TECNOLOGÍA

El Bitcoin cotiza a USD 65.863 en una jornada de estabilidad cripto

El mercado de activos digitales muestra variaciones menores al 2% mientras El Salvador deroga la Ley Bitcoin y PayPal expande su presencia en el ecosistema Web3 con su propia moneda estable.

Redacción El Capitán 21 de julio de 2026 6 min de lectura
El Bitcoin cotiza a USD 65.863 en una jornada de estabilidad cripto
Foto: Infobae

El Bitcoin cotizó este martes a 65.863,63 dólares en los principales mercados internacionales, lo que representó un incremento del 0,97% en las últimas 24 horas, consolidando una tendencia de relativa calma tras los periodos de alta volatilidad.

El comportamiento de los activos digitales durante la última jornada refleja una fase de consolidación técnica. Ethereum, la segunda red con mayor capitalización, registró un avance del 1,55% para situarse en los 1.933,33 dólares. Por su parte, la moneda estable Tether (USDT) mantuvo su paridad 1 a 1 con el dólar estadounidense sin variaciones significativas, mientras que BNB alcanzó los 575,22 dólares con una suba del 0,84%. En el segmento de las denominadas altcoins, Litecoin se ubicó en 47,47 dólares con un alza del 0,90% y Dogecoin, el activo impulsado históricamente por el empresario Elon Musk, operó en 0,07 dólares tras un movimiento positivo del 0,88%. Según operadores del mercado financiero, estas cifras demuestran que el sector atraviesa un periodo de variaciones controladas, alejándose de los picos de inestabilidad que caracterizaron a los ciclos previos de euforia y posterior corrección.

La dinámica regulatoria global también aporta novedades significativas para el ecosistema. En Asia, fuentes cercanas a las autoridades financieras indicaron que China comenzó a flexibilizar sus restricciones históricas, permitiendo que Hong Kong funcione como un laboratorio para el uso de criptoactivos. En paralelo, el sector corporativo estadounidense profundiza su integración: la plataforma PayPal lanzó su propia stablecoin, denominada PayPal USD (PYUSD). Este activo cuenta con el respaldo de depósitos en dólares, bonos del Tesoro de los Estados Unidos a corto plazo y otros equivalentes líquidos. Desde la compañía confirmaron que la moneda permitirá transferencias a monederos digitales de terceros y buscará integrarse tanto en exchanges centralizados como en protocolos de Finanzas Descentralizadas (DeFi), con el objetivo de convertirse en un pilar fundamental para la industria Web3.

En el plano regional, el escenario latinoamericano presenta contrastes marcados entre la adopción masiva y la cautela institucional. En México, el Banco de México (Banxico) mantiene una postura restrictiva, prohibiendo a las instituciones del sistema financiero nacional realizar operaciones con estos activos. Sin embargo, el sector privado avanza por carriles distintos; el empresario Ricardo Salinas Pliego ratificó su interés en integrar Bitcoin a sus unidades de negocio, incluyendo su entidad bancaria, mientras que algunas de sus tiendas minoristas ya aceptan la criptomoneda como medio de pago. Por otro lado, en Colombia, la adopción crece de forma orgánica: el país ocupa el puesto 14 a nivel global en el informe de Finder, contando con más de 500 establecimientos comerciales que aceptan pagos directos con criptodivisas, lo que posiciona a la nación sudamericana como un referente regional en términos de usabilidad cotidiana.

Contexto

Para comprender la situación actual es necesario remontarse a mayo de 2022, cuando el mercado sufrió el denominado “criptocrash” o “criptoinvierno”. Aquel episodio, que destruyó miles de millones de dólares en valor de mercado, puso en duda la viabilidad de los activos digitales y forzó una depuración de proyectos con bases financieras débiles. Antes de esta crisis, el ecosistema había experimentado un crecimiento monumental impulsado por la liquidez global y la decisión de algunos gobiernos de otorgar estatus legal a las criptomonedas. Sin embargo, la falta de soporte físico y la dependencia de carteras virtuales generaron una percepción de riesgo que las autoridades monetarias tradicionales, como el Banco Central de Reserva del Perú (BCR), han utilizado para justificar su reticencia a la regulación inmediata. El BCR peruano, de hecho, ha priorizado el desarrollo de una moneda digital propia antes que validar el uso de activos descentralizados.

El caso más emblemático de este cambio de paradigma es El Salvador. En septiembre de 2021, el país centroamericano hizo historia al convertir al Bitcoin en moneda de curso legal bajo el impulso del presidente Nayib Bukele. No obstante, en enero de 2025, la Asamblea Legislativa salvadoreña aprobó una reforma que eliminó oficialmente este estatus. La modificación de la Ley Bitcoin, respaldada por la mayoría oficialista, marca el fin de una política económica que había colocado al país en el centro del debate financiero global. Esta decisión legislativa refleja las dificultades de implementar un activo de alta volatilidad como unidad de cuenta en una economía real, a pesar de los esfuerzos estatales por fomentar su uso a través de billeteras gubernamentales y cajeros automáticos específicos.

Impacto

La evolución del mercado hacia la creación de tokens y monedas propias está redefiniendo la barrera de entrada para nuevos actores. Según datos de la plataforma Binance, la distinción técnica entre una moneda (que requiere su propia blockchain) y un token (que funciona sobre redes existentes como Ethereum o BNB) es clave para la escalabilidad del negocio. Mientras que desarrollar una moneda propia exige un equipo de expertos y una inversión considerable en infraestructura de nodos, la creación de tokens puede realizarse en cuestión de minutos utilizando códigos preestablecidos. Este fenómeno está permitiendo que pequeñas y medianas empresas tecnológicas desarrollen sus propios ecosistemas de lealtad o financiamiento, aunque los expertos advierten que la utilidad real y el cumplimiento del marco legal vigente en cada jurisdicción siguen siendo los principales desafíos para la sostenibilidad de estos proyectos a largo plazo.

El impacto de la estabilidad actual también se traduce en una mayor confianza para el inversor minorista que busca alternativas de ahorro frente a la inflación de las monedas fiduciarias. A pesar de los niveles extremos de inestabilidad histórica, la percepción de las criptomonedas como un activo “seguro” a largo plazo ha ganado terreno en mercados emergentes. La integración de gigantes como PayPal y la posible apertura del mercado chino sugieren que el ecosistema está transitando desde una fase de especulación pura hacia una de infraestructura financiera. La capacidad de transferir fondos entre monederos digitales y exchanges descentralizados facilita la liquidez y reduce los costos transaccionales, lo que podría transformar la manera en que se gestionan las remesas y los pagos internacionales en el corto plazo.

El mercado aguarda ahora las próximas definiciones regulatorias en Estados Unidos y Europa, que podrían determinar el rumbo de los precios para el segundo semestre del año. La tensión pendiente se centra en si la relativa estabilidad actual es el preludio de un nuevo ciclo alcista o si las restricciones en países como México y los retrocesos legislativos en El Salvador marcarán un techo para la adopción institucional. Por lo pronto, la atención de los operadores está puesta en la integración de la stablecoin de PayPal en el comercio electrónico global y en los avances del proyecto de moneda digital del Banco Central de Reserva del Perú, hitos que marcarán la agenda de los próximos meses.

Fuente: Infobae

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Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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