ECONOMÍA

El BCRA reduce el ritmo de compras y ajusta la estrategia ante el FMI

Tras alcanzar el objetivo de USD 10.000 millones, el Banco Central desaceleró la acumulación de divisas mientras enfrenta vencimientos por USD 9.500 millones y una meta anual de USD 8.000 millones.

Redacción El Capitán 27 de junio de 2026 6 min de lectura
El BCRA reduce el ritmo de compras y ajusta la estrategia ante el FMI
Foto: Infobae

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) redujo esta semana su ritmo de adquisición de divisas en el mercado oficial tras haber cumplido la meta base de USD 10.000 millones pactada originalmente con el Fondo Monetario Internacional.

La autoridad monetaria, conducida por Santiago Bausili, enfrenta ahora un escenario de mayor complejidad técnica debido a la combinación de factores estacionales y compromisos de deuda inminentes. Según datos procesados por operadores del mercado financiero, la desaceleración en las compras coincidió con un incremento en la volatilidad de las cotizaciones paralelas del dólar, tanto en el segmento MEP como en el Contado con Liquidación (CCL). No obstante, desde el Palacio de Hacienda y el Banco Central atribuyen esta dinámica a una transición lógica tras el fuerte ingreso de divisas del primer semestre. La consultora Analytica precisó que el BCRA ya logró acumular USD 7.400 millones bajo la metodología del organismo multilateral, pero advirtió que el cumplimiento de la meta final de USD 8.000 millones para diciembre de 2026 requerirá de una ingeniería financiera precisa para sortear los pagos de capital e intereses que restan en el calendario anual.

El cronograma de pagos representa el principal desafío para la estabilidad de las reservas netas en el corto plazo. El próximo 9 de julio, el Gobierno debe afrontar vencimientos con acreedores privados por un total de USD 4.300 millones. A esta cifra se le suman compromisos adicionales por USD 5.200 millones repartidos entre el FMI, otros organismos internacionales y diversos pagos de deuda pública. Fuentes del Ministerio de Economía indicaron que, para compensar estas salidas, se evalúa la emisión de un crédito garantizado por USD 5.000 millones antes del mes de agosto. Esta estrategia busca evitar el uso exclusivo de las reservas propias para el pago de servicios de deuda, permitiendo que el balance del BCRA mantenga una trayectoria ascendente. Analistas de la consultora Analytica estimaron que, de mantenerse el ritmo de compras registrado en junio —uno de los más bajos del año—, la entidad solo podría sumar unos USD 6.000 millones adicionales en lo que resta del ejercicio, lo que obligaría a buscar fuentes de financiamiento alternativas en el mercado local.

Contexto

La situación actual del Banco Central se enmarca en la segunda revisión del acuerdo con el FMI, donde se redefinieron los objetivos de acumulación de reservas netas. Históricamente, la Argentina ha tenido dificultades para cumplir con estas metas sin recurrir a pedidos de dispensa o “waivers”, debido a la volatilidad de los precios de las materias primas y la inestabilidad de la demanda de pesos. Durante la primera mitad de 2026, el BCRA aprovechó una liquidación récord de exportaciones energéticas y una administración restrictiva del acceso a divisas para importaciones, lo que permitió un sobrecumplimiento inicial. Sin embargo, la estacionalidad de junio suele jugar en contra: el pago de aguinaldos y el cierre de balances corporativos suelen presionar la demanda de dólares. María Castiglioni, directora de C&T Asesores Económicos, explicó que la demora en la liquidación de la cosecha gruesa y la reciente apertura del cepo para el pago de utilidades y dividendos son factores que explican la menor capacidad de compra oficial en las últimas jornadas.

A este panorama se suma una restricción normativa poco difundida pero determinante para la contabilidad del organismo internacional. Sebastián Menescaldi, director de la consultora Eco Go, señaló que existe una regulación del FMI que limita la toma de endeudamiento neto o con garantías de organismos internacionales a un tope de USD 1.854 millones. Cualquier ingreso de divisas por encima de ese monto debe ser contabilizado directamente como acumulación de reservas, lo que condiciona la forma en que el ministro Luis Caputo puede utilizar los fondos frescos. Actualmente, el Gobierno cuenta con garantías confirmadas del Banco Mundial por USD 2.000 millones y del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por USD 550 millones. La atención del mercado está puesta ahora en el 22 de julio, fecha en la que el directorio del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) definirá si otorga un respaldo adicional de USD 300 millones, lo que daría un respiro extra a las arcas públicas.

Impacto

El impacto de esta desaceleración se traduce en una mayor sensibilidad del mercado cambiario ante cualquier señal de escasez de oferta. Si el BCRA no logra mantener un flujo constante de compras, la brecha cambiaria podría ensancharse, presionando sobre las expectativas de inflación para el segundo semestre. Para los sectores productivos, esto implica una vigilancia más estricta sobre los plazos de pago de importaciones, que el Gobierno ha intentado normalizar gradualmente. Por otro lado, la necesidad de financiamiento adicional podría derivar en nuevas colocaciones de deuda en el mercado doméstico, utilizando instrumentos como los bonos AO27 y AO28, ante la imposibilidad de acceder a los mercados internacionales de crédito con tasas razonables. Esta dependencia del mercado local absorbe liquidez que, de otro modo, podría destinarse al crédito para el sector privado, afectando potencialmente el ritmo de recuperación económica.

Desde el sector agropecuario, la dinámica de reservas impacta directamente en las decisiones de comercialización. El retraso en la liquidación de la cosecha, mencionado por diversos analistas, responde en parte a la expectativa de una mejora en el tipo de cambio o una reducción de las retenciones, algo que el Ejecutivo ha descartado en el corto plazo. No obstante, el récord de exportaciones energéticas y la reactivación de las colocaciones de Obligaciones Negociables (ON) por parte de empresas privadas podrían actuar como un amortiguador. Según operadores del mercado de capitales, estas colocaciones privadas proveen una oferta de dólares genuina que alivia la presión sobre el Banco Central, permitiendo que la entidad mantenga una postura compradora, aunque sea en volúmenes más modestos que los observados durante el primer trimestre del año.

El cierre del año presentará desafíos adicionales conforme se acerque el calendario electoral, periodo que históricamente incentiva la dolarización de carteras por parte de los ahorristas minoristas. La capacidad del Banco Central para administrar la demanda de divisas sin sacrificar la meta con el FMI será la clave de la estabilidad macroeconómica en los próximos meses. Se espera que el Gobierno intensifique las negociaciones con organismos multilaterales para asegurar los desembolsos pendientes y evitar cualquier tensión que obligue a una renegociación de los términos del acuerdo vigente. El próximo paso crítico será la ejecución de los pagos de julio, que testearán la solidez del nivel de reservas brutas y la confianza de los inversores en la capacidad de pago de la República Argentina.

Fuente: Infobae

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Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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