Diego Santilli asumirá como nuevo Jefe de Gabinete el próximo martes en la Casa Rosada, tras la renuncia de Manuel Adorni, quien dejó su cargo este domingo luego de 111 días de gestión marcados por controversias públicas.
La salida de Adorni se precipitó luego de una serie de episodios que afectaron la imagen del Poder Ejecutivo. Según datos de la consultora Synopsis, la valoración del Gobierno sufrió una caída de 10 puntos durante el primer cuatrimestre del año, con un impacto crítico entre los meses de marzo y abril. El detonante principal de este desgaste se vincula a la difusión de imágenes del exfuncionario en Nueva York junto a su esposa, Bettina Angeletti, el pasado 8 de marzo. Fuentes de la Casa Rosada confirmaron que el presidente Javier Milei mantuvo una comunicación vía Zoom con Adorni desde España antes de aceptar su dimisión, la cual también incluye su renuncia al directorio de YPF, posición por la cual percibía honorarios estimados en 80 millones de pesos mensuales.
El ascenso de Santilli, quien hasta ahora se desempeñaba en el Ministerio del Interior, implica una reconfiguración estructural del organigrama estatal. La cartera de Interior será absorbida por la Jefatura de Gabinete, replicando el modelo operativo que lideró Guillermo Francos al inicio de la gestión. Bajo este nuevo esquema, Ignacio Devitt, actual secretario de Asuntos Estratégicos, asumirá la conducción operativa del área técnica. La decisión de nombrar a Santilli fue comunicada por Karina Milei el pasado viernes, tras descartar otras opciones como Sandra Pettovello, ministra de Capital Humano, o Federico Sturzenegger, responsable de Desregulación del Estado, a quienes el Presidente prefiere mantener en sus funciones específicas debido a la alta valoración de sus tareas actuales.
Contexto
La crisis en el equipo de comunicación y gestión política del oficialismo se profundizó tras el viaje presidencial a Madrid. Durante esa gira, la ausencia de Karina Milei, quien permaneció en Buenos Aires para coordinar el traspaso de mando, fue la primera señal de los cambios inminentes. Adorni justificó su alejamiento en una carta formal donde manifestó la necesidad de preservar a su familia frente a la exposición pública, aunque desde sectores de la oposición y analistas políticos se señala que el costo político de su permanencia se había vuelto insostenible. El exvocero enfrentaba cuestionamientos no solo por sus viajes al exterior, sino por la dualidad de funciones que desempeñaba en la petrolera estatal YPF, un punto de fricción constante con los aliados legislativos del Gobierno.
Por otro lado, la elección de Santilli responde a una necesidad estratégica de tender puentes con el PRO y los gobernadores provinciales. El nuevo Jefe de Gabinete es percibido como un “hombre político” con capacidad de negociación, una cualidad que el Poder Ejecutivo busca explotar ante la proximidad de los debates legislativos y el calendario electoral. Sin embargo, este nombramiento ocurre en un momento de tensión con Mauricio Macri, quien ha manifestado críticas hacia la gestión libertaria. La relación con otros aliados, como Patricia Bullrich, también atraviesa una fase de frialdad debido a los intentos de diferenciación política que la ministra de Seguridad ha mostrado en las últimas semanas, según indicaron fuentes cercanas al despacho presidencial.
Impacto
El ingreso de Santilli a la cúpula del poder busca descomprimir la presión de la opinión pública y consolidar la influencia de Karina Milei dentro del gabinete. En los pasillos de Balcarce 50 se interpreta que el nuevo funcionario responderá directamente a la Secretaría General de la Presidencia, lo que marca una nueva etapa en la disputa interna con el asesor Santiago Caputo. A pesar de los rumores, desde el entorno de la hermana del Presidente desmintieron que el nuevo vocero, Adrián Raiver, o el secretario de Comunicación, Fabián Fernández, respondan a la estructura de Caputo, reafirmando el control de Karina sobre las áreas sensibles del Gobierno.
Este cambio también impacta en la Secretaría Legal y Técnica, a cargo de María Ibarzabal Murphy, donde se prevé una ampliación del área de influencia de la Secretaría General. La reestructuración ministerial pretende dotar al Gobierno de una mayor fluidez en el diálogo institucional, un déficit que los gobernadores venían señalando desde el inicio del año. La absorción de Interior por parte de Jefatura de Gabinete centraliza la caja y la negociación política, otorgando a Santilli un poder de fuego superior al de sus antecesores para gestionar las demandas de las provincias en un marco de ajuste fiscal severo.
En el plano internacional, el recambio coincide con una agenda presidencial cargada. Javier Milei regresó de España con el objetivo de mantener su rutina en la Quinta de Olivos, que incluye seguir los partidos de la Selección Argentina como parte de sus hábitos personales. Aunque se puso en duda su asistencia a la Cumbre del Mercosur en Paraguay, el mandatario confirmó su viaje a Washington para el 250° aniversario de la independencia de los Estados Unidos. No obstante, canceló su participación en la conferencia de Sun Valley en Idaho para asegurar su presencia en Argentina durante los actos del 9 de julio, fecha en la que espera haber consolidado la nueva estructura de su gabinete tras la jura de Santilli.