El árbitro Nicolás Lamolina protagonizó un hecho inédito en el partido entre All Boys y Godoy Cruz al revertir la sanción de un penal tras observar imágenes en un teléfono móvil provisto por allegados al club local.
La controversia se desató en el tramo final del segundo tiempo del encuentro correspondiente a la Primera Nacional, disputado en el estadio Islas Malvinas de Floresta. Tras una infracción del defensor de All Boys, Zafarana, sobre el delantero de Godoy Cruz, Rodríguez, Lamolina señaló inicialmente la pena máxima. Sin embargo, la jugada ocurrió claramente fuera del área, lo que provocó una reacción inmediata y vehemente de los futbolistas y el cuerpo técnico del equipo local. En medio del tumulto, Héctor Capurro, exdirigente del club de Floresta, junto con uno de los jugadores, se acercaron al juez principal para mostrarle la repetición de la jugada en un dispositivo móvil. Tras varios minutos de deliberación y una tensión creciente en el campo de juego, el colegiado decidió dar marcha atrás con su fallo original y reanudar el juego con un tiro libre directo, lo que desató la furia de la delegación mendocina.
El procedimiento utilizado por Lamolina rompe con los protocolos establecidos por la International Football Association Board (IFAB) y la Dirección Nacional de Arbitraje. Según fuentes del arbitraje argentino, la interrupción del juego se extendió por 26 minutos exactos desde el momento de la falta hasta la ejecución del tiro libre por parte de Rossi. Durante ese lapso, el clima de hostilidad escaló al punto de que integrantes del banco de suplentes de Godoy Cruz y miembros del cuerpo técnico invadieron el terreno para increpar al juez. Como consecuencia de las protestas, Lamolina expulsó al director técnico de All Boys, Mariano Nardozza, y al defensor Zafarana. A pesar de la ventaja numérica y la oportunidad de gol, el remate de Rossi fue contenido por el arquero Strumia, y el rebote tomado por Viera terminó desviado, sellando un empate 0 a 0 que quedó en segundo plano ante la irregularidad reglamentaria.
La justificación posterior del árbitro generó aún más suspicacias entre los protagonistas. Lamolina argumentó ante los capitanes que el cambio de decisión se debió a una corrección del juez asistente, quien supuestamente le habría indicado que el contacto fue fuera del perímetro del área. No obstante, operadores del campo de juego y testigos presenciales señalaron que la comunicación con el asistente ocurrió mucho después de que el árbitro visualizara las imágenes en el celular de Capurro. Los jugadores de Godoy Cruz, visiblemente afectados por la situación, le recriminaron al juez al finalizar el encuentro con frases contundentes sobre la ética arbitral: “Tenés que morir con lo que viste”, le espetaron en los vestuarios, haciendo alusión a que el uso de tecnología externa no autorizada invalida la autoridad del referí central.
Contexto
Este incidente no fue el único error grave de la terna arbitral durante la jornada en Floresta. Previamente, Lamolina ya había sancionado otro penal a favor de Godoy Cruz por una supuesta mano de Purita que las repeticiones televisivas demostraron inexistente. En esa instancia, el delantero Pino estrelló el remate en el travesaño, lo que evitó que el error influyera en el marcador. Analistas del arbitraje local sugieren que este primer fallo equivocado pudo haber condicionado la psicología del juez, llevándolo a aceptar la intervención externa en la segunda jugada polémica para evitar un nuevo perjuicio contra el equipo local. La falta de VAR en la categoría de ascenso agrava estas situaciones, dejando a los árbitros expuestos a la presión ambiental y a la tentación de utilizar recursos no oficiales para corregir errores evidentes.
Históricamente, el uso de dispositivos móviles para influir en las decisiones arbitrales ha sido estrictamente sancionado por la FIFA. El reglamento establece que la única asistencia tecnológica válida es el VAR, operado por profesionales designados y bajo protocolos de comunicación cerrados. En el fútbol argentino, antecedentes similares han derivado en suspensiones prolongadas para los jueces involucrados. La Dirección Nacional de Arbitraje, encabezada por Federico Beligoy, se encuentra bajo presión para emitir un dictamen técnico sobre el accionar de Lamolina, quien es un árbitro que habitualmente dirige en la Primera División y forma parte del plantel de elite del referato nacional. La demora de casi media hora para reanudar un partido es considerada una anomalía grave en los informes de los veedores de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
Impacto
El impacto de este escándalo trasciende el resultado deportivo entre All Boys y Godoy Cruz. Pone en tela de juicio la integridad del sistema de justicia deportiva en la Primera Nacional, una categoría que carece de las herramientas tecnológicas de la Liga Profesional pero que maneja intereses competitivos de igual magnitud. Para Godoy Cruz, el perjuicio radica en la alteración de un fallo que, aunque técnicamente erróneo en su origen (la falta fue afuera), fue modificado mediante un procedimiento ilegal. Para el arbitraje argentino, representa un retroceso institucional, ya que valida de facto la presión de dirigentes y jugadores mediante el uso de cámaras privadas, lo que podría sentar un precedente peligroso para futuros encuentros de alta tensión.
Desde el punto de vista reglamentario, la situación de Nicolás Lamolina es crítica. Fuentes cercanas a la AFA indican que el árbitro podría enfrentar una suspensión de varias fechas, dado que el informe del veedor detallaría el uso del teléfono celular como elemento determinante para el cambio de fallo. La credibilidad de la terna arbitral quedó seriamente dañada, especialmente tras las expulsiones de Nardozza y Zafarana, quienes ahora deberán cumplir sanciones disciplinarias derivadas de un contexto de juego viciado por la irregularidad. El empate sin goles deja a ambos equipos con un sabor amargo, pero la verdadera preocupación reside en la vulnerabilidad de las reglas ante la irrupción de la tecnología informal en el campo de juego.
Se espera que en las próximas horas la Asociación del Fútbol Argentino emita un comunicado oficial tras analizar los videos y el informe del árbitro. La tensión pendiente radica en si se mantendrán las sanciones a los jugadores expulsados o si el Tribunal de Disciplina tomará en cuenta el contexto extraordinario del escándalo. Por lo pronto, Lamolina ha quedado en el centro de la escena mediática, enfrentando cuestionamientos que ponen en duda su continuidad inmediata en las designaciones de la máxima categoría del fútbol nacional.