CULTURA

Estudiantes indios crean método para eliminar microplásticos del agua

Tres jóvenes de 16 años desarrollaron un polvo biodegradable basado en semillas de tamarindo que filtra contaminantes sin necesidad de electricidad, obteniendo el máximo galardón global de The Earth Prize.

Redacción El Capitán 21 de julio de 2026 5 min de lectura
Estudiantes indios crean método para eliminar microplásticos del agua
Foto: Infobae

Tres estudiantes de 16 años de la India desarrollaron un método biodegradable para eliminar microplásticos del agua potable mediante el uso de semillas de tamarindo, proyecto que les valió el primer puesto en el certamen internacional The Earth Prize.

El equipo integrado por Vivaan Chhawchharia, Ariana Agarwal y Avyana Mehta diseñó una solución denominada Plas-Stick, que utiliza un material agrícola de descarte para abordar una crisis sanitaria global. Según datos proporcionados por The Earth Foundation, el sistema funciona como un imán natural: al introducir el polvo de tamarindo en el agua, los microplásticos —partículas menores a cinco milímetros— se agrupan en conglomerados que pueden ser retirados de forma manual con un imán portátil. Esta innovación técnica prescinde totalmente de la electricidad o de infraestructura compleja, lo que permite su implementación inmediata en regiones con recursos limitados. El proyecto fue supervisado por el especialista científico Rajesh Khandelwal, quien validó las pruebas de laboratorio necesarias para garantizar la efectividad del compuesto en la captura de polímeros sintéticos.

La iniciativa surgió tras observar las condiciones de almacenamiento de agua en zonas rurales de la India, donde millones de personas dependen de recipientes plásticos que, ante el calor y el desgaste, desprenden partículas nocivas. Los desarrolladores indicaron que su objetivo principal fue crear una herramienta asequible para las comunidades que carecen de sistemas de filtrado convencionales. Durante la fase de testeo y difusión, el equipo Plas-Stick realizó talleres educativos que alcanzaron a más de 8.000 estudiantes y docentes, promoviendo la conciencia sobre la contaminación invisible. Peter McGarry, fundador de The Earth Foundation, destacó que el proyecto representa una innovación con base científica que responde a las necesidades de las poblaciones más vulnerables, logrando imponerse ante otros siete finalistas continentales en una votación que involucró a 23.000 personas de todo el mundo.

Contexto

La problemática de los microplásticos se ha consolidado como uno de los desafíos ambientales más críticos de la década, con presencia detectada en océanos, ríos y sistemas de suministro urbano a nivel global. De acuerdo con estadísticas de organismos internacionales vinculados a la salud y el ambiente, más de 2.200 millones de personas en el mundo no tienen acceso a agua potable gestionada de manera segura, lo que las obliga a recurrir a métodos de almacenamiento precarios. En este escenario, The Earth Prize se estableció desde 2019 como la competencia juvenil más relevante en la materia, habiendo convocado hasta la fecha a más de 21.000 estudiantes de 169 países. La organización, con sede en Ginebra, busca transformar la preocupación climática en soluciones tangibles mediante financiamiento y mentorías profesionales para proyectos que demuestren viabilidad técnica y escalabilidad económica.

Históricamente, los métodos de filtración de microplásticos han dependido de tecnologías de ósmosis inversa o filtrado por membranas de alta densidad, sistemas que resultan costosos y requieren mantenimiento especializado. La propuesta de Chhawchharia, Agarwal y Mehta cambia el paradigma al utilizar un residuo de la industria alimentaria —la semilla de tamarindo— que abunda en el sudeste asiático y otras regiones tropicales. Al ser el primer equipo de la India en recibir este reconocimiento global, los jóvenes recibieron la denominada “100-year flag”, una insignia confeccionada con velas de barco recicladas que simboliza el compromiso generacional con la preservación del ecosistema. Este antecedente marca un hito en la participación de países en desarrollo dentro de la innovación biotecnológica aplicada a la remediación hídrica.

Impacto

El impacto directo de Plas-Stick se mide en la reducción potencial de enfermedades asociadas a la ingesta de polímeros y aditivos químicos presentes en el plástico. Al ser un método de bajo costo y fácil producción, la solución tiene el potencial de ser replicada en diversos contextos geográficos donde el tamarindo es un cultivo accesible. Expertos del sector hídrico señalan que la eliminación de microplásticos en el punto de consumo es una estrategia clave mientras se trabaja en legislaciones globales para reducir la producción de plásticos de un solo uso. La simplicidad del proceso —polvo, agitación y retiro manual— democratiza el acceso a una tecnología que antes estaba reservada a plantas de tratamiento industriales, permitiendo que familias individuales aseguren la calidad de su ingesta diaria de agua sin aumentar sus costos operativos.

Desde una perspectiva económica, la transformación de desechos agrícolas en insumos de purificación genera una economía circular que beneficia a los productores locales. El reconocimiento obtenido por los estudiantes no solo incluye un premio económico para escalar la producción, sino también una plataforma de visibilidad internacional que facilita la llegada de inversores interesados en la distribución masiva del producto. La implementación de centros locales de producción, tal como planean los creadores, podría generar empleos en zonas rurales y reducir la huella de carbono asociada al transporte de filtros importados. La efectividad del polvo de tamarindo como floculante natural abre además la puerta a investigaciones sobre otros materiales orgánicos que puedan cumplir funciones similares en diferentes biomas.

El próximo paso para el equipo Plas-Stick consiste en la formalización de alianzas con gobiernos regionales y organizaciones no gubernamentales para iniciar la distribución del polvo biodegradable en las áreas con mayor estrés hídrico de la India. Los jóvenes desarrolladores confirmaron que reinvertirán los fondos del premio en la creación de centros de procesamiento de semillas de tamarindo, buscando estandarizar la producción para garantizar que cada gramo de polvo mantenga la misma capacidad de absorción de microplásticos. La tensión pendiente radica ahora en la capacidad de escalar este método artesanal a un nivel industrial que permita cubrir la demanda de millones de usuarios, mientras la comunidad científica internacional observa este avance como un modelo de innovación frugal que podría redefinir las políticas de saneamiento en el hemisferio sur.

Fuente: Infobae

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Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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