INTERNACIONAL

Conflicto en Medio Oriente: Trump advierte colapso de la tregua y promete victoria total

Estados Unidos e Israel mantienen la ofensiva militar sobre Irán tras 75 días de guerra, mientras Donald Trump califica de inaceptable la propuesta de paz de Teherán y moviliza tropas en el estrecho de Ormuz.

Redacción El Capitán 14 de mayo de 2026 6 min de lectura
Imagen editorial relacionada con: Conflicto en Medio Oriente: Trump advierte colapso de la tregua y promete victoria total
Foto: La Nación

El conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán alcanzó este miércoles su jornada número 75 con un estancamiento en las negociaciones de paz y una escalada en la retórica militar de los líderes involucrados.

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que la tregua con la administración iraní se encuentra al borde del colapso definitivo y ratificó su compromiso de alcanzar una victoria total sobre el régimen persa. Durante su arribo a Pekín para reunirse con su homólogo Xi Jinping, el mandatario estadounidense rechazó de forma tajante la última oferta de cese al fuego presentada por Teherán, calificándola de inaceptable para los intereses de la coalición. En paralelo, el negociador jefe de Irán respondió que su país está preparado para cualquier opción, incluyendo la profundización de las hostilidades, mientras exige el levantamiento inmediato del bloqueo económico y el fin de las operaciones militares terrestres y aéreas que afectan a sus principales centros urbanos.

La situación en el terreno muestra una parálisis diplomática que coincide con la mayor movilización de tropas estadounidenses desde la invasión a Irak en 2003. Según fuentes del Pentágono, el despliegue busca cercar los puntos estratégicos de Irán y asegurar el control del estrecho de Ormuz, una vía marítima vital por donde circula gran parte del petróleo mundial. Trump llegó a afirmar que las fuerzas armadas de su país necesitarían apenas dos semanas adicionales para neutralizar los objetivos militares restantes en territorio iraní. Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, introdujo un nuevo elemento de tensión política al manifestar su intención de que Israel reduzca a cero el apoyo militar directo de Estados Unidos, buscando una mayor autonomía operativa en la fase final de la campaña contra las milicias chiitas y la infraestructura nuclear iraní.

En el plano internacional, la Unión Europea ha tomado medidas restrictivas adicionales al sancionar a líderes de la organización Hamás y a colonos israelíes, en un intento por contener los focos de violencia periféricos que alimentan el conflicto central. Sin embargo, la atención global se mantiene fija en la sucesión política dentro de Irán. Tras la muerte del ayatollah Ali Khamenei, quien lideró el país por más de tres décadas, su hijo Mojtaba Khamenei fue proclamado como nuevo Líder Supremo. A pesar de las dudas sobre su estado de salud y su paradero exacto, Mojtaba reapareció mediante mensajes en la red social X con un tono solemne y desafiante, centrando sus críticas en el asesinato del dirigente Ali Larijani durante una serie de bombardeos israelíes sobre Teherán.

Contexto

El origen de esta guerra abierta se remonta al 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron una ofensiva de gran escala contra objetivos sensibles en todo Irán, incluyendo residencias vinculadas a la cúpula del poder teocrático. Esta operación ocurrió apenas ocho meses después de un enfrentamiento previo de 12 días en junio de 2025, lo que demuestra la fragilidad de los acuerdos de seguridad en la región. El objetivo declarado por la Casa Blanca desde el inicio de las hostilidades ha sido forzar un cambio de régimen, instando a la población iraní a rebelarse contra el sistema establecido tras la Revolución Islámica de 1979. Trump justificó el ataque masivo como una oportunidad generacional para que los ciudadanos iraníes tomen el control de su propio gobierno, en un contexto de vacío de poder tras la desaparición física de Ali Khamenei.

Históricamente, Irán ha consolidado su influencia geopolítica a través de una red de milicias chiitas y alianzas estratégicas con potencias como China, Rusia y Corea del Norte. El sistema de gobierno iraní, que combina una estructura republicana con una teocracia absoluta, otorga al Líder Supremo el control total sobre las Fuerzas Armadas y el Poder Judicial. La vacante en este cargo fundamental, sumada a la presión militar externa, ha generado una etapa de transición inédita y peligrosa. El Consejo de Guardianes, encargado de supervisar la elegibilidad de los candidatos y la legalidad de las normas, intenta preservar el equilibrio interno mientras las bombas caen sobre puntos estratégicos de Teherán y las áreas de influencia del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.

Impacto

Las consecuencias económicas del conflicto ya se sienten con fuerza en los mercados globales y en la economía doméstica de las potencias involucradas. Debido al alza sostenida en el precio de los combustibles por la inestabilidad en el estrecho de Ormuz, Estados Unidos registró su mayor aumento anual de inflación en casi tres años, un dato que presiona a la Reserva Federal y genera malestar social en territorio norteamericano. Los analistas de mercado advierten que un cierre prolongado de las rutas petroleras en Medio Oriente podría llevar el precio del barril a niveles récord, afectando las cadenas de suministro globales y encareciendo los costos de transporte en todos los continentes. La incertidumbre sobre la duración de la guerra ha provocado una volatilidad extrema en las bolsas de valores, con inversores refugiándose en el oro y otros activos de bajo riesgo.

En el ámbito humanitario y social, la persistencia del bloqueo y los ataques aéreos han degradado la infraestructura básica en las principales ciudades iraníes, mientras que en Israel la tensión interna crece ante la posibilidad de represalias de largo alcance. La parálisis de las negociaciones de paz no solo prolonga el sufrimiento de las poblaciones civiles, sino que también aumenta el riesgo de que otros actores regionales se involucren de manera directa, transformando un conflicto focalizado en una guerra regional de proporciones incalculables. La comunidad internacional observa con preocupación cómo la retórica de “victoria total” de Trump y la postura de “preparación para cualquier opción” de Teherán cierran los canales de diálogo diplomático que tradicionalmente evitaban una confrontación de esta magnitud.

El próximo paso crítico se definirá en las reuniones de alto nivel en Pekín, donde la mediación de China podría ser la última instancia para evitar una escalada total. Mientras tanto, el mundo aguarda definiciones sobre el estado de salud de Mojtaba Khamenei y la capacidad de su liderazgo para mantener la cohesión interna de Irán frente al asedio militar. La tensión en el estrecho de Ormuz sigue siendo el termómetro de un conflicto que, tras 75 días, no muestra señales de resolución y amenaza con reconfigurar el mapa político de Medio Oriente de forma permanente.

Fuente: La Nación

¿Cómo te hizo sentir esta nota?

Fuente

Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

El Capitan IATu asistente de noticias