Gianni Infantino, presidente de la FIFA, confirmó este domingo que el organismo analizará formalmente la expansión de la Copa del Mundo 2030 a 64 selecciones participantes, una medida que se discutirá en los comités técnicos tras finalizar el certamen actual.
La propuesta, que representaría el salto más grande en la historia de la competencia, busca profundizar la apertura del fútbol global. Según explicaron fuentes de la entidad con sede en Zúrich, la iniciativa responde a una necesidad de equidad competitiva y desarrollo institucional en mercados emergentes. Infantino sostuvo que un torneo de 64 equipos es un tema que se examinará y discutirá en los comités pertinentes una vez que concluya la cita mundialista que hoy se desarrolla en Estados Unidos, México y Canadá. El dirigente argumentó que cuando se organiza un Mundial, se hace para el mundo entero y para todos los continentes, subrayando que muchas naciones sueñan con competir y que la calidad del fútbol sigue evolucionando de manera constante. Para la conducción de la FIFA, negarle a los países más pequeños la opción de clasificarse implica también quitarles la posibilidad de desarrollarse profesionalmente en el mediano y largo plazo.
El esquema planteado para 2030 modificaría sustancialmente lo establecido para la edición de 2026, donde ya se implementó un aumento de 32 a 48 equipos. De concretarse el nuevo cambio, el torneo pasaría a tener 16 grupos de cuatro equipos cada uno. En este formato, los dos mejores de cada zona avanzarían directamente a la fase eliminatoria, lo que permitiría prescindir del complejo sistema de clasificación de los mejores terceros que rige en la actualidad. Esta estructura no solo simplificaría la progresión deportiva, sino que elevaría significativamente la cantidad de partidos totales, un factor determinante para los ingresos por derechos de transmisión y venta de entradas. Operadores del mercado deportivo estiman que una Copa del Mundo de 64 selecciones podría incrementar la facturación comercial en un 35% respecto al modelo de 48 equipos, consolidando al fútbol como el producto de entretenimiento más lucrativo del planeta.
La iniciativa cuenta con un fuerte respaldo regional en Sudamérica, donde la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) presentó formalmente la idea en marzo de 2025. Alejandro Domínguez, presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), se manifestó públicamente a favor de esta expansión, calificándola como un sueño personal que permitiría unir al mundo en una ocasión única. El interés de la Conmebol no es meramente administrativo; existe una dimensión simbólica y logística fundamental. Dado que en 2030 se celebrará el centenario de la primera Copa del Mundo disputada en Uruguay, la dirigencia sudamericana busca que la región tenga un protagonismo mayor al que se le asignó originalmente en el reparto de sedes. Actualmente, el plan contempla que España, Portugal y Marruecos sean los anfitriones principales, mientras que Argentina, Uruguay y Paraguay recibirían solo un partido inaugural cada uno.
Contexto
La historia de las expansiones en los mundiales refleja una tendencia de crecimiento sostenido desde la creación del torneo en 1930. En aquella primera edición en Montevideo, solo participaron 13 selecciones. El formato de 16 equipos se mantuvo como estándar durante décadas, hasta que en España 1982 se amplió a 24 participantes. El salto a 32 selecciones se produjo en Francia 1998, modelo que perduró hasta Qatar 2022. La decisión de llevar el cupo a 48 para el Mundial 2026 ya había generado debates sobre la logística y la calidad del espectáculo, pero la FIFA parece decidida a seguir el camino de la masividad. El Mundial 2030 ya es, de por sí, un evento sin precedentes por su distribución geográfica: se jugará en seis países de tres continentes diferentes. Uruguay fue elegido por ser la sede y el campeón original; Argentina por haber sido el otro finalista de 1930; y Paraguay por albergar la sede de la Conmebol, la única confederación existente hace un siglo.
La presión de la Conmebol para llegar a los 64 equipos tiene un objetivo geopolítico claro dentro del mapa del fútbol. Con el formato actual de 48 selecciones y solo tres partidos en Sudamérica, la relevancia de la región queda diluida frente al bloque europeo-africano. Si la FIFA aprueba la ampliación, la propuesta sudamericana exige que Uruguay, Argentina y Paraguay alberguen cada uno un grupo completo de la fase inicial. Esto transformaría radicalmente la escala del evento en el Cono Sur: se pasaría de apenas 3 partidos a un total de 18 encuentros disputados en estadios sudamericanos. Fuentes cercanas a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) indicaron que esto obligaría a realizar inversiones adicionales en infraestructura y seguridad, pero garantizaría un flujo turístico y económico que justificaría el esfuerzo presupuestario en un año de alta carga simbólica.
Impacto
El impacto de una Copa del Mundo de 64 selecciones transformaría la logística deportiva global y el calendario de las ligas nacionales. Para los jugadores, implicaría una carga física mayor y una extensión del tiempo de competencia, lo que ya ha generado roces entre la FIFA y los clubes europeos. Sin embargo, para las federaciones nacionales de Asia, África y la Concacaf, la medida representa una oportunidad histórica de acceso a los fondos solidarios de la FIFA y a la exposición internacional. Desde el punto de vista técnico, la eliminación de los mejores terceros en la fase de grupos busca evitar especulaciones en la última jornada, asegurando que cada partido tenga una relevancia directa en la clasificación. Además, la inclusión de más países garantiza que mercados con grandes poblaciones, que habitualmente quedan fuera de la cita máxima, se integren al consumo masivo del torneo.
En términos de infraestructura, el desafío para España, Portugal y Marruecos sería mayúsculo. Aunque estos países cuentan con estadios de elite, coordinar un torneo con 64 delegaciones requiere una capacidad hotelera y de transporte que pocos países pueden ofrecer de forma simultánea. El impacto económico directo en las ciudades sede se multiplicaría, pero también los costos operativos de seguridad y telecomunicaciones. Según analistas financieros del sector deportivo, el modelo de 64 equipos es la respuesta de la FIFA a la creciente competencia de otros formatos de entretenimiento digital, buscando blindar su producto estrella a través de la escala global y la inclusión de casi un tercio de las naciones afiliadas al organismo.
La definición final sobre el formato del Mundial 2030 quedará en manos del próximo Comité Ejecutivo de la FIFA. Este cuerpo colegiado abordará el tratamiento del proyecto inmediatamente después de la final del Mundial 2026, programada para el 19 de julio. Ese día, mientras se defina el campeón entre los ganadores de los cruces de semifinales —que enfrentan a Francia contra España y a Argentina contra Inglaterra—, la cúpula del fútbol mundial comenzará a trazar el camino hacia una cita que promete ser la más extensa y concurrida de todos los tiempos. La tensión entre la calidad deportiva y la expansión comercial será el eje de las negociaciones en los meses venideros.