SALUD

Especialistas advierten sobre el riesgo de abandonar las estatinas ante la desinformación y mitos virales

Expertos en cardiología defienden la eficacia de las estatinas frente al aumento de la desinformación en redes sociales y la interpretación errónea de las nuevas guías médicas internacionales.

Redacción El Capitán 21 de mayo de 2026 5 min de lectura
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Foto: Infobae

El cardiólogo Oscar Cingolani, profesor en la Universidad Johns Hopkins, advirtió que la desinformación y la mala interpretación de las guías médicas de marzo de 2026 están provocando que pacientes con riesgo cardiovascular abandonen el tratamiento con estatinas.

Las enfermedades cardiovasculares se mantienen como la principal causa de muerte a nivel global, y las estatinas —fármacos diseñados para reducir el colesterol LDL— constituyen la herramienta farmacológica más probada para disminuir la incidencia de infartos y accidentes cerebrovasculares (ACV). Sin embargo, la comunidad médica observa con preocupación un fenómeno de “demonización” de estos medicamentos. Según indicaron fuentes del sector sanitario, este escepticismo se alimenta de mitos sobre efectos adversos como la demencia o la depresión, los cuales carecen de sustento científico sólido. El doctor Cingolani, quien también dirige la Unidad de Cuidados Coronarios en Baltimore, enfatizó que no existen drogas en la historia reciente que hayan logrado reducir la mortalidad cardiovascular, la insuficiencia cardíaca y los infartos de manera tan drástica como lo han hecho las estatinas durante décadas de aplicación clínica.

La controversia actual se intensificó tras la publicación de las nuevas directrices de la American Heart Association (AHA) y el American College of Cardiology (ACC). Estas guías introdujeron el algoritmo PREVENT-ASCVD, una herramienta que permite estimar el riesgo de eventos cardiovasculares a 10 y 30 años en adultos de entre 30 y 79 años que presentan niveles de LDL entre 70 y 189 mg/dl. Aunque el objetivo de este algoritmo es personalizar el tratamiento y mejorar la precisión frente a métodos anteriores que sobrestimaban el riesgo en un 40% a 50%, algunos sectores han interpretado erróneamente que estas nuevas métricas restan importancia al uso de fármacos. Por el contrario, la recomendación médica sigue siendo alcanzar niveles de colesterol LDL inferiores a 100 mg/dl en personas de riesgo intermedio y menores a 70 mg/dl en pacientes de alto riesgo, utilizando medicación si los cambios en el estilo de vida no son suficientes.

Contexto

El desarrollo de las estatinas representó un hito en la medicina preventiva del siglo XX. El colesterol LDL es el factor determinante en la formación de placas de aterosclerosis, las cuales penetran las paredes arteriales y pueden causar desde angina de pecho hasta obstrucciones abruptas que derivan en infartos de miocardio. Históricamente, el tratamiento se centraba en pacientes con niveles extremadamente altos de lípidos, pero la evidencia acumulada ha desplazado el foco hacia la intervención temprana. De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, la reducción sostenida del colesterol desde edades tempranas —específicamente a partir de los 30 años— es lo que marca la diferencia en la longevidad cardiovascular. En este sentido, Cingolani aclaró que el colesterol solo cumple funciones fisiológicas esenciales durante la niñez y la juventud, y que en la etapa adulta, mantener niveles bajos es una estrategia de salud probada.

Otro factor contextual relevante es la percepción económica del tratamiento. Existe una creencia infundada de que el uso de estatinas es impulsado exclusivamente por intereses de la industria farmacéutica. No obstante, especialistas del mercado farmacéutico señalan que las patentes de las estatinas más comunes ya han expirado, convirtiéndolas en drogas genéricas de bajo costo producidas por múltiples laboratorios a nivel mundial. Esto significa que la industria actual no posee un interés financiero extraordinario en estos fármacos, lo que refuerza la idea de que su prescripción se basa estrictamente en la evidencia de salud pública y no en beneficios corporativos. La eficacia de estas drogas es tal que, en pacientes con placas de aterosclerosis ya formadas, bajar el LDL por debajo de 50 mg/dl puede incluso asociarse con una leve regresión del tamaño de la placa y su estabilización.

Impacto

El impacto directo de abandonar estos tratamientos es el aumento de eventos coronarios evitables. La interpretación incorrecta del “score de calcio coronario” —un estudio tomográfico que detecta calcio en las arterias— es uno de los puntos más críticos señalados por los expertos. Muchos pacientes, al obtener un resultado de cero calcio, deciden suspender las estatinas creyendo que están fuera de peligro. Sin embargo, Cingolani advirtió que este estudio no detecta las “placas blandas”, que son las más peligrosas y propensas a romperse, causando infartos repentinos en personas jóvenes o asintomáticas. El uso indiscriminado de este score como justificativo para no medicarse representa un riesgo grave para la salud pública, ya que la ausencia de calcio no garantiza la ausencia de enfermedad arterial coronaria.

Asimismo, la persistencia de síntomas subjetivos atribuidos a las estatinas genera una barrera en la adherencia al tratamiento. Aunque los efectos adversos existen, son infrecuentes y suelen desaparecer al interrumpir la dosis o ajustar el tipo de estatina. La consecuencia de postergar el tratamiento por temor a estos efectos es el desarrollo de complicaciones crónicas que requieren intervenciones mucho más invasivas y costosas para el sistema de salud, como cirugías de bypass o colocación de stents. La comunidad médica insiste en que el seguimiento regular y la personalización de la terapia son las únicas vías seguras para gestionar el riesgo, evitando que interpretaciones aisladas de estudios diagnósticos pongan en riesgo la vida de los pacientes.

Hacia adelante, el desafío de las autoridades sanitarias y las sociedades de cardiología será contrarrestar la narrativa de los detractores de la ciencia en plataformas digitales. La tendencia hacia una medicina más personalizada, apoyada en herramientas como el algoritmo PREVENT-ASCVD, requiere una comunicación clara para que el paciente comprenda que “personalizar” no significa “prescindir”. El próximo paso fundamental será la educación continua sobre la importancia de la exposición acumulada a niveles bajos de lípidos a lo largo de la vida, una estrategia que promete reducir significativamente la carga global de enfermedades del corazón en las próximas décadas.

Fuente: Infobae

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Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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