El futbolista argentino Lucas Trejo denunció la desaparición de su familia tras el colapso de su edificio en Playa Grande, Venezuela, luego de dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el centro y norte del país este miércoles.
La situación del defensor de 38 años, actualmente en las filas del Club Sport Marítimo de La Guaira, se conoció a través de un pedido de auxilio en sus redes sociales personales. Trejo, quien se encontraba en Caracas para disputar un encuentro por la copa local ante el Deportivo Miranda Fútbol Club en el Estadio Brígido Iriarte, confirmó que el inmueble donde residía su familia se derrumbó por completo. Las personas buscadas fueron identificadas como su esposa, Yanina Maranella, y sus dos hijos menores de edad, Aarón Trejo Maranella y Ainhoa Trejo Maranella. Según indicaron operadores de los servicios de emergencia en la zona costera, las tareas de remoción de escombros en el área de Playa Grande son críticas debido a la inestabilidad del terreno y la magnitud del daño estructural en las torres de departamentos.
El reporte oficial brindado por la presidencia interina, a cargo de Delcy Rodríguez, confirmó que el desastre natural dejó un saldo provisorio de 32 víctimas fatales y más de 700 heridos. La funcionaria declaró el estado de emergencia nacional y describió el escenario en la región de La Guaira como una tragedia de proporciones mayores. Los sismos, que tuvieron su epicentro en zonas de alta densidad poblacional, provocaron el desplome de numerosos edificios tanto en la capital venezolana como en el litoral central. Fuentes del sistema de salud local informaron que los hospitales se encuentran operando al límite de su capacidad, mientras que las brigadas de rescate trabajan contra reloj para hallar sobrevivientes entre los restos de las estructuras colapsadas, en un operativo que incluye a fuerzas militares y voluntarios civiles.
Contexto
Este desastre natural ocurre en un momento de extrema fragilidad institucional y diplomática para los ciudadanos argentinos residentes en Venezuela. La República Argentina no cuenta con una embajada operativa en territorio venezolano desde agosto de 2024, cuando el régimen de Nicolás Maduro ordenó la expulsión de todo el cuerpo diplomático tras la ruptura de relaciones con la administración de Javier Milei. Históricamente, la protección de los compatriotas en el exterior depende de estas sedes, pero la escalada de tensiones políticas dejó a la comunidad argentina en una situación de vulnerabilidad administrativa. Tras la salida de los funcionarios argentinos, la Embajada de Brasil asumió inicialmente la representación de los intereses nacionales, pero ese acuerdo se disolvió posteriormente por diferencias entre los gobiernos de Brasilia y Buenos Aires.
A principios de este año, se iniciaron gestiones para que Italia asumiera la representación diplomática de Argentina en Caracas, un esquema de protección consular que todavía no recibió la validación final por parte de las autoridades venezolanas. Esta acefalía de representación directa complica la canalización de ayuda oficial y el seguimiento de casos de emergencia como el que atraviesa el futbolista Lucas Trejo. Los antecedentes de sismos en la región norte de Venezuela marcan que, si bien es una zona de actividad tectónica, la falta de mantenimiento en infraestructuras urbanas y la densidad edilicia en zonas costeras como La Guaira han potenciado históricamente los efectos devastadores de los movimientos telúricos de gran magnitud, similares a los registrados en décadas pasadas.
Impacto
El impacto de este evento trasciende lo deportivo y se convierte en una crisis humanitaria que pone a prueba los mecanismos de asistencia remota de la Cancillería argentina. El Ministerio de Relaciones Exteriores emitió un comunicado de solidaridad y habilitó canales de emergencia exclusivos para los argentinos afectados, ante la imposibilidad de brindar atención presencial en una sede física en Caracas. La falta de intermediarios oficiales en el terreno obliga a los familiares y damnificados a depender de comunicaciones digitales y líneas de WhatsApp para reportar desapariciones o solicitar evacuaciones. Para la comunidad de futbolistas extranjeros en la liga venezolana, el hecho generó una parálisis total de las actividades y un estado de alerta por la seguridad de los deportistas y sus familias que residen en las zonas más afectadas por los derrumbes.
En términos logísticos, el colapso de servicios básicos y la declaración del estado de emergencia dificultan el flujo de información veraz sobre la lista de fallecidos y desaparecidos. Según fuentes de organismos internacionales con presencia en la región, la cifra de víctimas podría incrementarse significativamente a medida que las cuadrillas de rescate logren acceder a los niveles inferiores de los edificios derrumbados en Playa Grande y el centro de Caracas. La situación de la familia Trejo se ha convertido en el caso testigo de la incertidumbre que rodea a los residentes extranjeros, quienes enfrentan el desastre sin el respaldo de una estructura consular robusta que pueda coordinar con las autoridades locales de emergencia de manera directa y oficial.
Las próximas 48 horas serán determinantes para las tareas de rescate en el edificio de la familia Trejo, mientras la Cancillería argentina aguarda reportes de los enlaces consulares habilitados para confirmar el estado de otros compatriotas en la zona de desastre. La tensión pendiente radica en la respuesta del gobierno venezolano ante los pedidos de asistencia internacional y la posible apertura de corredores humanitarios para los ciudadanos extranjeros que deseen abandonar el país tras la catástrofe.