CULTURA

Demi Moore genera controversia en Cannes al calificar de inevitable el avance de la inteligencia artificial

La actriz estadounidense Demi Moore desató una fuerte polémica durante el Festival de Cannes tras afirmar que la industria cinematográfica debe dejar de luchar contra la inteligencia artificial y aprender a trabajar con ella.

Redacción El Capitán 25 de mayo de 2026 5 min de lectura
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Foto: Infobae

La actriz Demi Moore generó una intensa controversia en el Festival de Cannes al declarar que la industria cinematográfica no puede ganar la batalla contra la inteligencia artificial, calificando la resistencia de los trabajadores del sector como un esfuerzo inútil.

Durante la rueda de prensa inaugural de la 79.ª edición del certamen francés, Moore, quien integra el jurado oficial de la competición, sostuvo que la oposición a estas herramientas tecnológicas solo genera más conflicto. Según indicaron fuentes cercanas a la organización del festival, la protagonista de “La sustancia” —filme premiado en la edición 2024— argumentó que la inteligencia artificial (IA) ya es una realidad instalada en los procesos productivos de Hollywood. Para la actriz, encontrar maneras de colaborar con esta tecnología representa un camino más valioso que intentar frenar su avance, una postura que fue recibida con abucheos virtuales y críticas feroces por parte de diversos sectores de la comunidad artística internacional.

El discurso de Moore no solo se centró en la inevitabilidad técnica, sino que también incluyó una autocrítica sobre la falta de protección legal para los trabajadores del cine. Al ser consultada sobre si los sindicatos y las productoras están haciendo lo suficiente para resguardar los derechos de imagen y propiedad intelectual, la actriz admitió que su inclinación es pensar que probablemente no se están tomando las medidas necesarias. Sin embargo, su recomendación de cesar la lucha fue interpretada por guionistas y técnicos como una capitulación ante los intereses de las grandes corporaciones de Silicon Valley. Operadores de la industria señalaron que estas declaraciones resultan particularmente sensibles tras las huelgas masivas que paralizaron Hollywood el año pasado, donde la regulación de la IA fue el eje central del conflicto.

Las repercusiones en las plataformas digitales no tardaron en llegar, con usuarios y colegas calificando sus dichos como “propaganda fascista”. Los detractores de Moore señalaron la contradicción de que una artista que recientemente protagonizó una película sobre la explotación de las mujeres en la industria del cine por parte de hombres poderosos, ahora defienda una tecnología que amenaza con precarizar aún más el trabajo creativo. Algunos críticos sostuvieron que la postura de la actriz se asemeja más a la de una inversora de capital de riesgo que a la de una intérprete preocupada por la sostenibilidad del arte. No obstante, un sector minoritario del mercado tecnológico respaldó su visión, argumentando que quienes no adopten la IA quedarán obsoletos en el nuevo paradigma de producción audiovisual global.

Contexto

La discusión sobre la inteligencia artificial en el cine alcanzó su punto máximo de tensión durante 2023, cuando el sindicato de actores (SAG-AFTRA) y el de guionistas (WGA) llevaron adelante una de las huelgas más largas de la historia de Hollywood. El reclamo principal era el establecimiento de límites estrictos al uso de réplicas digitales y la generación de guiones mediante algoritmos. En este escenario, el Festival de Cannes se convirtió en un termómetro político donde las figuras de mayor peso, como Moore o el cineasta surcoreano Park Chan-wook, presidente del jurado, se ven obligadas a fijar posición. La historia reciente muestra que la industria se encuentra dividida entre quienes ven en la IA una herramienta de eficiencia de costos y quienes la consideran una amenaza existencial a la autoría humana.

Dentro del mismo jurado, las opiniones no son unánimes. Paul Laverty, reconocido guionista escocés y colaborador habitual de Ken Loach, marcó una clara distancia con Moore al advertir sobre los riesgos de una tecnología sin regulación estatal ni ética. Laverty enfatizó que las empresas tecnológicas asumen que el mundo aceptará sus innovaciones sin cuestionar las consecuencias sociales, ambientales y económicas. Según datos del sector, el consumo de agua y energía de las granjas de datos necesarias para procesar IA es una preocupación creciente que el guionista puso sobre la mesa, instando a no permitir que un grupo de multimillonarios dicte las normas de convivencia y creación artística del futuro cercano.

Impacto

Las declaraciones de Moore tienen un impacto directo en la percepción pública de la responsabilidad de las estrellas frente a la automatización del trabajo. Al ser una figura de alto perfil, sus palabras validan la narrativa de las grandes tecnológicas que buscan normalizar el uso de algoritmos en reemplazo de tareas creativas humanas. Esto genera una grieta profunda entre las celebridades consagradas, que poseen el capital para no verse afectadas económicamente, y los trabajadores de base —maquilladores, editores, extras y guionistas novatos— cuyos empleos dependen de la protección contra la sustitución digital. La tensión en Cannes refleja un cambio de paradigma donde el valor del “alma” en el arte, mencionado por Moore como el único refugio seguro, se enfrenta a la realidad material de la pérdida de puestos de trabajo.

Por otro lado, el debate político introducido por Park Chan-wook añade una capa de complejidad a la situación. El director de “Old Boy” sostuvo que una obra no debe ser ignorada por carecer de un mensaje político, pero advirtió que la política sin arte se convierte en simple propaganda. Este equilibrio es el que hoy parece romperse con la irrupción de la IA, ya que la capacidad de generar contenido masivo podría diluir la intención artística detrás de las obras, transformando el cine en un producto puramente algorítmico diseñado para satisfacer métricas de consumo inmediatas. La industria enfrenta ahora el desafío de definir si la tecnología será un soporte para la creatividad o un reemplazo definitivo de la visión humana en la pantalla grande.

El próximo paso en esta disputa se dará en las mesas de negociación de los convenios colectivos que vencen en los próximos meses, donde se espera que las declaraciones de Moore sean utilizadas por las cámaras empresariales como argumento de “realismo tecnológico”. Mientras tanto, el jurado de Cannes deberá continuar sus deliberaciones bajo la sombra de una tecnología que, según sus propios integrantes, podría cambiar para siempre la definición de lo que consideramos cine. La tensión entre la eficiencia corporativa y la sostenibilidad del ecosistema artístico permanece como el conflicto central de la temporada cinematográfica 2026.

Fuente: Infobae

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Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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