Abelardo de la Espriella, líder de Defensores de la Patria, obtuvo el 76,56% de los votos en Cúcuta durante la jornada electoral del domingo, superando por 54 puntos a Iván Cepeda en el principal bastión de la derecha colombiana.
La victoria del candidato conocido como “El Tigre” desató celebraciones masivas en el Malecón de Cúcuta, donde miles de ciudadanos se congregaron con camisetas de la selección nacional y fuegos artificiales para festejar el resultado. Según datos oficiales del escrutinio, la diferencia en el departamento de Norte de Santander alcanzó las 428.500 papeletas, una cifra récord que refleja el descontento profundo de la región fronteriza con la gestión saliente. Los reportes de los centros de votación indicaron que, en varios municipios rurales, el apoyo al sector de De la Espriella rozó el 90%, una tendencia que solo se vio matizada en las zonas bajo control de grupos armados irregulares.
El discurso de campaña, centrado en la recuperación de la soberanía y el combate frontal a la criminalidad, resonó con fuerza en una ciudad que convive diariamente con la presencia del Tren de Aragua y las extorsiones. David Escobar, consejero de Cultura en Cúcuta y referente político del oficialismo electo, señaló que el fervor popular responde a la expectativa de un cambio de paradigma en la relación con Estados Unidos. De acuerdo con fuentes de la campaña ganadora, el próximo gobierno buscará fortalecer el apoyo armamentístico para retomar el control de territorios que actualmente se consideran olvidados por el Estado central, especialmente en las áreas donde la guerrilla ha multiplicado su capacidad operativa en los últimos cuatro años.
La percepción de los votantes locales está fuertemente condicionada por la proximidad con Venezuela, un factor que los analistas regionales consideran determinante para explicar el caudal de votos. Eliana Balmaseda, residente de la zona, explicó que el apoyo masivo a De la Espriella funciona como un mecanismo de defensa frente al modelo político del país vecino. Por su parte, el empresario Juan Carlos Arocha destacó que la prioridad para el sector privado es recuperar el dinamismo comercial de la frontera más activa de América Latina, hoy lastrada por la inseguridad y el flujo migratorio descontrolado que atraviesa los cuatro puentes internacionales que conectan Norte de Santander con el estado Táchira.
Contexto
La región de Norte de Santander mantiene una tradición histórica de voto hacia la centroderecha, consolidada por las crisis sucesivas que afectaron la zona desde 2018. En aquel año, Iván Duque ya había obtenido el 77,8% de los apoyos en segunda vuelta frente a Gustavo Petro, una cifra que se repitió casi con exactitud cuatro años después con la candidatura de Rodolfo Hernández. Esta tendencia se profundizó debido al impacto de la diáspora venezolana, que según el Observatorio Venezolano de Migración, supera los nueve millones de personas a nivel global, de las cuales aproximadamente tres millones se encuentran asentadas en territorio colombiano tras ingresar mayoritariamente por los pasos fronterizos de Cúcuta.
A este panorama social se suma el deterioro de la seguridad en el Catatumbo, una zona estratégica donde se produce aproximadamente dos tercios de la cocaína de Colombia. Durante la administración de Petro, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias de las FARC intensificaron sus enfrentamientos por el control de los corredores hacia el Caribe. Estefanía Colmenares, exdirectora del diario La Opinión, advirtió que el uso del territorio venezolano como retaguardia por parte de los grupos guerrilleros generó una sensación de vulnerabilidad extrema en la población civil, que percibe al gobierno central como un actor ausente o ineficaz frente al avance del terrorismo y el crimen organizado.
Impacto
El triunfo de De la Espriella implica un giro radical en la política de seguridad y en el manejo de las llamadas Zonas de Ubicación Temporal (ZUT). El mes pasado, el gobierno saliente había autorizado el traslado de miembros de grupos armados a estos puntos, una medida que generó un rechazo masivo en los municipios afectados y que el nuevo presidente electo prometió desmantelar. La propuesta de “cero tolerancia” con el secuestro, la extorsión y el lavado de activos se presenta como la respuesta directa a las demandas de una sociedad civil que denuncia el fracaso de la denominada “paz total” y el deterioro de los servicios públicos básicos, como la salud y el suministro de medicamentos.
Desde el punto de vista institucional, el resultado en Cúcuta debilita la influencia de figuras de centroizquierda como el exministro Juan Fernando Cristo, quien a pesar de su peso político local no logró traccionar votos para la campaña de Iván Cepeda. La contundencia de las cifras obliga al nuevo gobierno a priorizar la agenda fronteriza en su relación bilateral con Washington y Caracas. Operadores del mercado regional anticipan que la nueva administración buscará endurecer los controles migratorios y revisar los acuerdos de cooperación judicial para combatir a bandas transnacionales como el Tren de Aragua, cuya expansión en la zona metropolitana de Cúcuta ha sido exponencial en el último bienio.
El próximo paso para la administración de De la Espriella será la designación de los mandos militares que liderarán la ofensiva en el Catatumbo y la definición de una nueva política exterior que califique formalmente al gobierno de Nicolás Maduro como una dictadura. La tensión pendiente radica en cómo reaccionarán los grupos armados que actualmente ejercen el control territorial en las zonas donde el voto a Cepeda fue mayoritario bajo presunta coacción, según denuncias de la Defensoría del Pueblo. El inicio del mandato marcará el pulso de una región que exige orden y reactivación económica tras años de inestabilidad constante.