El dólar mayorista cerró este viernes a $1.394,50 en el mercado oficial, lo que representó un ascenso diario de $3,50, mientras que el blue retrocedió hasta los $1.415 tras alcanzar picos matutinos de $1.425.
La jornada financiera estuvo marcada por un volumen de negocios inusualmente elevado en el segmento de contado, que alcanzó los USD 758,6 millones. A pesar del incremento registrado en la última rueda, el balance semanal para el tipo de cambio mayorista arrojó una baja de $3,50, equivalente a un retroceso del 0,3%. Esta dinámica contrastó con el comportamiento de la semana previa, cuando la divisa había experimentado una suba de 7 pesos. Según operadores del mercado de cambios, la mayor oferta de divisas por parte del sector exportador y la liquidación privada fueron los factores determinantes para contener la presión alcista y garantizar una relativa calma en las cotizaciones paralelas y oficiales durante los últimos cinco días hábiles.
En las pizarras del Banco Nación, el dólar minorista finalizó la semana en $1.420, con un avance diario de cinco pesos. Por su parte, el mercado informal mostró una tendencia inversa; el dólar blue cedió cinco pesos respecto al cierre anterior, ubicándose por debajo del valor oficial de venta al público. Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital, señaló que si bien la abundancia de liquidación sostiene la estabilidad en el corto plazo, persisten focos de incertidumbre vinculados a los vencimientos de deuda soberana programados para el mes de julio y el ruido político derivado del calendario electoral. Esta dualidad entre la liquidez inmediata y las obligaciones financieras de mediano plazo mantiene a los inversores en una posición de cautela, monitoreando de cerca la capacidad de acumulación de reservas de la autoridad monetaria.
Contexto
El escenario cambiario se desarrolla en paralelo a una decisión estratégica del Banco Central de la República Argentina (BCRA), que confirmó la puesta a disposición del Tesoro Nacional de $24,4 billones en concepto de utilidades del ejercicio 2025. Esta cifra representa más del doble, en términos nominales, de los recursos transferidos durante el año anterior y supone un incremento real del 59% al ser ajustado por el índice de precios al consumidor. Santiago Casas, economista Jefe de EcoAnalytics, explicó que este giro de utilidades funciona como un mecanismo de financiamiento monetario indirecto. De la suma total, $6 billones permanecerán depositados en las cuentas que el Tesoro posee en el propio BCRA, mientras que los restantes $18,4 billones se utilizarán para la recompra de Letras Intransferibles que actualmente forman parte del activo de la entidad conducida por Santiago Bausili.
La medida generó un debate técnico sobre la solidez patrimonial de la institución. Desde la consultora EcoAnalytics advirtieron que este movimiento contable podría deteriorar el balance del Banco Central, ya que la cancelación de las Letras Intransferibles implica usar ganancias propias para rescatar títulos emitidos por el Tesoro. En términos contables, el BCRA incrementa sus pasivos a través de los nuevos depósitos del Tesoro y reduce sus activos al eliminar las letras de su cartera. Sin embargo, para el Poder Ejecutivo, esta maniobra resulta beneficiosa porque le otorga liquidez inmediata en pesos para afrontar compromisos de deuda en moneda local y reduce formalmente su nivel de endeudamiento con la autoridad monetaria, mejorando los indicadores de solvencia fiscal de corto plazo.
Impacto
La principal preocupación del mercado radica en el potencial efecto inflacionario de esta inyección de pesos. Los analistas coinciden en que el impacto en los precios dependerá exclusivamente del uso que se le dé a los $6 billones depositados. Si el Tesoro utiliza esos fondos para cancelar deuda y los pesos terminan circulando en la economía, la presión sobre la inflación y las brechas cambiarias podría intensificarse. En cambio, si se mantienen como un resguardo contable o se utilizan para absorber liquidez ante una mayor demanda de dinero, el efecto sería neutral. Desde Max Capital indicaron que el Tesoro probablemente reserve estos fondos para cubrir eventuales baches en el rollover de deuda en pesos o para incentivar el crecimiento del crédito privado validando tasas de interés más competitivas.
En el ámbito de las inversiones, el panorama actual ha modificado las estrategias de carry trade. Ian Colombo, asesor financiero de Cocos Gold, advirtió que la rentabilidad de apostar a la tasa en pesos ya no es tan evidente como en meses anteriores, lo que obliga a los ahorristas a buscar instrumentos de mayor plazo para obtener rendimientos reales positivos. La tasa real corta se mantiene en terreno negativo, un factor que Juan Manuel Franco, economista Jefe del Grupo SBS, identifica como el principal punto de atención para los próximos meses. Según Franco, la inflación promedio del último trimestre móvil continúa superando el ritmo de devaluación del dólar (crawling peg), lo que exige una disciplina fiscal estricta para evitar que se desanclen las expectativas de los agentes económicos.
Hacia adelante, la atención de la City porteña se centrará en la reunión del directorio del Fondo Monetario Internacional (FMI) prevista para la próxima semana. El organismo multilateral evaluará la segunda revisión del programa vigente con la Argentina, un paso administrativo crucial para habilitar un desembolso de USD 1.000 millones. Estos fondos son considerados vitales por el equipo económico para reforzar las reservas internacionales netas y dar una señal de respaldo externo ante los mercados internacionales. El cumplimiento de las metas fiscales y la gestión de la liquidez excedente en pesos serán los ejes que determinarán si el clima de relativa estabilidad cambiaria observado esta semana puede sostenerse durante el crítico mes de julio.