El dólar blue subió diez pesos y cerró a $1.475 en la City porteña, impulsado por una mayor demanda estacional derivada del cobro del aguinaldo y el desarme de posiciones en pesos hacia activos de cobertura cambiaria.
La dinámica del mercado financiero durante las últimas jornadas refleja un cambio de estrategia por parte de los operadores locales. El avance del dólar mayorista, que anotó un alza de $10 para ubicarse en $1.451, acumula una suba del 3% en lo que va de junio. Este incremento supera el rendimiento de las Letras de Capitalización (LECAP), cuyos retornos anuales subieron del 23% al 24,5%, lo que equivale a un 2,04% mensual efectivo. Al quedar la tasa de interés por debajo de la evolución del tipo de cambio, el denominado “carry trade” perdió atractivo, provocando que los inversores vendan sus títulos a tasa fija para volcarse masivamente a los bonos dollar linked, los cuales ajustan su capital según la devaluación oficial. Según operadores del mercado de capitales, esta migración busca proteger el patrimonio ante una brecha cambiaria que se mantiene por encima del 23,3% respecto al mayorista, a pesar de las intervenciones oficiales en la curva de bonos para contener la volatilidad.
En el Mercado Libre de Cambios (MLC), el volumen de operaciones alcanzó los USD 566 millones, permitiendo que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) finalizara la rueda con compras netas por USD 70 millones. Sin embargo, la presión se trasladó a las cotizaciones financieras: el dólar MEP avanzó $6,70 hasta los $1.468,70, mientras que el Contado con Liquidación (CCL) ascendió a $1.509. Esta tendencia alcista se vio reflejada también en el mercado de futuros de Rosario (Matba Rofex), donde se negociaron más de 1,2 millones de contratos. De acuerdo con informes de la consultora F2, dirigida por Andrés Reschini, se observó un desarme neto de USD 84 millones en el interés abierto, concentrado principalmente en las posiciones de fin de junio. Esta conducta está vinculada a las operaciones de canje del Tesoro Nacional, que logró refinanciar el 58% de los vencimientos del bono TZV26, postergando compromisos por USD 2.805 millones mediante la emisión de nuevos títulos con vencimiento en 2026 y 2028.
Contexto
La actual tensión cambiaria se produce en un escenario de reconfiguración de la deuda pública y de incertidumbre internacional. La Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) incrementó recientemente la oferta de LECAP en el mercado secundario tras cancelar deudas del PAMI con proveedores de salud utilizando estos instrumentos, lo que presionó sus precios a la baja y elevó las tasas de retorno. A nivel global, el fortalecimiento del dólar frente a las principales divisas extranjeras —con un aumento del 3% en la última quincena— añade presión sobre las monedas emergentes. Este fenómeno responde a las expectativas de que la Reserva Federal de los Estados Unidos mantenga o incremente las tasas de interés ante una inflación persistente. En el plano local, la reciente decisión de Morgan Stanley Capital International (MSCI) de no incluir a la Argentina en su revisión para una posible reclasificación de categoría generó decepción entre los inversores. El país permanece en el estatus de “Standalone” (mercado aislado), debido principalmente a la vigencia del cepo cambiario, que MSCI identifica como el mayor obstáculo para que el mercado local recupere la condición de “Frontera” o “Emergente”.
Impacto
El encarecimiento del dólar y la migración hacia activos dollar linked impactan directamente en el costo de financiamiento del Tesoro y en las expectativas inflacionarias de corto plazo. Para los exportadores, la suba del tipo de cambio mayorista representa una mejora marginal en la competitividad, aunque el beneficio se ve limitado por la persistencia de la brecha cambiaria y el costo de los insumos importados. Por otro lado, la suba de los bonos soberanos permitió una leve reducción del riesgo país, que retrocedió 6 unidades para situarse en los 429 puntos básicos, reflejando una selectividad de los inversores que, a pesar de la cautela cambiaria, mantienen posiciones en títulos públicos. En el ámbito bursátil, el índice S&P Merval mostró resiliencia con un alza del 1,26% en pesos, traccionado por el sector bancario, donde entidades como BBVA y Banco Macro registraron subas de hasta el 4,5%. No obstante, la falta de acceso a categorías internacionales de inversión limita la entrada de capitales frescos de fondos institucionales extranjeros, manteniendo la liquidez concentrada en actores locales.
La atención de los operadores se centra ahora en la jornada del 23 de junio, fecha en la que el mercado mantiene una mínima expectativa de una revisión excepcional por parte de MSCI, aunque los analistas consideran que es poco probable sin anuncios previos sobre la flexibilización de las restricciones cambiarias. El feriado en los Estados Unidos durante la presente jornada actuará como un factor de parálisis para el mercado local, al carecer de la referencia de los precios de los activos argentinos que cotizan en Wall Street (ADRs). Hacia el cierre del mes, la presión sobre el dólar blue y los financieros podría estabilizarse una vez que se complete el flujo de pesos proveniente del aguinaldo, aunque la tensión de fondo persistirá mientras la tasa real de interés en pesos continúe corriendo por detrás de la inflación esperada y de la evolución del tipo de cambio oficial.