de una ruta aérea consolidada en la provincia. El 11 de noviembre de 2025, otro Cessna 210 fue hallado accidentado en un camino rural de Arequito. En aquella oportunidad, las autoridades secuestraron 60 kilos de cocaína que habían quedado en la aeronave, aunque se presume que el cargamento original era significativamente mayor y fue retirado antes de la llegada de las fuerzas de seguridad. Las investigaciones posteriores determinaron que dicha carga pertenecía a la misma organización liderada por los hermanos Borras, quienes operaban bajo una modalidad de vuelos irregulares que aprovechan la llanura del terreno santafesino para realizar aterrizajes de emergencia o descargas rápidas en campos previamente seleccionados por su escasa vigilancia.
Impacto
La aparición de avionetas sin matrícula representa un desafío crítico para la seguridad nacional y la soberanía del espacio aéreo en el centro del país. De acuerdo con analistas de seguridad, este fenómeno impacta directamente en la escalada de violencia en ciudades como Rosario y Santa Fe, ya que garantiza el flujo constante de mercadería de alta pureza para el mercado interno y la exportación. La utilización de aeronaves con capacidad para transportar entre 300 y 500 kilogramos de carga permite a las organizaciones criminales reducir los tiempos de exposición en rutas terrestres, donde los controles de Gendarmería son más frecuentes. Para los productores rurales de la zona, la situación genera una creciente inseguridad, dado que sus campos son utilizados de forma inconsulta o bajo coacción para estas maniobras ilegales, alterando la tranquilidad de las comunidades del departamento San Justo.
Asimismo, el hallazgo de equipamiento oficial, como el chaleco balístico de Fabricaciones Militares incautado en Roldán, sugiere una preocupante porosidad en las instituciones de seguridad que permite a los grupos narco acceder a material restringido. La Justicia Federal investiga ahora si existe una conexión directa entre la avioneta hallada en San Justo y la estructura de los hermanos Borras, o si se trata de una nueva célula criminal que intenta disputar el territorio. La aeronave permanece actualmente bajo custodia policial rigurosa en el predio rural, mientras se espera que los peritajes sobre el número de serie del motor permitan identificar el origen real de la máquina y su último propietario registrado en los registros de aviación civil nacionales o extranjeros.
El próximo paso de la investigación se centrará en el análisis de los teléfonos celulares secuestrados y en el peritaje de los sistemas de GPS de la aeronave, los cuales podrían revelar las coordenadas exactas de despegue y las rutas previas realizadas. La Justicia Federal de Santa Fe busca determinar si la avioneta sufrió un desperfecto técnico que obligó a su abandono o si el lugar del hallazgo era el destino final de una entrega que fue interrumpida por la presencia policial. Se espera que en las próximas horas el Ministerio de Seguridad brinde un informe detallado sobre la trazabilidad de la aeronave y posibles nuevas órdenes de detención para los colaboradores locales que brindaron apoyo logístico en tierra.