CULTURA

Duki enfrenta una demanda millonaria de su tatuador por el uso comercial de las alitas

El artista urbano Mauro Lombardo respondió a la polémica legal iniciada por Iván de Quilmes, quien reclama derechos de autor por el uso del diseño en merchandising y campañas publicitarias internacionales.

Redacción El Capitán 23 de mayo de 2026 5 min de lectura
Imagen editorial relacionada con: Duki enfrenta una demanda millonaria de su tatuador por el uso comercial de las alitas
Foto: Infobae

El cantante Mauro Ezequiel Lombardo, conocido como Duki, rechazó públicamente las burlas sobre el conflicto legal que mantiene con su antiguo tatuador, Iván de Quilmes, quien inició una demanda por el uso comercial no autorizado de las alitas tatuadas en su rostro.

La controversia escaló en las últimas horas tras la viralización de un video donde el referente del trap argentino, mientras se realizaba nuevos diseños en su pierna con el tatuador Lautaro Ortega, pidió a sus seguidores que cesen con los comentarios irónicos sobre la disputa. El eje del conflicto radica en una demanda por derechos de autor presentada por el abogado Felipe Franco Trigo, representante de Iván de Quilmes, quien sostiene que el diseño original de las alitas fue explotado económicamente en productos y campañas de marcas globales sin la debida licencia ni compensación para el creador artístico. Según fuentes cercanas a la defensa del tatuador, el reclamo no apunta al derecho de Duki de exhibir su rostro, sino a la abstracción del dibujo para su aplicación en gorras, indumentaria y promociones comerciales de gran escala.

El equipo legal del demandante puntualizó que existen antecedentes claros de explotación comercial que justifican la acción judicial. Entre los ejemplos citados figuran la promoción de un documental del artista en la plataforma Netflix y una campaña publicitaria de una reconocida marca de cerveza en España durante el año 2022. De acuerdo con los peritos legales consultados, la ley de propiedad intelectual protege la obra artística independientemente del soporte, lo que implica que el paso de la piel al merchandising requiere un contrato de cesión de derechos o una licencia específica. Franco Trigo explicó que, si bien existe una licencia implícita para que el cliente luzca el tatuaje en su vida cotidiana y presentaciones en vivo, la comercialización masiva del diseño como marca registrada constituye una infracción a los derechos de explotación que pertenecen originalmente al autor.

Contexto

El fenómeno de los tatuajes en el rostro dentro de la escena urbana argentina tuvo en Duki a su principal exponente, convirtiendo las alitas bajo sus ojos en un sello de identidad visual desde los inicios de su carrera en el Quinto Escalón. Iván de Quilmes fue el encargado de plasmar este diseño años atrás, en un momento donde la proyección internacional del género trap aún no alcanzaba los niveles de facturación actuales. Con el tiempo, la imagen se transformó en un isotipo comercial que trasciende la figura del músico, siendo replicado por fanáticos en todo el mundo y utilizado por departamentos de marketing para identificar la marca personal del artista en diversos mercados internacionales.

La jurisprudencia en torno a la propiedad intelectual de los tatuajes es un terreno en desarrollo, pero cuenta con casos testigo en Estados Unidos que marcan el camino de este reclamo. En el ámbito internacional, empresas desarrolladoras de videojuegos y productoras de cine enfrentaron litigios similares por reproducir tatuajes de deportistas o actores sin el permiso de los artistas originales. En el caso argentino, la defensa de Iván de Quilmes busca sentar un precedente sobre la autoría de los diseños que, aunque forman parte de la anatomía de una figura pública, mantienen su estatus de obra de arte protegida por la Ley 11.723 de Propiedad Intelectual. El reclamo surge ahora debido a la masividad que alcanzó el diseño en soportes físicos ajenos al cuerpo del intérprete.

Impacto

Este conflicto legal plantea un dilema fundamental para la industria del entretenimiento y el marketing de influencers en Argentina, ya que redefine los límites entre la imagen personal y la propiedad artística. Si la justicia falla a favor del tatuador, las agencias de publicidad y las productoras deberán revisar todos los contratos de imagen de artistas tatuados para asegurar que los diseños no infrinjan derechos de terceros al ser incluidos en piezas gráficas o productos de consumo. Según operadores del mercado discográfico, esto podría derivar en una nueva cláusula obligatoria en los contratos de los tatuadores de celebridades, exigiendo la cesión total de derechos antes de realizar cualquier intervención estética que pueda ser comercializada en el futuro.

Para el entorno de Duki, el impacto no es solo económico sino también simbólico, dado que las alitas representan el vínculo emocional con su base de seguidores. La posibilidad de una mediación prejudicial indica que ambas partes buscan evitar un juicio prolongado que podría afectar la imagen del cantante en medio de sus giras internacionales. No obstante, el reconocimiento de la autoría y la compensación económica proporcional a las ganancias obtenidas por el uso del diseño en merchandising podrían representar una cifra millonaria, considerando el volumen de ventas de productos oficiales y los contratos de patrocinio que utilizaron la estética del rostro del artista como eje central de sus campañas.

El proceso continuará en una instancia de mediación obligatoria donde se intentará fijar un canon por el uso pasado y futuro del diseño. Mientras tanto, Duki continúa expandiendo su colección de arte corporal, habiéndose tatuado recientemente una araña con el número cuatro y una rosa con la frase “Las flores no mienten” en su pie derecho. El desenlace de esta disputa determinará si los tatuadores argentinos logran una protección legal similar a la de los fotógrafos o diseñadores gráficos en el ecosistema comercial de la música urbana. La tensión permanece latente mientras los abogados de ambas partes analizan los registros de ventas de los últimos tres años para cuantificar el reclamo final.

Fuente: Infobae

¿Cómo te hizo sentir esta nota?

Fuente

Información publicada por Infobae.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

El Capitan IATu asistente de noticias