La policía de Brasil busca intensamente a Letycia García Mendes y Sttela Dalva Melegari Almeida, dos primas de 18 años desaparecidas desde el pasado 21 de abril tras salir a bailar en el estado de Paraná.
El operativo de búsqueda, que ya cumplió tres semanas sin resultados positivos, se centra en la reconstrucción de los últimos movimientos de las jóvenes y en la captura de Clayton Antonio da Silva Cruz, de 39 años. Según informaron fuentes de la Policía Civil de Paraná, el hombre es el principal sospechoso y cuenta con una orden de arresto preventiva por los delitos de robo y homicidio. Los investigadores confirmaron que las víctimas fueron vistas por última vez en compañía de Da Silva Cruz, a quien conocían bajo los alias de “Davi”, “Sagaz” o “Dog Dog”, un individuo que solía frecuentar los locales nocturnos de la ciudad de Cianorte. La última señal de vida de las jóvenes se registró en la madrugada del 21 de abril, momento en que se perdió todo contacto digital y telefónico con ambas.
La cronología de los hechos, establecida mediante el análisis de cámaras de seguridad y registros de redes sociales, indica que la secuencia comenzó a las 22:39 del 20 de abril. Las primas salieron de la residencia de Mendes en Cianorte y abordaron una camioneta negra conducida por el sospechoso. A las 22:54, el vehículo se detuvo en la casa de Almeida para retirar una mochila. Apenas un minuto después, Almeida publicó una fotografía en sus redes sociales donde se las veía a ambas consumiendo whisky dentro del rodado. La publicación incluía un mensaje que hoy resulta escalofriante para los investigadores: “¿Cuál será nuestro destino?”, acompañado de una onomatopeya de risa. Posteriormente, el grupo se trasladó hacia el municipio de Maringá y luego hacia Paranavaí, donde cámaras de seguridad de un boliche captaron sus imágenes a la 1:10 de la madrugada del 21 de abril. Esta representa la última evidencia física de las jóvenes con vida.
Contexto
La desaparición de Mendes y Almeida no parece ser un hecho aislado de la trayectoria delictiva del principal sospechoso. De acuerdo con los registros del Ministerio de Seguridad Pública de Brasil, Clayton Antonio da Silva Cruz ya era buscado por la justicia debido a un robo cometido en 2023 en la localidad de Apucarana. En aquel incidente, el hombre habría utilizado una camioneta clonada para cometer el ilícito, lo que demuestra un modus operandi vinculado a la falsificación de vehículos y la evasión de controles policiales. Testimonios recolectados por los peritos indican que Mendes ya había mantenido encuentros previos con el sospechoso, lo que habría generado un exceso de confianza que facilitó el encuentro de esa noche. Una tercera amiga de las víctimas declaró ante las autoridades que ella también había sido invitada a la fiesta en el municipio de Puerto Rico, pero decidió no asistir, una decisión que probablemente le salvó la vida.
El comportamiento de Da Silva Cruz tras la desaparición reforzó las sospechas de los investigadores. Entre el 22 y el 23 de abril, el hombre regresó a Cianorte solo, sin la camioneta negra en la que se trasladaba con las jóvenes. Poco después, abandonó la ciudad a bordo de una motocicleta, dejando atrás su teléfono celular para evitar ser rastreado mediante la geolocalización de las antenas de telefonía. Su última conexión a internet se registró a las 9:00 del 23 de abril. La falta de comunicación de Almeida con su madre fue la primera señal de alarma, ya que la joven mantenía un contacto constante sobre sus movimientos. La interrupción abrupta de la conexión de Mendes a las 3:17 de la madrugada del domingo 21 de abril sugiere que el incidente crítico ocurrió en ese lapso temporal, coincidiendo con el trayecto entre Paranavaí y el destino final que nunca alcanzaron.
Impacto
La principal línea de investigación ha girado drásticamente hacia la figura del doble homicidio, dada la cantidad de días transcurridos y la conducta evasiva del sospechoso. Luiz Fernando Alves Silva, jefe de la policía a cargo del caso, señaló que la dinámica de los hechos y la verificación de la información recolectada no permiten ser optimistas respecto al hallazgo de las jóvenes con vida. El impacto de este caso ha reabierto el debate en el estado de Paraná sobre la seguridad de las mujeres en entornos de ocio nocturno y la eficacia de las órdenes de arresto pendientes. Si se confirma el fallecimiento de las primas, la fiscalía planea incluir el agravante de femicidio, dependiendo de la motivación que se logre determinar una vez que el sospechoso sea capturado y los cuerpos —en caso de confirmarse el peor escenario— sean localizados.
El caso ha generado una fuerte movilización en el noroeste de Paraná, donde familiares y amigos de Letycia y Sttela exigen celeridad en los rastrillajes rurales y en las zonas boscosas cercanas a la ruta que conecta Paranavaí con Puerto Rico. La desaparición de las jóvenes pone de manifiesto la vulnerabilidad ante delincuentes con antecedentes que logran circular libremente a pesar de tener pedidos de captura activos. Operadores judiciales advierten que la demora en la detención de Da Silva Cruz por sus delitos anteriores en Apucarana fue un factor determinante que permitió que este nuevo y más grave incidente tuviera lugar. La comunidad local permanece en alerta mientras las fuerzas de seguridad extienden la búsqueda a estados vecinos, ante la posibilidad de que el prófugo haya cruzado los límites de Paraná.
Actualmente, la Policía Civil mantiene activos los protocolos de búsqueda de personas desaparecidas mientras coordina con la Policía Militar operativos de saturación en las zonas donde se detectó el último movimiento de la motocicleta del sospechoso. Se espera que el análisis de las celdas de telefonía y las cámaras de peaje en las rutas estatales aporten datos sobre el paradero de la camioneta negra, pieza clave para hallar indicios forenses. El próximo paso procesal depende exclusivamente de la localización de Da Silva Cruz o del hallazgo de elementos que permitan confirmar el destino final de las dos jóvenes de 18 años.