SALUD

Científicos de Texas identifican cómo el café frena el envejecimiento

Investigadores de la Texas A&M University descubrieron que el café activa una proteína protectora que extiende la longevidad y reduce la expansión de células cancerígenas.

Redacción El Capitán 31 de mayo de 2026 5 min de lectura
Científicos de Texas identifican cómo el café frena el envejecimiento
Foto: La Nación

Investigadores de la Texas A&M University identificaron un mecanismo biológico mediante el cual el café combate el envejecimiento y enfermedades crónicas, según un estudio publicado en marzo de 2026 en la revista científica Nutrients.

El equipo de científicos determinó que el consumo de café interactúa directamente con el receptor nuclear huérfano 4A1 (NR4A1), también conocido como Nur77. Esta proteína funciona como un sensor de nutrientes esencial para proteger órganos y tejidos frente al deterioro natural del paso del tiempo. Los datos obtenidos en laboratorio revelaron que este gen responde de manera eficiente ante el estrés y los procesos inflamatorios, facilitando la homeostasis celular, que es el equilibrio interno indispensable para la supervivencia de las células humanas. El hallazgo principal radica en que ciertos compuestos bioactivos de la infusión logran activar esta vía de protección, lo que abre una nueva frontera en el estudio de la nutrición aplicada a la medicina preventiva.

Durante la fase experimental, los especialistas realizaron pruebas comparativas con modelos animales para medir el impacto real de la proteína NR4A1 en la esperanza de vida. Los resultados arrojaron que los ratones que poseían esta proteína activa vivieron aproximadamente cuatro meses más que aquellos que carecían de ella, lo que representa un incremento significativo en términos de longevidad biológica. Este factor de protección actúa frenando la senescencia celular, el proceso por el cual las células dejan de dividirse y comienzan a emitir señales inflamatorias que dañan a los tejidos circundantes. Según indicaron desde el equipo de investigación, la activación de este receptor mediante el consumo regular de café podría ser una de las claves para explicar por qué los consumidores habituales presentan menores tasas de mortalidad general.

Para profundizar en el análisis, los expertos utilizaron extractos acuosos de café tostado y molido provenientes de diversas regiones productoras, incluyendo granos de Honduras, México, Guatemala, El Salvador y Colombia. El estudio abarcó una amplia gama de preparaciones, desde variedades descafeinadas hasta espresso, para verificar si el beneficio se mantenía independientemente del origen o el método de elaboración. La investigación identificó una serie de polifenoles críticos que interactúan con el NR4A1, tales como el ácido cafeico, el ácido ferúlico, el ácido clorogénico y el ácido p-coumárico. Además, se detectaron diterpenoides específicos como el kahweol y el cafestrol, junto con la cafeína y el ácido quínico, todos ellos con capacidades antioxidantes que refuerzan la estructura celular frente a agresiones externas.

Contexto

Este descubrimiento se inscribe en una larga línea de investigaciones que buscan explicar los beneficios observados en las denominadas “Zonas Azules”, regiones geográficas como Okinawa en Japón o Cerdeña en Italia, donde la población supera los 100 años con una frecuencia inusual. En estas comunidades, el consumo de infusiones ricas en polifenoles es una constante dietética. Históricamente, el café fue objeto de debate en la comunidad médica, oscilando entre advertencias por su contenido de cafeína y elogios por sus propiedades preventivas. Sin embargo, la precisión técnica de este nuevo estudio en Texas permite pasar de la observación estadística a la comprensión del mecanismo molecular exacto que ocurre dentro del organismo humano.

La relevancia de este antecedente reside en la prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles en la población global. Afecciones como el Parkinson, la diabetes tipo 2, la demencia y diversos problemas cardiovasculares comparten una base común: la inflamación crónica de bajo grado y el estrés oxidativo. Al identificar que el café actúa sobre un receptor específico que regula estos procesos, la ciencia logra validar prácticas de consumo que antes solo se respaldaban en datos epidemiológicos. Los investigadores subrayaron que los efectos de la infusión son comparables a los beneficios obtenidos mediante dietas estrictamente basadas en plantas, lo que posiciona a la bebida como un suplemento natural de alto valor biológico.

Impacto

El impacto más disruptivo de la investigación se observó en el área de la oncología, específicamente en el estudio de células de rabdomiosarcoma Rh30. Los científicos descubrieron que, si bien el receptor NR4A1 suele estar elevado en tejidos cancerígenos para estimular la multiplicación de células malignas, los polifenoles del café logran intervenir en este proceso para revertir su efecto. Los extractos de la infusión consiguieron disminuir drásticamente la expansión tumoral al regular a la baja proteínas prooncogénicas como la PAX3-FOXO1 y la G9a, las cuales son responsables de la supervivencia y la propagación de las células cancerosas en el cuerpo.

Para confirmar esta hipótesis, el equipo de la Texas A&M University empleó una técnica avanzada de interferencia de ARN para bloquear el gen NR4A1 en las células estudiadas. Al eliminar la proteína, la capacidad del café para frenar el avance del cáncer desapareció casi por completo. Este dato es crucial porque demuestra que el café no actúa de forma genérica, sino que requiere de esta cerradura molecular específica para ejercer su función protectora. Este hallazgo podría derivar en el desarrollo de nuevas terapias complementarias que utilicen compuestos derivados del café para potenciar tratamientos oncológicos convencionales, reduciendo la resistencia de los tumores a la muerte celular programada.

Hacia adelante, la comunidad científica espera que estos resultados impulsen ensayos clínicos en humanos para determinar las dosis óptimas de estos compuestos bioactivos. La tensión pendiente radica en establecer si el procesamiento industrial del café afecta la biodisponibilidad de estos polifenoles a largo plazo. Por lo pronto, el descubrimiento consolida a la infusión no solo como un estimulante del sistema nervioso, sino como una herramienta biotecnológica natural para extender la vida saludable y combatir la proliferación de enfermedades degenerativas en una población mundial cada vez más envejecida.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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