INTERNACIONAL

El petróleo sube 4% por la escalada militar entre EE.UU. e Irán

El Brent trepó 4,21% a USD 79,21 y el WTI llegó a USD 74 tras nuevos bombardeos de EE.UU. contra posiciones iraníes y la amenaza de cierre del estrecho de Ormuz. La tensión se trasladó a los mercados, con caídas en Asia y futuros de Wall Street.

Redacción El Capitán 13 de julio de 2026 6 min de lectura
El petróleo sube 4% por la escalada militar entre EE.UU. e Irán
Foto: Infobae
El Pulso editorial

Por qué importa

Por el estrecho de Ormuz pasa una fracción clave del crudo global, por lo que cualquier interrupción dispara primas de riesgo y encarece la energía. Un shock petrolero presiona inflación, costos logísticos y crecimiento, especialmente en economías importadoras.

El precio internacional del petróleo registró este lunes una suba superior al 4% tras la reanudación de los ataques militares entre Estados Unidos e Irán en el estrecho de Ormuz, lo que generó una inmediata inestabilidad en los mercados energéticos globales.

La cotización del barril de Brent, referencia para el mercado europeo y de gran incidencia en los precios locales, avanzó un 4,21% para situarse en los 79,21 dólares en el mercado de futuros de Londres, superando ampliamente el cierre de 76,01 dólares del viernes pasado. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), que opera como referencia para el mercado estadounidense y los crudos livianos de la región, escaló hasta los 74 dólares por barril. Este salto en los precios responde directamente a la ejecución de una nueva ofensiva por parte del Comando Central del Ejército de Estados Unidos (CENTCOM) contra posiciones iraníes. Según indicaron fuentes del Pentágono, la operación fue diseñada para mermar la capacidad de Teherán de interceptar buques comerciales en una zona donde transita aproximadamente el 20% del consumo mundial de petróleo líquido. La respuesta de la Guardia Revolucionaria iraní no se hizo esperar, anunciando ataques contra bases militares estadounidenses en Kuwait, Jordania y Bahréin, lo que profundizó el estado de alerta en todo el Golfo Pérsico.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó que la orden de ataque buscó hacer rendir cuentas a las fuerzas iraníes tras el incendio de un buque portacontenedores con bandera de Chipre ocurrido durante el fin de semana. En declaraciones a la cadena NBC, el mandatario estadounidense utilizó un tono confrontativo al asegurar que las fuerzas norteamericanas bombardearon objetivos estratégicos para garantizar la libre navegación. A pesar de la retórica bélica, Trump sostuvo que el tránsito marítimo continúa operativo, aunque evitó dar precisiones sobre posibles negociaciones para un nuevo alto el fuego. En simultáneo, a través de su plataforma Truth Social, el jefe de Estado norteamericano dio por terminada la tregua que se había alcanzado el mes pasado, señalando que Washington solo mantendrá canales diplomáticos abiertos bajo condiciones estrictas. Esta postura oficial fue recibida con cautela por los operadores de Wall Street, donde los futuros del S&P 500 y el Nasdaq operaron con retrocesos de entre el 0,4% y el 1% ante el temor de una interrupción prolongada en el suministro de crudo.

Contexto

La actual crisis militar rompe con un breve periodo de distensión que los mercados financieros habían celebrado apenas semanas atrás. El pasado 2 de julio, el Brent había caído a su nivel más bajo en tres meses, tocando los 70,38 dólares por barril, impulsado por las expectativas de un acuerdo duradero entre Washington y Teherán. Aquel principio de entendimiento buscaba estabilizar la región y asegurar el flujo constante de energía hacia las economías industrializadas. Sin embargo, el ataque al buque chipriota y la posterior represalia estadounidense desarticularon los avances diplomáticos. Históricamente, el estrecho de Ormuz ha sido el punto de mayor fricción geopolítica del mercado petrolero; se trata de un paso de apenas 33 kilómetros de ancho en su punto más angosto, cuya importancia radica en que es la única vía de salida para el crudo producido por Arabia Saudita, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irak. Cualquier amenaza de cierre, como la expresada por Irán este lunes al declarar el bloqueo “hasta nuevo aviso”, genera un efecto de cobertura inmediata en los precios de los contratos a futuro.

La inestabilidad no se limitó al sector energético, sino que se trasladó con fuerza a las plazas financieras de Asia, donde la incertidumbre geopolítica provocó una liquidación de activos. El índice Nikkei 225 de Tokio cerró con una caída del 1,1%, ubicándose en 67.786,86 puntos, mientras que el Kospi de Corea del Sur sufrió un desplome del 5,6%, cerrando en 7.060,69 puntos. Este movimiento fue liderado por el sector tecnológico, particularmente por el fabricante de memorias SK Hynix, cuyas acciones se hundieron un 10,6% en Seúl, borrando las ganancias obtenidas tras su reciente debut en la bolsa de Nueva York. Samsung Electronics también registró una pérdida significativa del 6,7%. En China, el índice compuesto de Shanghái retrocedió un 1,2%, mientras que en Australia el S&P/ASX 200 bajó un 0,3%. Según analistas de mercados internacionales, la volatilidad en Asia refleja el temor de que un aumento sostenido en los costos de la energía impacte en los márgenes de producción de las grandes manufactureras tecnológicas, que dependen de una cadena de suministro global estable y de costos logísticos predecibles.

Impacto

El impacto de esta escalada es multidimensional y afecta tanto a la inflación global como a la seguridad energética de los países importadores. Un barril de petróleo por encima de los 79 dólares presiona directamente sobre los costos de transporte y, por ende, sobre los precios al consumidor final en las principales economías. Para los países emergentes, esta situación representa un doble desafío: por un lado, el encarecimiento de la energía presiona las reservas internacionales; por otro, la aversión al riesgo en los mercados globales suele fortalecer al dólar, encareciendo aún más las importaciones de combustibles. Fuentes del sector energético indicaron que, de mantenerse el cierre del estrecho de Ormuz, el mercado podría enfrentar un déficit de oferta difícil de compensar por otros productores de la OPEP+. La amenaza iraní de considerar “ilegal” cualquier ruta alternativa bajo supervisión extranjera eleva el riesgo de incidentes navales directos, lo que incrementa las primas de seguro para los buques tanque que operan en la región, sumando un costo adicional al precio final del crudo.

La situación actual deja en suspenso la posibilidad de una resolución diplomática a corto plazo. Mientras Estados Unidos refuerza su presencia militar en el Golfo para custodiar la navegación comercial, Irán mantiene su postura de bloqueo total como herramienta de presión política. El próximo paso clave será la reunión de emergencia que podrían mantener los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU para evaluar corredores humanitarios y comerciales seguros. Sin embargo, la tensión pendiente radica en la capacidad de respuesta de las bases estadounidenses en Kuwait y Bahréin ante los ataques anunciados por la Guardia Revolucionaria. Los operadores del mercado petrolero seguirán de cerca los informes de inventarios y cualquier movimiento de tropas en la zona, ya que un conflicto abierto de mayor escala podría empujar el precio del barril hacia la zona de los 90 o 100 dólares, un escenario que los analistas no descartan si el bloqueo de Ormuz se hace efectivo durante más de una semana.

Fuente: Infobae

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Contexto

La suba corta un período reciente de distensión: el 2 de julio el Brent tocó mínimos de tres meses (USD 70,38) por expectativas de acuerdo entre Washington y Teherán. El ataque a un buque chipriota, la ofensiva de EE.UU. y la réplica iraní reactivaron el riesgo geopolítico en el Golfo.

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Información publicada por Infobae.

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Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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