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Gustavo Poyet cuestionó al plantel de Uruguay tras la salida de Bielsa

El ex futbolista Gustavo Poyet criticó duramente a los jugadores de la selección uruguaya luego de que Marcelo Bielsa revelara exigencias del plantel para reducir la duración de las charlas técnicas durante el Mundial 2026.

Redacción El Capitán 1 de julio de 2026 5 min de lectura
Gustavo Poyet cuestionó al plantel de Uruguay tras la salida de Bielsa
Foto: Infobae Deportes

El ex futbolista Gustavo Poyet cuestionó la actitud del plantel de la selección uruguaya tras la eliminación en el Mundial 2026, luego de que Marcelo Bielsa revelara en su despedida que los jugadores exigieron acortar las charlas técnicas.

La controversia estalló en Montevideo tras la extensa conferencia de prensa brindada por el entrenador rosarino, quien detalló las tensiones internas vividas durante la Copa América y la cita mundialista. Según fuentes de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), el clima en el Complejo Celeste se volvió complejo luego del partido ante Estados Unidos, cuando referentes del equipo solicitaron formalmente dos cambios operativos: unificar las sesiones de entrenamiento, que Bielsa solía dividir por grupos específicos, y reducir drásticamente el tiempo dedicado al análisis táctico teórico. Poyet, con una trayectoria de casi dos décadas como director técnico en Europa y Asia, calificó estas demandas como una falta de respeto a la investidura del seleccionador y a la representación nacional, señalando que el tiempo de ocio en las concentraciones hace injustificable la queja por la extensión de las directivas estratégicas.

En declaraciones a Radio Uruguay, Poyet expresó su perplejidad ante la frecuencia con la que los futbolistas acudieron al despacho de Bielsa para manifestar disconformidades. El ex volante del Chelsea y el Tottenham comparó esta situación con su propia experiencia en los bancos de suplentes, donde las intervenciones de los jugadores sobre la metodología de trabajo son excepcionales. La crítica de Poyet se centró en la proporcionalidad del pedido; argumentó que si una charla técnica estándar dura 20 minutos y el plantel solicitó reducirla a la mitad, la actitud roza lo inaceptable para profesionales de elite. Además, advirtió sobre el peligro de que un entrenador ceda excesivo poder a sus dirigidos, recordando que la responsabilidad final por los resultados recae exclusivamente sobre el técnico, quien suele ser el primer desplazado ante el fracaso deportivo, independientemente de haber consensuado sus métodos con el grupo.

Contexto

La crisis en la selección uruguaya no es un fenómeno aislado, sino el corolario de un proceso de desgaste que comenzó a visibilizarse tras la Copa América. Uruguay llegó al Mundial 2026 con la expectativa de superar la pálida imagen dejada en Qatar 2022, donde también quedó eliminado en la primera fase. Sin embargo, el desempeño en el Grupo H fue deficitario: la Celeste apenas cosechó dos puntos sobre nueve posibles. Los empates ante Arabia Saudita y Cabo Verde, sumados a la derrota por 1-0 frente a España, sellaron la salida prematura del equipo nacional. Este escenario de inestabilidad deportiva se cruza con un calendario institucional delicado para la AUF, que tiene previsto renovar sus autoridades en abril del próximo año, lo que genera un vacío de poder respecto a quién debe liderar la reestructuración del departamento de selecciones nacionales.

Poyet, quien vistió la camiseta celeste en 21 oportunidades, marcando tres goles y brindando una asistencia, conoce de cerca la idiosincrasia del futbolista uruguayo. Su recorrido como entrenador incluye pasos por el Real Betis de España, el Brighton de Inglaterra, la Universidad Católica de Chile y la selección de Grecia, además de una reciente y breve experiencia en el Al-Khaleej FC de Arabia Saudita, donde dirigió siete encuentros en poco más de un mes. Esta perspectiva global le permite analizar no solo el aspecto táctico, sino también la gestión de egos en vestuarios de alta competencia. A pesar de sus críticas a la conducta extradeportiva, Poyet defendió el esfuerzo físico de los jugadores en el campo, destacando especialmente el planteo agresivo y de igual a igual que Uruguay sostuvo ante España, una propuesta que, según su visión, pocos entrenadores en el mundo se atreverían a ejecutar.

Impacto

La salida de Marcelo Bielsa y las declaraciones de Poyet ponen de manifiesto una fractura en el modelo de conducción que la AUF pretende para el futuro. La revelación de que el técnico aceptó condiciones impuestas por los jugadores para mantener la armonía del grupo abre un debate sobre la autoridad en el fútbol moderno y el peso de las figuras internacionales sobre los procesos de selección. Para los analistas del mercado deportivo, esta situación complica la búsqueda de un sucesor de jerarquía, ya que cualquier candidato deberá evaluar si cuenta con el respaldo institucional necesario para imponer su metodología sin condicionamientos. La exigencia de Poyet sobre una reestructuración inmediata choca con la realidad de una federación que parece preferir el inmovilismo hasta que se defina la nueva cúpula dirigencial.

El impacto también se traslada a las categorías juveniles y a la estructura integral del fútbol uruguayo. Poyet sugirió que el próximo entrenador no debe ser elegido por su nombre, sino por su capacidad para reorganizar las bases que se han descuidado en los últimos años. Según operadores cercanos a la dirigencia, existe la posibilidad de ofrecer un contrato con una remuneración inferior a la de Bielsa, pero con un control total sobre el proyecto deportivo, una oferta que, en palabras del ex técnico de Grecia, sería difícil de rechazar para alguien con verdadera vocación de servicio al seleccionado. La urgencia radica en evitar que la inercia de dos eliminaciones consecutivas en fase de grupos de un Mundial se convierta en una tendencia estructural que afecte a las próximas generaciones de futbolistas.

El futuro inmediato de la Celeste queda supeditado a la designación de un cuerpo técnico interino o a la aceleración de los tiempos políticos en la calle Guayabos. Con las Eliminatorias en el horizonte y la necesidad de renovar un plantel que mostró signos de agotamiento mental, la presión sobre la actual directiva de la AUF aumenta. La tensión entre el respeto a la trayectoria de los jugadores y la necesidad de una disciplina táctica rigurosa será el eje central de la discusión futbolística en Uruguay durante los próximos meses, mientras se espera que los referentes del plantel rompan el silencio para dar su versión sobre los hechos relatados por Bielsa.

Fuente: Infobae Deportes

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Información publicada por Infobae Deportes.

Redacción El Capitán

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