SOCIEDAD

CABA amplía la atención médica vespertina ante el aumento de la

El sistema de salud porteño extendió sus horarios hasta las 20 horas en centros barriales y hospitales, incrementando un 25% las prestaciones vespertinas para absorber el flujo de pacientes provenientes del sector privado.

Redacción El Capitán 29 de junio de 2026 6 min de lectura
CABA amplía la atención médica vespertina ante el aumento de la
Foto: La Nación

El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires extendió el horario de atención en hospitales públicos y centros de salud hasta las 20 horas, una medida que ya alcanza las 20.000 prestaciones diarias en el turno vespertino.

La reconfiguración del esquema sanitario porteño responde a un cambio estructural en el comportamiento de los usuarios. Según datos oficiales del Ministerio de Salud de la Ciudad, el sistema brinda actualmente un promedio de 100.000 prestaciones diarias, considerando el período entre junio de 2025 y junio de 2026. De ese total, el 20% se concentra ahora en horarios tarde-noche, lo que representa un incremento del 25% respecto al semestre anterior. Gabriel Battistella, subsecretario de Atención Primaria, Ambulatoria y Comunitaria, explicó que se aumentó casi una tercera parte de la capacidad horaria mediante la incorporación de profesionales destinados específicamente a cubrir la franja vespertina. Este despliegue incluye la operatividad plena de quirófanos y servicios que históricamente permanecían ociosos después del mediodía, optimizando el uso de la infraestructura existente en los Centros de Salud y Acción Comunitaria (Cesac) y en los Centros de Especialidades Médicas Ambulatorias (Cemar), como el recientemente inaugurado en Villa Urquiza.

El fenómeno se explica, en gran medida, por la migración de pacientes con cobertura privada hacia el sector público. La Ciudad recupera actualmente unos $17.000 millones mensuales por prestaciones brindadas a afiliados de obras sociales y empresas de medicina prepaga, quienes optan por los efectores estatales ante el aumento de copagos o la falta de turnos en el sector privado. A este grupo se suman los beneficiarios de PAMI, que encuentran en la red porteña una mayor agilidad de respuesta. Para gestionar este volumen, las autoridades implementaron un sistema de priorización por decreto que garantiza que el 70% de los turnos en hospitales y centros de salud sean asignados a residentes del distrito. Esta medida busca ordenar una demanda que, tras la normalización post-pandemia, presentaba cuellos de botella críticos en especialidades como odontología, oftalmología y salud mental. En respuesta, la cartera dirigida por Fernán Quirós inició la contratación de 60 odontólogos pediátricos y más de 40 especialistas en salud mental para cubrir las vacantes en los turnos de la tarde.

Contexto

La crisis de turnos en el sistema público porteño alcanzó su punto de máxima tensión en febrero de 2024, cuando la viralización de un video en el Hospital Argerich expuso la saturación producida por la afluencia masiva de pacientes de otras jurisdicciones, principalmente del conurbano bonaerense, y ciudadanos extranjeros. Ante este escenario, el Ejecutivo local puso en marcha un plan de reorganización que incluyó la actualización de equipamiento y la apertura de nuevos cargos por concurso. Históricamente, el sistema de salud de la Ciudad funcionaba con una fuerte concentración matutina, dejando una capacidad instalada subutilizada a partir de las 14 horas. La estrategia actual busca romper con esa inercia burocrática, exigiendo a los nuevos residentes el cumplimiento de 40 horas semanales distribuidas entre las 8 y las 17 horas, además de las guardias correspondientes, asegurando que la oferta médica acompañe la disponibilidad horaria de los trabajadores que no pueden asistir a consultas durante la mañana.

La descentralización es el otro pilar de esta reforma. El Ministerio de Salud busca que los vecinos utilicen los Cesac como puerta de entrada al sistema, reservando los hospitales de alta complejidad para intervenciones quirúrgicas o cuidados esporádicos de alta especialización. Según indicaron desde la cartera sanitaria, la ampliación horaria permitió captar a una población que antes era esquiva al sistema público: los varones jóvenes. Al extender la atención hasta las 19 o 20 horas en los barrios, este segmento comenzó a demandar servicios de clínica médica que antes postergaba por motivos laborales. La apertura del tercer Cemar en Villa Urquiza en febrero pasado funcionó como prueba piloto para este modelo de atención ambulatoria extendida, logrando reducir la presión sobre las guardias de los hospitales generales de agudos, donde la espera por patologías no urgentes solía superar las seis horas.

Impacto

El impacto directo de esta medida se traduce en una reducción de las listas de espera para cirugías programadas y estudios de diagnóstico. Al habilitar quirófanos por la tarde, especialidades como traumatología y anestesiología han logrado incrementar su productividad neta sin necesidad de construir nuevas salas, sino mediante la gestión eficiente del recurso humano. Para el erario público, la capacidad de facturar servicios a las prepagas y obras sociales representa un alivio financiero que se reinvierte en el plan de obras vigente. Sin embargo, el desafío persiste en áreas críticas como el neurodesarrollo infantil, donde la demanda continúa creciendo por encima de la oferta disponible. La creación de nodos especializados para estas patologías busca mitigar el impacto de la demora en diagnósticos tempranos, un problema que afectaba particularmente a las familias de ingresos medios y bajos que no podían costear tratamientos privados de larga duración.

Desde el punto de vista operativo, el control sobre el cumplimiento de los horarios asignados se ha vuelto más estricto. Los nuevos contratos estipulan la obligatoriedad de cubrir las franjas vespertinas, eliminando la discrecionalidad que permitía a muchos profesionales concentrar sus tareas solo en las primeras horas del día. Fuentes del Ministerio de Salud señalaron que la meta para fin de año es que la totalidad de los centros de salud barriales operen hasta las 20 horas, con excepción de aquellos ubicados en zonas donde la inseguridad obligue a un cierre preventivo a las 16 o 17 horas. Esta homogeneización del servicio pretende consolidar al médico de cabecera en el barrio como el eje del cuidado preventivo, dejando atrás el modelo hospital-céntrico que colapsaba ante cualquier incremento estacional de consultas por enfermedades respiratorias o virales.

Hacia adelante, la tensión pendiente reside en la capacidad del sistema para sostener este nivel de gasto en personal en un contexto de ajuste fiscal nacional. Si bien la recuperación de costos vía obras sociales ayuda a equilibrar las cuentas, la incorporación constante de especialistas para satisfacer la demanda insatisfecha requiere una asignación presupuestaria creciente. El próximo paso clave será la evaluación del impacto de los nuevos nodos de neurodesarrollo y la finalización de los concursos para las 100 vacantes en odontología y salud mental. La gestión porteña apuesta a que, para el cierre del ciclo 2026, la atención vespertina deje de ser una excepción para convertirse en el estándar de un sistema que debe atender a una población cada vez más dependiente de la salud pública ante el deterioro del poder adquisitivo y el encarecimiento de la medicina privada.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

El Capitan IATu asistente de noticias