DEPORTES

Domínguez impulsa un Mundial 2030 con 64 selecciones para el

El presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, propuso formalmente ampliar el cupo de participantes para la Copa del Mundo 2030, que tendrá sus partidos inaugurales en Argentina, Uruguay y Paraguay.

Redacción El Capitán 21 de julio de 2026 6 min de lectura
Domínguez impulsa un Mundial 2030 con 64 selecciones para el
Foto: Clarín Deportes

El presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, ratificó este martes su propuesta de ampliar a 64 la cantidad de selecciones participantes para el Mundial 2030, que conmemorará el centenario de la primera cita máxima en el Río de la Plata.

La iniciativa del dirigente paraguayo surge apenas días después de la finalización del último certamen internacional, que marcó el debut del formato de 48 equipos. Domínguez utilizó sus canales oficiales para profundizar una postura que ya había esbozado previamente, argumentando que la expansión del torneo es una herramienta fundamental para el desarrollo global del deporte. Según fuentes de la Confederación Sudamericana de Fútbol, la intención es transformar la edición del centenario en el evento deportivo más masivo de la historia, superando los estándares logísticos y competitivos establecidos por la FIFA hasta el momento. El dirigente sostuvo que el fútbol de selecciones experimenta un crecimiento proporcional a su apertura al mundo, tomando como referencia el éxito de la reciente ampliación de cupos que permitió la llegada de nuevas federaciones a la fase final.

El planteo de Domínguez no es una observación aislada, sino una estrategia política orientada a revalorizar el papel de Sudamérica en la organización del torneo. “Trabajamos para que el Mundial 2030 se dispute con 64 selecciones en homenaje al Centenario de la Copa del Mundo”, afirmó el titular del ente rector sudamericano. Para el dirigente, la inclusión de 16 equipos adicionales respecto al formato actual de 48 no solo generaría más oportunidades para naciones emergentes, sino que impulsaría el desarrollo técnico y económico de las federaciones asociadas. En sus declaraciones, remarcó que la expansión a 48 equipos ya demostró que una mayor participación convierte al Mundial en una verdadera fiesta global, y que el hito de los cien años de competencia brinda una oportunidad histórica para lo que él denomina “Creer en Grande”. Esta visión choca, al menos inicialmente, con los planes técnicos de la FIFA, que no ha emitido comunicados oficiales sobre nuevas modificaciones reglamentarias en el corto plazo.

Contexto

La organización del Mundial 2030 representa un desafío logístico sin precedentes debido a su carácter multcontinental. La FIFA confirmó que la competencia se iniciará en Uruguay, Argentina y Paraguay, como un gesto simbólico hacia las sedes originales de 1930, para luego trasladarse a España, Portugal y Marruecos, donde se desarrollará el grueso del calendario. Este esquema de seis países anfitriones en tres continentes distintos ya supone una complejidad administrativa elevada. Históricamente, la Copa del Mundo mantuvo un formato de 32 equipos desde Francia 1998 hasta Qatar 2022. El salto a 48 selecciones, aprobado bajo la gestión de Gianni Infantino, fue diseñado para incrementar los ingresos por derechos de televisión y patrocinios, además de garantizar la presencia de mercados grandes que suelen quedar fuera de las eliminatorias tradicionales. La propuesta de Domínguez de llegar a 64 equipos implicaría duplicar la cantidad de participantes que tuvo el torneo durante las últimas dos décadas y media.

Desde la perspectiva de la Conmebol, el antecedente del primer Mundial en Montevideo es el eje central de su reclamo de protagonismo. En 1930, solo 13 selecciones participaron del torneo, una cifra que contrasta drásticamente con las aspiraciones actuales de la dirigencia sudamericana. Alejandro Domínguez ha insistido en que el retorno de la Copa a sus raíces debe ser total y no solo un evento protocolar de tres partidos. La insistencia en los 64 equipos busca, en parte, compensar la pérdida de la sede única que Sudamérica pretendía originalmente. Operadores del mercado deportivo señalan que esta presión pública del dirigente paraguayo también responde a una necesidad de asegurar que las plazas para las eliminatorias de la Conmebol mantengan un nivel de competitividad alto, permitiendo que casi la totalidad de sus miembros tengan chances reales de clasificar a la fase final en un torneo de tal magnitud.

Impacto

La implementación de un Mundial con 64 selecciones transformaría radicalmente la estructura de la competencia y el calendario internacional. De concretarse, el torneo requeriría una infraestructura de estadios y centros de entrenamiento mucho más vasta que la actual, afectando directamente los presupuestos de las naciones anfitrionas. Para Argentina, Uruguay y Paraguay, aunque solo reciban los partidos inaugurales, el incremento de delegaciones y el flujo de turistas internacionales representaría un impacto económico significativo en términos de servicios y seguridad. Analistas del sector deportivo advierten que un torneo de 64 equipos obligaría a revisar la duración de la competencia, que actualmente se extiende por aproximadamente 30 días, para evitar el agotamiento físico de los futbolistas y el solapamiento con las ligas europeas, que son las principales proveedoras de talento para las selecciones nacionales.

Por otro lado, el impacto político dentro de la FIFA es innegable. La propuesta de Domínguez coloca a Gianni Infantino en una posición de mediador entre las exigencias de Sudamérica y las preocupaciones de los clubes europeos, que ya se han manifestado en contra de la saturación del calendario. Según fuentes cercanas a la entidad con sede en Zúrich, la prioridad actual es consolidar el formato de 48 equipos antes de considerar una nueva expansión. Sin embargo, la influencia de la Conmebol en el Consejo de la FIFA es considerable, y la bandera del “Centenario” es un argumento difícil de ignorar en términos de marketing y relaciones públicas. La posibilidad de un Mundial con 64 equipos abriría la puerta a que confederaciones con menor peso histórico, como la de Asia (AFC) y África (CAF), obtengan una representación masiva, lo que alteraría el equilibrio de poder tradicional dominado por la UEFA y la Conmebol.

El debate sobre la cantidad de participantes seguirá escalando en las próximas reuniones del Consejo de la FIFA, donde se deberán definir los detalles técnicos del reglamento de competición para 2030. Mientras Domínguez refuerza su mensaje de apertura y celebración global, los equipos técnicos de las federaciones europeas y los organizadores en España y Portugal observan con cautela la viabilidad de albergar a 64 delegaciones. La tensión entre la tradición del fútbol y la expansión comercial del espectáculo marcará la agenda de los próximos cuatro años. El próximo paso formal será la presentación de los informes de factibilidad logística, donde se determinará si el sueño de Domínguez de un centenario con 64 naciones es una posibilidad real o una expresión de deseos en el marco de la política deportiva regional.

Fuente: Clarín Deportes

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Información publicada por Clarín Deportes.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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