El Banco Central de la República Argentina (BCRA) advirtió que el precio internacional del petróleo representa el principal riesgo para la desinflación, tras registrarse un índice de precios al consumidor (IPC) del 3,4% durante el mes de marzo.
La autoridad monetaria publicó su último Informe de Política Monetaria (IPOM) el miércoles por la noche, donde detalló que, si bien se espera una desaceleración para abril con proyecciones privadas que ubican el indicador entre el 2,4% y el 2,8%, la incertidumbre externa condiciona la trayectoria futura. Según operadores del mercado financiero y técnicos del organismo, el conflicto bélico en Oriente Medio introdujo una volatilidad en el crudo Brent —actualmente cotizado en USD 105— que presiona directamente sobre la estructura de costos interna. El informe oficial subrayó que el impacto de la suba del petróleo tuvo diversos atenuantes, pero continúa siendo el factor de riesgo que más incertidumbre proyecta sobre el IPC, especialmente por su potencial traslado a los surtidores y la logística general de la economía argentina.
En este escenario de fragilidad, la estrategia oficial se apoyó en medidas de contención coordinadas con el sector energético. Horacio Marín, presidente de YPF, anunció que la petrolera estatal incrementará los precios de los combustibles apenas un 1% a partir de este jueves 14 de mayo, para luego iniciar un período de estabilidad de 45 días. Esta decisión de la compañía, que ostenta más del 50% de la cuota de mercado, funciona como un ancla para el resto de las operadoras. Marín explicó que se implementará un sistema de “buffer de precios” mediante una cuenta compensadora, lo que permite evitar que las fluctuaciones bruscas del mercado internacional se trasladen de forma directa y automática al consumidor final. Sin embargo, desde el Ministerio de Economía reconocen que este ingreso diferido generará una presión latente que deberá normalizarse en los meses subsiguientes, afectando marginalmente el índice de mayo.
El análisis pormenorizado del primer trimestre de 2026 realizado por el BCRA identificó que la inflación de marzo estuvo fuertemente influenciada por factores estacionales que no se repetirían con la misma intensidad en el corto plazo. Los servicios educativos registraron un alza promedio del 12,1% debido al inicio del ciclo lectivo, mientras que el rubro de prendas de vestir y calzado subió un 3,4% por el recambio de temporada. Ambos sectores aportaron 0,2 puntos porcentuales al nivel general, una cifra que cuadruplica su incidencia mensual promedio del último año. Los técnicos del Banco Central proyectan que estas presiones se disiparán durante mayo, dado que las actualizaciones de cuotas escolares suelen concentrarse en un solo pago anual y los incrementos en indumentaria tienden a estabilizarse tras el salto inicial de marzo y abril.
Contexto
La dinámica inflacionaria actual se produce tras una secuencia de diez meses consecutivos de incrementos acelerados que se inició en junio de 2025. Durante este período, la economía argentina enfrentó una reconfiguración de precios relativos marcada por la quita de subsidios y la volatilidad cambiaria. En febrero, por ejemplo, las tarifas de electricidad, gas y otros combustibles sufrieron un ajuste del 12%, lo que impactó en 0,5 puntos porcentuales en el IPC de ese mes. Este ajuste respondió a la necesidad de reducir el déficit fiscal mediante la modificación del esquema de subsidios energéticos, una política que el equipo económico debió recalibrar ante el agravamiento de las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán. Desde que comenzó dicho conflicto, la suba acumulada en los surtidores locales alcanzó el 25%, impulsada por las dificultades logísticas en el estrecho de Ormuz.
Para mitigar el impacto social de estos ajustes, el Poder Ejecutivo implementó una serie de maniobras en los cuadros tarifarios de servicios públicos durante el último mes. Se ajustó el cronograma de aumentos de Aguas y Saneamientos Argentinos (AySA), reduciendo el incremento previsto del 4% al 3% para los usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Complementariamente, se otorgó una bonificación extraordinaria del 25% en las facturas de gas residencial para el mes de mayo y se amplió el bloque de consumo subsidiado de electricidad, pasando de 250 a 300 kilovatios/hora con un descuento adicional del 10,5%. Estas medidas buscan generar un colchón de consumo en los hogares frente a la erosión del poder adquisitivo, mientras el Gobierno intenta consolidar la tendencia a la baja del índice general de precios.
Impacto
La importancia de esta desaceleración radica en la validación del programa monetario y cambiario del Gobierno. Si se confirman los datos de las consultoras, abril rompería la inercia alcista de casi un año, lo que permitiría una mejora en las expectativas de inversión y consumo. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que elabora el BCRA, los analistas prevén que la inflación de abril se ubique en 2,6% y que en mayo descienda al 2,3%. No obstante, la disparidad en los precios de alimentos y bebidas durante la primera semana de mayo genera señales mixtas: mientras la consultora LCG no observó variaciones, EconViews reportó una caída del 0,1% y Analytica registró una suba del 0,3%. Esta estabilidad en la canasta básica es fundamental para reducir la sensibilidad social en un contexto donde los servicios regulados continúan presionando el bolsillo.
El éxito de esta estrategia depende críticamente de la estabilidad del tipo de cambio y de la capacidad de YPF para absorber los shocks externos sin desfinanciar sus planes de inversión. El uso de la cuenta compensadora para los combustibles es una herramienta de doble filo; si bien evita saltos inflacionarios inmediatos, acumula una deuda de precios que deberá ser saldada en el futuro. Por otro lado, la decisión de mantener los precios estables por 45 días otorga previsibilidad a las empresas de transporte y logística, sectores que tienen una alta incidencia en la formación de precios de productos de consumo masivo. La mirada de los inversores está puesta ahora en la capacidad del Banco Central para acumular reservas y sostener esta calma cambiaria que ha servido como el principal ancla contra la inflación importada por el petróleo.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) dará a conocer esta tarde el dato oficial de inflación correspondiente al mes de abril, una cifra que será determinante para el humor de los mercados y la posterior recalibración de las tasas de interés por parte del BCRA. El cumplimiento de las metas de desinflación es el eje central de la gestión económica actual, y cualquier desviación significativa obligará al Ministerio de Economía a revisar el esquema de bonificaciones tarifarias y la política de precios de las empresas estatales. La tensión entre la necesidad de ajustar precios regulados y el objetivo de mostrar una inflación a la baja marcará el pulso de la política económica durante todo el segundo trimestre del año.