La Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) oficializó este domingo la designación de Diego Forlán como nuevo director técnico de la selección mayor, tras la salida de Marcelo Bielsa, con un contrato inicial que se extiende hasta marzo de 2027.
El anuncio, realizado por el presidente de la entidad, Ignacio Alonso, marca un giro radical en la conducción deportiva del combinado charrúa. Forlán, de 47 años, no solo asumirá la responsabilidad del equipo absoluto, sino que también tomará las riendas del seleccionado Sub 20, que deberá afrontar el Sudamericano de la categoría en enero próximo, certamen clasificatorio para la Copa del Mundo. Según explicaron desde el Comité Ejecutivo de la AUF, la decisión busca unificar criterios metodológicos entre las divisiones juveniles y el plantel principal, una articulación que se consideraba deficiente durante el ciclo anterior. La estructura de trabajo contará con la presencia de Diego “Ruso” Pérez como ayudante de campo principal, reforzando la impronta de identidad nacional en el cuerpo técnico.
La elección de Forlán genera sorpresa en el ámbito regional debido a su limitada trayectoria en los bancos de suplentes y un periodo de inactividad de cinco años en la dirección técnica. Su registro profesional se limita a dos experiencias breves: en 2020 dirigió 11 partidos a Peñarol, donde obtuvo cuatro victorias, tres empates y cuatro derrotas, dejando al equipo en la séptima posición. Posteriormente, en 2021, tuvo un paso por Atenas en la segunda división uruguaya, club gerenciado por Andrés Fassi —actual presidente de Talleres de Córdoba—, donde cosechó cuatro triunfos, cinco igualdades y tres caídas antes de alejarse por discrepancias con la gestión. Hasta este nombramiento, el exdelantero se encontraba enfocado en la gestión del Durazno Fútbol Club, institución de la cuarta división donde encabeza un grupo inversor.
El debut operativo de este nuevo ciclo está previsto para la ventana internacional de fechas FIFA de septiembre, octubre y noviembre. Fuentes de la AUF confirmaron que se encuentran en la etapa final de negociación para concretar una serie de amistosos frente a los seleccionados de Corea del Sur, Japón y Australia. Estos encuentros servirán como primer diagnóstico para Forlán, quien hereda un plantel golpeado tras la reciente eliminación mundialista en fase de grupos, donde Uruguay no logró superar la instancia inicial luego de empatar con Arabia Saudita y Cabo Verde, y caer derrotado ante España. La dirigencia espera que la figura del Balón de Oro de Sudáfrica 2010 actúe como un catalizador de unidad en un vestuario que atravesó tensiones públicas durante los últimos meses.
Contexto
La salida de Marcelo Bielsa se produjo hace menos de dos semanas, cerrando una etapa marcada por la falta de resultados en torneos oficiales y una relación desgastada con la cúpula dirigencial. En su última conferencia de prensa, el técnico rosarino fue tajante al afirmar que no le dejaba “nada a Uruguay”, una frase que resonó profundamente en la opinión pública oriental. A esto se sumaron las críticas directas de Ignacio Alonso, quien admitió errores en la gestión del plantel, particularmente respecto al retiro de Luis Suárez. El presidente de la AUF reconoció haber mantenido reuniones de alta tensión con Bielsa, señalando que existieron al menos tres episodios de conflicto severo que precipitaron el final del vínculo contractual tras la decepción en la cita mundialista.
Por otro lado, la figura de Forlán representa el retorno a un modelo de conducción basado en la pertenencia histórica. El exjugador es el tercer goleador histórico de la Celeste, solo superado por Luis Suárez y Edinson Cavani, y posee una trayectoria de 10 partidos y 10 goles en tres mundiales distintos. La AUF ya había intentado integrarlo al proyecto deportivo en 2022, pero las condiciones no estaban dadas en aquel momento. La actual coyuntura política de la asociación también juega un rol determinante: el mandato de Forlán está garantizado hasta marzo de 2027, fecha en la que se realizarán las elecciones para renovar las autoridades de la AUF, lo que condiciona la estabilidad a largo plazo del proyecto a los resultados de dicho proceso electoral.
Impacto
El impacto inmediato de esta decisión radica en la reconfiguración del “Complejo Celeste”. La misión encomendada a Forlán es recuperar la mística competitiva y los valores que caracterizaron a la selección en la última década, alejándose del modelo de autoría táctica de Bielsa para priorizar la identidad del futbolista uruguayo. Operadores del mercado deportivo local señalan que este cambio busca sanar las heridas internas provocadas por la gestión anterior, especialmente en lo que respecta al trato con los referentes históricos del plantel. La unificación con la Sub 20 es un movimiento estratégico para capitalizar el talento de la categoría que se consagró campeona mundial en 2023, algo que Bielsa no logró integrar de manera transversal a pesar de haber dirigido al equipo Preolímpico Sub 23 que quedó fuera de los Juegos de París.
Desde el punto de vista institucional, la apuesta por Forlán es de alto riesgo debido a su falta de rodaje como entrenador de élite. Sin embargo, la dirigencia apuesta a que su liderazgo natural y su conocimiento del entorno de la selección compensen la carencia de experiencia táctica en el banco. La presión será inmediata, ya que el Sudamericano de enero no otorga margen de error para la clasificación mundialista de los juveniles, y los amistosos de fin de año serán evaluados bajo la lupa de una hinchada que exige resultados tras el fracaso en la última Copa del Mundo. La gestión de Alonso queda ahora atada al éxito de este “doble comando” que pretende devolver a Uruguay a los primeros planos internacionales.
El próximo paso formal será la presentación del cuerpo técnico completo y el inicio de los entrenamientos en el predio de la AUF. La mirada estará puesta en la primera lista de convocados que elabore Forlán, donde se verá si existe un intento de convencer a figuras veteranas para un último ciclo o si se profundizará el recambio generacional con los juveniles campeones del mundo. La tensión política interna en la AUF, de cara a las elecciones de 2027, será el telón de fondo de cada resultado obtenido en el campo de juego durante los próximos meses.