El psicólogo Gabriel Rolón analizó las dinámicas de poder en las relaciones de pareja durante su intervención en el programa Perros de la Calle, donde distinguió los vínculos saludables de aquellos basados en la manipulación emocional.
La exposición del especialista se centró en la premisa de que los amores sanos no utilizan las heridas personales para dañar al otro, sino que las habitan como espacios de contención. Según explicaron fuentes del ámbito de la salud mental consultadas sobre esta problemática, la identificación de las vulnerabilidades ajenas es un proceso natural en el inicio de cualquier relación, pero el uso que se le da a esa información define la calidad del vínculo. Rolón sostuvo que es habitual que las personas se acerquen a partir de las carencias del otro, afirmando que todos los que aman han entrado por alguna grieta de su pareja. El problema, de acuerdo con el análisis del psicoanalista, surge cuando esa zona de sensibilidad se transforma en una herramienta de dominio y control en lugar de un refugio afectivo.
Durante la charla, el profesional describió con precisión el comportamiento de los individuos que se especializan en detectar debilidades para ejercer un control psicológico sostenido. Este tipo de perfiles busca socavar la autonomía de la pareja mediante discursos descalificadores que intentan anular la seguridad personal. Rolón ejemplificó estas conductas con frases recurrentes como “¿Qué tendrías si no fuera por mí?” o “Vos sin mí no sos nada”, expresiones que tienen como objetivo central generar una dependencia absoluta. Según operadores del sector de asistencia psicológica, estas manifestaciones no son hechos aislados, sino que forman parte de un patrón de conducta que busca que la víctima sienta que sus logros y su propia existencia dependen exclusivamente de la voluntad del manipulador.
El núcleo del análisis de Rolón radica en la intención detrás del conocimiento del otro. Mientras que en un vínculo equilibrado la vulnerabilidad funciona como un punto de encuentro para el apoyo mutuo y el crecimiento compartido, en las relaciones marcadas por la toxicidad ese mismo espacio se convierte en una vía de acceso para el ejercicio del poder. El especialista remarcó que la verdadera naturaleza del amor saludable se manifiesta en la capacidad de cobijar y calmar al compañero, sin utilizar sus temores o fracasos pasados como un arma para la dominación. Esta distinción es fundamental para detectar a tiempo señales de alerta en vínculos que, bajo una apariencia de cuidado, esconden mecanismos de anulación de la identidad ajena.
Contexto
La problemática de la violencia psicológica y la manipulación en los vínculos afectivos ha cobrado una relevancia creciente en la agenda pública argentina durante la última década. Antecedentes de organismos oficiales indican que las consultas por violencia emocional superan en frecuencia a las de violencia física en los centros de asistencia primaria. La intervención de figuras como Gabriel Rolón en medios masivos de comunicación responde a una demanda social de herramientas conceptuales para identificar comportamientos que antes estaban naturalizados. Históricamente, el modelo de amor romántico solía confundir la posesión con el afecto, una estructura que el psicoanálisis contemporáneo busca desarticular mediante la educación emocional y la promoción de la autonomía individual dentro de la pareja.
En este escenario, la participación de especialistas en programas de alta audiencia como el conducido por Andy Kusnetzoff permite que conceptos complejos de la psicología clínica lleguen a un público diverso. Los datos estadísticos de las líneas de asistencia al ciudadano muestran que, tras exposiciones mediáticas de este tipo, se registra un incremento en las consultas relacionadas con el maltrato psicológico. Esto demuestra que la puesta en palabras de estas dinámicas ayuda a las personas a poner nombre a situaciones de opresión que atraviesan en su cotidianeidad. La noción de la “grieta” por la que se entra al otro, mencionada por Rolón, es un concepto que resuena en la clínica psicoanalítica como el punto de falta que permite el lazo social, pero que requiere de una ética del cuidado para no transformarse en abuso.
Impacto
El impacto de estas declaraciones trasciende lo meramente divulgativo y se inserta en una necesidad de prevención de vínculos violentos. Al definir claramente que un amor sano no utiliza la herida del otro para dañar, se establece un estándar ético para las relaciones interpersonales que permite a las víctimas de manipulación identificar su situación. Expertos en salud mental señalan que la desarticulación de estos discursos de poder es el primer paso para recuperar la autoestima dañada. La importancia de este mensaje radica en que el perpetrador suele aprovechar la lealtad y el deseo de amparo de la víctima para instaurar un ciclo de dependencia que es difícil de romper sin ayuda profesional o una red de contención sólida.
Además, el análisis de Rolón pone el foco en la responsabilidad de quien ama. No se trata solo de recibir cuidado, sino de la ética con la que se maneja la fragilidad ajena. En términos prácticos, esto implica un cambio en la forma en que se construyen los acuerdos de pareja, priorizando la independencia y el respeto por la historia personal de cada integrante. La visibilización de frases como “sin mí no sos nada” como herramientas de violencia psicológica contribuye a que el entorno de las víctimas —amigos, familiares o compañeros de trabajo— pueda detectar señales de alarma y ofrecer apoyo antes de que la anulación de la identidad sea total. El impacto social se mide, en última instancia, en la capacidad de una comunidad para rechazar estas formas de control como expresiones válidas de afecto.
La discusión sobre los límites del amor y el ejercicio del poder en la pareja permanece abierta como un desafío para la salud pública y la educación emocional en Argentina. Se espera que en las próximas semanas, diversas organizaciones de la sociedad civil y colectivos profesionales de la psicología profundicen en estas temáticas a través de talleres y campañas de concientización. La tensión pendiente reside en cómo transformar estos conceptos en políticas de prevención efectivas que alcancen a los sectores más vulnerables, donde el acceso a la terapia individual es limitado y las estructuras de dominación suelen estar más arraigadas por factores socioeconómicos. El próximo paso en este debate será la integración de estas perspectivas en los programas de Educación Sexual Integral (ESI) para formar a las nuevas generaciones en vínculos basados en la equidad.