Un juez federal de Estados Unidos rechazó el 17 de julio la petición de Cher para que Mary Bono, viuda de su exesposo Sonny Bono, le reembolse 1.023.605 dólares en gastos legales acumulados durante un litigio por regalías.
La resolución judicial implica que, a pesar de haber obtenido una victoria sustancial en el fondo de la cuestión, la cantante deberá absorber la totalidad de los costos de su defensa técnica. El juez del Distrito de Estados Unidos, John A. Kronstadt, fundamentó su decisión en la naturaleza jurídica del conflicto. Según explicaron fuentes judiciales cercanas al proceso, el magistrado determinó que el eje de la controversia radicó en el cumplimiento de contratos privados de divorcio y no estrictamente en la Ley Federal de Derechos de Autor. Esta distinción técnica es crucial, ya que la legislación federal de propiedad intelectual permite, bajo ciertas condiciones, que la parte perdedora sufrague los honorarios de la ganadora, una prerrogativa que no se extiende automáticamente a los litigios por incumplimiento contractual en la jurisdicción de California.
La batalla legal comenzó formalmente en octubre de 2021, cuando Cher demandó a Mary Bono por el impago de regalías generadas por el catálogo musical del dúo Sonny & Cher. La artista reclamaba daños por un millón de dólares, alegando que la viuda de su excompañero había maniobrado para desmantelar su participación del 50% en los derechos de composición y grabación. Este porcentaje había sido blindado originalmente en el acuerdo de divorcio que Cher y Sonny Bono firmaron en 1978. En mayo de 2024, la justicia le dio la razón a la intérprete de “Believe”, dictaminando que tenía derecho a percibir 418.000 dólares en concepto de regalías adeudadas que habían sido retenidas indebidamente por el patrimonio de Bono.
El fallo definitivo, ratificado por Kronstadt el 26 de noviembre de 2025, estableció que Mary Bono no podía utilizar las cláusulas de rescisión de la Ley Federal de Derechos de Autor para anular los derechos económicos cedidos a Cher en la década del setenta. Además, la sentencia confirmó que Cher mantiene la potestad de recibir sus pagos de forma directa, incluso después de haber vendido su catálogo al grupo Iconic Artists Group, liderado por Irving Azoff, en 2022. La estrategia de Mary Bono consistía en centralizar todos los cobros a través del patrimonio del fallecido músico para luego negociar unilateralmente con la firma de Azoff, excluyendo a Cher de la cadena de pagos y de la toma de decisiones sobre el uso de las obras.
Contexto
El origen de esta disputa se remonta a la trágica muerte de Sonny Bono en enero de 1998, ocurrida tras un accidente de esquí. Mary Bono, quien posteriormente desarrolló una carrera política como congresista por el estado de California, asumió la administración del patrimonio del músico. La tensión escaló en 2018, cuando se cumplieron los plazos legales que permiten a los herederos de un autor solicitar la rescisión de las transferencias de derechos de publicación para recuperar el control total de las obras. Mary Bono notificó a diversos editores su intención de ejercer este derecho, argumentando que la ley federal de 1976 prevalecía sobre cualquier acuerdo estatal de divorcio previo, lo que en la práctica significaba dejar a Cher sin su fuente de ingresos histórica.
Cher y Sonny Bono fueron una de las parejas más icónicas de la industria del entretenimiento entre 1969 y 1975, logrando éxitos globales como “I Got You Babe” y “The Beat Goes On”. A pesar de una separación conflictiva en términos financieros, ambos mantuvieron un vínculo complejo que Cher describió en entrevistas recientes como un lazo inquebrantable. La relación entre la cantante y Mary Bono también atravesó etapas de cordialidad; en 2012 compartieron escenario en los Premios GLAAD para apoyar a Chaz Bono. Sin embargo, la activación de las cláusulas de rescisión de derechos de autor transformó esa cercanía en una confrontación técnica que ha consumido cuatro años de trámites en los tribunales de Los Ángeles.
Impacto
Este caso sienta un precedente relevante para la industria musical y el derecho de familia en Estados Unidos, al delimitar dónde termina la soberanía de un acuerdo de divorcio y dónde comienza la jurisdicción de la ley federal de propiedad intelectual. Para Cher, el impacto financiero es ambivalente: si bien recuperó el flujo de sus regalías y aseguró su posición frente a Iconic Artists Group, el costo de la victoria supera el beneficio inmediato obtenido por los pagos retroactivos de 418.000 dólares. La negativa del juez a trasladar las costas legales a la parte vencida subraya el riesgo económico que enfrentan los artistas al litigar contra herederos que administran catálogos históricos bajo nuevas interpretaciones de la ley.
Desde el sector legal especializado en entretenimiento, se observa con atención cómo la resolución protege los contratos de transferencia de derechos de propiedad frente a los intentos de rescisión por parte de herederos. La decisión de Kronstadt de mantener la vigencia del acuerdo de 1978 frente a las pretensiones de la viuda de Bono garantiza seguridad jurídica a los inversores que, como Irving Azoff, adquieren derechos de artistas veteranos. No obstante, la carga de un millón de dólares en honorarios legales para Cher evidencia las barreras económicas que incluso las figuras de primer nivel deben sortear para defender sus activos históricos en el sistema judicial estadounidense.
A pesar de la resolución sobre las costas, el conflicto no ha finalizado totalmente en el plano jurídico. Mary Bono presentó un recurso ante un tribunal federal de apelaciones cuestionando el fallo de fondo sobre la titularidad de las regalías, proceso que aún aguarda una sentencia firme. Mientras tanto, Cher continúa su actividad profesional tras haber recibido el Premio a la Trayectoria en los Grammy 2026, consolidando una carrera que, a sus 79 años, sigue marcada por la defensa de su legado económico frente a las sucesivas administraciones del patrimonio de su exmarido.