INTERNACIONAL

El precio del petróleo amenaza con dispararse ante el bloqueo del estrecho de Ormuz

La parálisis del suministro global de crudo por el cierre de la vía marítima clave genera un déficit diario de 14 millones de barriles, mientras las reservas estratégicas de las potencias comienzan a agotarse.

Redacción El Capitán 23 de mayo de 2026 5 min de lectura
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Foto: Infobae

El mercado energético global enfrenta una pérdida acumulada de 2.000 millones de barriles de petróleo debido al cierre del estrecho de Ormuz, una crisis de suministro sin precedentes que ya afecta al 5% de la producción mundial anual.

A pesar de la magnitud del desabastecimiento, los mercados internacionales mantienen una estabilidad que los analistas califican de transitoria y engañosa. El crudo Brent cotiza actualmente a 105 dólares el barril, una cifra significativamente menor a los 120 dólares registrados en abril y lejos del pico de 129 dólares alcanzado en 2022 tras el inicio del conflicto en Ucrania. Según operadores del mercado energético, esta calma responde a un exceso de oferta temporal sostenido por dos factores externos: el incremento masivo de las exportaciones de Estados Unidos y la retracción de la demanda interna en China. Sin embargo, el déficit diario de 14 millones de barriles que genera la inactividad en Ormuz amenaza con quebrar este equilibrio en el corto plazo, especialmente ante el estancamiento de las negociaciones diplomáticas entre Washington y Teherán.

La resiliencia actual del sistema se apoya fundamentalmente en la agilidad operativa de las empresas energéticas estadounidenses. Las exportaciones netas de crudo y productos refinados de Estados Unidos alcanzaron los 9 millones de barriles diarios (b/d), lo que representa un salto de 4 millones de b/d en comparación con el mismo periodo del año anterior. Esta expansión fue posible gracias a la utilización intensiva de refinerías, terminales y, principalmente, de la Reserva Estratégica de Petróleo que la administración comenzó a liberar en marzo. De acuerdo con fuentes del Departamento de Energía, estos barriles adicionales permitieron abastecer la demanda externa de alto poder adquisitivo sin desatender el mercado doméstico, aunque la sostenibilidad de esta estrategia depende de la duración del conflicto en el Golfo Pérsico.

Contexto

El escenario actual se remonta a la acumulación de inventarios que el mundo logró antes del estallido de las tensiones bélicas, cuando las reservas globales se encontraban en niveles máximos de la última década. Durante los meses previos al cierre del estrecho de Ormuz, el aumento de las exportaciones del Golfo permitió generar un colchón de petróleo almacenado en alta mar que alcanzó volúmenes récord. No obstante, ese inventario flotante se ha consumido casi en su totalidad para compensar la falta de flujo regular. La situación se agrava por el comportamiento de China, que redujo sus importaciones de crudo en 4,5 millones de barriles diarios respecto al año pasado. Esta caída no solo responde a una menor demanda de combustibles caros por parte de sus consumidores, sino a una directiva estatal que prohibió a las refinerías locales exportar productos, obligándolas a consumir sus propias existencias internas.

La parálisis diplomática entre Estados Unidos e Irán es el factor que impide visualizar una salida negociada en el horizonte cercano. Mientras las conversaciones de paz permanezcan estancadas, el estrecho de Ormuz continuará bloqueado, drenando las reservas privadas de los países desarrollados. Históricamente, el agotamiento de los inventarios suele preceder a una escalada vertical de los precios, ya que el mercado comienza a descontar la escasez física del recurso. Expertos de consultoras energéticas advierten que, de mantenerse la tendencia actual, para el mes de junio las reservas nacionales podrían llegar a niveles críticos, eliminando el último amortiguador que separa a la economía global de un shock de precios similar o superior al de las crisis petroleras de la década del 70.

Impacto

El impacto más inmediato de esta crisis se observa en los productos refinados, como el diésel, la gasolina y el combustible para aviones, cuyos precios suben a una velocidad mayor que la del crudo. La interrupción de los envíos desde los Golfos y los recortes operativos en refinerías de diversas regiones han dejado los inventarios de combustibles en mínimos históricos. Si China decide regresar al mercado internacional para recomponer sus 1.200 millones de barriles de reserva, la presión alcista será incontenible. Por otro lado, existe un riesgo político latente en Estados Unidos: la posibilidad de que Donald Trump, ante un eventual regreso al poder o por presión de su bloque, impulse una prohibición total de las exportaciones para proteger el precio interno de la gasolina, que amenaza con superar los 5 dólares el galón. Una medida de este tipo dispararía los precios mundiales de forma inmediata y provocaría represalias de otros países exportadores.

La estabilidad del comercio internacional depende hoy de un hilo delgado que podría cortarse si las potencias priorizan el proteccionismo energético sobre el flujo global. Las refinerías en las costas estadounidenses, que dependen de importaciones específicas para su dieta de crudo, verían reducidos sus márgenes y se verían obligadas a recortar la producción, profundizando la escasez de combustibles. La economía mundial se encuentra en el ojo de una tormenta que, lejos de disiparse, acumula energía a medida que los tanques de reserva se vacían. El próximo paso crítico será la publicación de los informes de inventarios de junio, que determinarán si el mercado entra en una fase de pánico o si se logra establecer un corredor logístico alternativo para el petróleo atrapado en el Golfo.

Fuente: Infobae

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Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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