River Plate recibirá a Rosario Central este sábado a las 19:30 en el Estadio Monumental por la semifinal del Torneo Apertura, marcando el primer enfrentamiento de Eduardo Coudet contra su exclub desde su asunción como entrenador del conjunto de Núñez.
El encuentro adquiere una dimensión simbólica y deportiva de alto impacto para el fútbol argentino, dado que el “Chacho” Coudet es una de las figuras más identificadas con la historia moderna de la institución rosarina. El actual director técnico de River, que asumió hace apenas tres meses en reemplazo de la gestión anterior, llega a esta instancia tras eliminar a Gimnasia y Esgrima La Plata en cuartos de final. Sin embargo, el clima previo está enrarecido por las declaraciones cruzadas entre las dirigencias y el malestar expresado por Gonzalo Belloso, presidente de Rosario Central, quien manifestó públicamente su incomodidad ante la decisión de Coudet de aceptar el cargo en el club de Buenos Aires luego de haber rechazado múltiples ofertas para retornar al Gigante de Arroyito. Según fuentes de la Liga Profesional, el operativo de seguridad contará con un despliegue reforzado debido a la relevancia del choque y la paridad demostrada por ambos planteles durante la fase regular del certamen.
La relación entre Coudet y Rosario Central es un vínculo de casi tres décadas que comenzó el 25 de agosto de 1995, cuando el entonces joven volante de 20 años debutó con la camiseta canalla anotando el gol del empate 1-1 frente a Independiente. Desde aquel viernes por la noche, el romance con la hinchada se consolidó a través de tres etapas como jugador (1995-1998, 2004 y 2006) y una como director técnico entre 2015 y 2016. Durante su paso por el banco rosarino, Coudet dirigió 81 partidos con un saldo de 39 victorias, 24 empates y 18 derrotas, logrando clasificar al equipo a la Copa Libertadores 2016 y alcanzando dos finales consecutivas de la Copa Argentina. No obstante, la espina de no haber podido coronar aquel proceso con un título —perdiendo finales ante Boca Juniors en un polémico 2-0 y frente a River por 4-3— sigue siendo un factor de peso en la memoria colectiva del socio de Central, que hoy observa con sentimientos encontrados el presente del técnico en la vereda opuesta.
Contexto
El arribo de Coudet a River Plate se produjo en un escenario de urgencia institucional para el club de Núñez, pero generó un sismo político en Rosario. Gonzalo Belloso, mandatario de la entidad santafesina, reveló que intentó contratar al entrenador en reiteradas ocasiones antes de que este se inclinara por la propuesta de la dirigencia encabezada por Stéfano Di Carlo. “Lo fui a buscar muchas veces, soy amigo, lo quise siempre en el club pero nunca se pudo; si le dice que sí a River, a mí me queda incómodo”, había advertido Belloso semanas antes de la confirmación oficial. Esta tensión se trasladó al plano arbitral tras la clasificación de Central a las semifinales, luego de vencer a Racing Club en un partido signado por la expulsión de Adrián “Maravilla” Martínez. El ex presidente de River, Rodolfo D’Onofrio, reavivó la histórica frase de la “guardia alta”, sugiriendo que el arbitraje podría favorecer al equipo rosarino, lo que provocó una respuesta inmediata de jugadores como Juan Cruz Komar, quien acusó a los clubes grandes de ser históricamente beneficiados por los fallos de los jueces.
Desde lo estrictamente futbolístico, el equipo de Jorge Almirón llega al Monumental con la confianza de haber superado una llave compleja ante la Academia, apoyado en un esquema sólido que prioriza el orden defensivo y las transiciones rápidas. Rosario Central busca quebrar una racha de años sin títulos locales de máxima categoría, y entiende que eliminar al River de Coudet sería el golpe de efecto definitivo para su proyecto deportivo. Por el lado del Millonario, el técnico ha optado por un perfil bajo, evitando entrar en polémicas con el club donde es ídolo. En su última conferencia de prensa, Coudet fue tajante al afirmar que no hablaría de Central por respeto a su historia personal, enfocándose exclusivamente en la preparación táctica para neutralizar el juego físico que propone el conjunto de Almirón. La dirigencia de River, en tanto, respaldó las palabras de Di Carlo, quien aseguró que habrá “15 millones de hinchas mirando con la guardia alta”, elevando la presión sobre el cuerpo arbitral designado para el sábado.
Impacto
Este enfrentamiento no solo define a uno de los finalistas del Torneo Apertura, sino que también marca un punto de inflexión en la carrera de Coudet y en su relación con la parcialidad rosarina. Una victoria de River consolidaría el ciclo del “Chacho” en tiempo récord, dándole la posibilidad de disputar su primera final con el buzo del Millonario y legitimando su decisión de haber priorizado el proyecto de Núñez por sobre el retorno afectivo a Rosario. Por el contrario, una derrota ante el club de sus amores profundizaría los cuestionamientos de aquellos sectores de la hinchada canalla que calificaron su llegada a River como una traición a los colores. Para Rosario Central, el impacto de una victoria sería histórico: eliminar al técnico más querido de su historia reciente en su propio estadio y quedar a un paso de la gloria nacional, reafirmando que el club puede competir al más alto nivel bajo la conducción de Almirón, independientemente de los nombres propios que hayan pasado por la institución.
El ganador de esta llave se enfrentará en la gran final al vencedor del cruce entre los otros semifinalistas, en un partido único que definirá al primer campeón de la temporada. La tensión acumulada por las declaraciones de Belloso, las sospechas arbitrales sembradas desde la dirigencia de River y el pasado ineludible de Coudet convierten a este partido en el evento más relevante del calendario futbolístico local en lo que va del año. Los operadores del mercado deportivo y analistas coinciden en que el resultado del sábado determinará el clima político en ambos clubes de cara al próximo mercado de pases y la conformación de los planteles para las competencias internacionales del próximo año. Con el arbitraje bajo la lupa y un Monumental que lucirá completo, el fútbol argentino se prepara para una jornada donde las emociones y la historia personal jugarán un papel tan determinante como la táctica en el campo de juego.