SALUD

Emergencia hídrica en Santa Fe y Chaco: productores ganaderos deben ajustar el manejo por inundaciones

Las lluvias de hasta 600 milímetros en el norte santafesino y sur chaqueño obligan a los establecimientos ganaderos a reducir la carga animal y reforzar planes sanitarios ante el anegamiento de campos.

Redacción El Capitán 19 de mayo de 2026 6 min de lectura
Imagen editorial relacionada con: Emergencia hídrica en Santa Fe y Chaco: productores ganaderos deben ajustar el manejo por inundaciones
Foto: Infobae

Productores ganaderos del centro-norte de Santa Fe y el sur de Chaco iniciaron un proceso de readecuación productiva urgente tras registrarse precipitaciones de hasta 600 milímetros que provocaron anegamientos críticos en los Bajos Submeridionales.

El fenómeno meteorológico, que descargó en pocos días casi la mitad del promedio anual de lluvias para la región oriental, transformó radicalmente el paisaje productivo y la logística rural. Según datos técnicos relevados en la zona, los registros oscilaron entre los 300 y los 600 milímetros, una cifra alarmante si se considera que la media anual en el sector este ronda los 1200 milímetros. Esta situación se ve agravada por el escurrimiento superficial proveniente de las provincias de Chaco y Santiago del Estero, que drena hacia las zonas más bajas de Santa Fe, incrementando el nivel de los reservorios naturales y saturando la capacidad de absorción de los suelos. Operadores del sector agropecuario indicaron que la transitabilidad en los caminos de tierra es prácticamente nula, lo que incomunica a decenas de establecimientos y dificulta el traslado de hacienda hacia zonas altas o centros de comercialización.

Ante la magnitud del desastre, especialistas del INTA Reconquista, encabezados por el ingeniero Mario Basan Nickisch, advirtieron que los excesos hídricos afectan de manera directa tanto a las áreas rurales como a los cascos urbanos. Entre las localidades más comprometidas por el avance del agua se encuentran Villa Minetti, San Bernardo y Fortín Olmos, donde el aislamiento geográfico empieza a condicionar el abastecimiento de insumos básicos para la actividad pecuaria. Desde el organismo técnico sugirieron que la primera medida de contingencia debe ser el ajuste inmediato de la carga animal. Esto implica reducir la cantidad de cabezas por hectárea para evitar la degradación irreversible del suelo saturado y garantizar que los animales remanentes tengan acceso a forraje seco. La recomendación oficial es priorizar las categorías estratégicas, como las vaquillonas de reposición y los vientres con mejores indicadores de preñez, mientras se acelera la salida de animales menos eficientes o de menor valor futuro.

El manejo del pastoreo en condiciones de inundación requiere una logística de precisión para evitar pérdidas por mortandad o pérdida de peso excesiva. Los técnicos recomiendan la implementación de divisiones temporales mediante el uso de alambrado eléctrico, permitiendo una rotación que se adapte al movimiento de las masas de agua. En los establecimientos donde el anegamiento es total, la alternativa del destete precoz para terneros y el engorde a corral para novillos y vaquillas se presentan como las únicas vías para sostener la viabilidad económica. En el caso de los encierres, las fuentes institucionales remarcan la necesidad de garantizar condiciones mínimas de bienestar animal: se requieren al menos 8 metros cuadrados de superficie total por animal, de los cuales al menos 5 metros cuadrados deben ser terreno seco para que el ganado pueda pernoctar sin estar en contacto permanente con el barro, lo que previene afecciones podales y respiratorias.

Contexto

La región de los Bajos Submeridionales es un ecosistema complejo de aproximadamente 5 millones de hectáreas que abarca parte de Santa Fe, Chaco y Santiago del Estero. Históricamente, esta zona ha oscilado entre períodos de sequías extremas y ciclos de inundaciones severas debido a su escasa pendiente natural. Sin embargo, la recurrencia de estos eventos se ha intensificado en la última década. El escenario actual se produce tras un período de déficit hídrico prolongado, lo que generó que el suelo, al recibir un volumen de agua tan extraordinario en un lapso tan breve, no pudiera procesar el excedente. A esto se suma la influencia del fenómeno climático El Niño, que según los modelos de previsión meteorológica, mantendrá su incidencia durante las estaciones de otoño, invierno y primavera, sugiriendo que los niveles de humedad se mantendrán por encima de lo normal durante gran parte del año en curso.

A diferencia de inundaciones anteriores, la actual crisis hídrica encuentra al sector ganadero en una fase de recomposición de stock. Los antecedentes inmediatos muestran que la falta de infraestructura hídrica y vial en el norte santafesino sigue siendo el principal cuello de botella para enfrentar estas contingencias. En 2019, una situación de similares características provocó pérdidas millonarias y el desplazamiento forzado de miles de cabezas de ganado hacia el sur de la provincia o hacia provincias vecinas como Entre Ríos y Corrientes. La repetición de este patrón climático pone de manifiesto la vulnerabilidad de los sistemas productivos que dependen exclusivamente del pastizal natural en zonas deprimidas, obligando a los productores a invertir en reservas forrajeras y mejoras en la conectividad interna de los campos para no quedar a merced de las variaciones del clima.

Impacto

El impacto inmediato de este exceso hídrico se traduce en un incremento sustancial de los costos operativos y un riesgo sanitario elevado para el rodeo. La humedad persistente y el hacinamiento en las pocas zonas secas disponibles favorecen la proliferación de enfermedades como la leptospirosis, el carbunclo y el pietín. Desde el Ministerio de la Producción de Santa Fe señalaron que es imperativo reforzar los planes de vacunación y realizar un monitoreo constante de la hacienda para detectar signos clínicos de manera temprana. El aspecto sanitario no solo afecta la productividad individual de cada establecimiento, sino que pone en riesgo el estatus sanitario regional si no se controlan los brotes de enfermedades zoonóticas o infectocontagiosas que suelen emerger tras el retiro de las aguas.

En términos económicos, la imposibilidad de sacar la producción por el estado de los caminos genera una presión financiera sobre el productor, quien debe incurrir en gastos extraordinarios de suplementación alimenticia al no contar con pasturas naturales disponibles. El uso de granos y concentrados en sistemas que habitualmente son pastoriles eleva el costo de mantenimiento de la vaca de cría, reduciendo los márgenes de rentabilidad en un mercado de precios volátiles. Además, la venta forzada de categorías jóvenes o vientres útiles para aliviar la carga de los campos impactará en la producción de terneros del próximo ciclo, lo que proyecta una menor oferta de hacienda para el mercado interno y la exportación en el mediano plazo. La pérdida de capital físico y la degradación de las instalaciones, como alambrados y corrales, representan un costo hundido que los productores deberán afrontar una vez que la situación se normalice.

Hacia adelante, la evolución del clima será el factor determinante para la recuperación del sector. Con un pronóstico que indica la continuidad de precipitaciones por encima de la media debido a El Niño, la planificación a largo plazo se vuelve la única herramienta de supervivencia para el productor del norte argentino. Se espera que en las próximas semanas las autoridades provinciales y nacionales evalúen la declaración de emergencia o desastre agropecuario para habilitar prórrogas impositivas y líneas de crédito específicas. La tensión pendiente radica en la velocidad con la que el agua logre drenar hacia el sistema del río Paraná, un proceso que, dada la saturación actual de la cuenca, podría demorar varios meses, condicionando la siembra de pasturas de invierno y la preparación para la próxima zafra de terneros.

Fuente: Infobae

¿Cómo te hizo sentir esta nota?

Fuente

Información publicada por Infobae.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

El Capitan IATu asistente de noticias