ECONOMÍA

Bolivia: la Policía y las Fuerzas Armadas ejecutarán operativos conjuntos para liberar rutas bloqueadas

El comandante Mirko Sokol anunció operativos conjuntos con las Fuerzas Armadas para despejar rutas bloqueadas hace siete días. Hay entre 21 y 70 cortes según organismos. Un primer contingente liberó la vía a Los Yungas sin choques. El conflicto ya dejó dos muertos.

Redacción El Capitán 20 de mayo de 2026 5 min de lectura
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El Pulso editorial

Por qué importa

Los bloqueos paralizan el occidente boliviano, afectan el abastecimiento y encarecen la logística hacia puertos del Pacífico. La intervención combinada de Policía y Ejército marca una escalada institucional en un conflicto que ya suma víctimas fatales.

El comandante general de la Policía Boliviana, Mirko Sokol, anunció este miércoles que las fuerzas de seguridad iniciarán operativos conjuntos con las Fuerzas Armadas para desbloquear las rutas nacionales que permanecen obstruidas desde hace siete días por manifestantes opositores.

La medida responde a una escalada de tensión que mantiene paralizada la región occidental del país, con un registro de entre 21 y 70 puntos de corte según la fuente consultada. Sokol explicó que la decisión de involucrar al Ejército se fundamenta en la necesidad de apoyo logístico y operativo, admitiendo que la institución policial atraviesa un periodo de falencias críticas en su equipamiento tras años de desinversión estatal. El jefe policial fue tajante al asegurar que se intervendrán todos los focos de conflicto en el territorio nacional para garantizar la libre circulación, comenzando por las arterias que conectan la sede de Gobierno con las zonas productivas. Durante la madrugada del miércoles, un primer contingente logró liberar la carretera hacia Los Yungas sin que se registraran enfrentamientos, luego de que los manifestantes optaran por retirarse ante la presencia de los uniformados.

El conflicto, que inicialmente surgió por demandas sectoriales de maestros, transportistas y campesinos amazónicos, mutó en una crisis política de magnitud que hoy exige la dimisión del presidente Rodrigo Paz. El mandatario enfrenta un rechazo generalizado a sus políticas económicas y sociales, lo que ha unificado a sectores históricamente influyentes como la Central Obrera Boliviana (COB), liderada por Mario Argollo, y la Federación de Campesinos Túpac Katari. Esta última organización inició el 6 de mayo un bloqueo indefinido en las rutas de La Paz, sumando el respaldo de los Ponchos Rojos y los mineros cooperativistas. La situación se agravó el martes con el inicio de una marcha de 190 kilómetros encabezada por seguidores del expresidente Evo Morales, quienes rechazan una propuesta de reforma constitucional y exigen el cese de causas judiciales contra su líder histórico.

Contexto

La inestabilidad actual en Bolivia no es un fenómeno aislado, sino el resultado de una fragmentación política que se profundizó tras los comicios de 2025. Según el analista político Pablo Deheza, el escenario electoral dejó un equilibrio sumamente frágil donde los bloques históricos —las clases medias urbanas frente a las organizaciones populares e indígenas— se encuentran en una disputa directa por el control de la agenda pública. Este enfrentamiento se da en un marco de desconfianza hacia la administración de Paz, quien en sus primeros seis meses de gestión no ha logrado consolidar alianzas con los sectores de base. La propuesta de modificación parcial de la Constitución Política del Estado fue el detonante final para que el ala ligada a Evo Morales se volcara a las calles, interpretando la medida como un intento de proscripción o alteración de las reglas de juego democrático.

A este panorama se suma la contradicción en los datos oficiales que maneja el Estado, lo que refleja la dificultad del Gobierno para controlar el territorio. Mientras la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) reportó apenas 21 cortes de ruta hacia el miércoles por la noche, el comando de la Policía elevó esa cifra a 70, concentrados mayoritariamente en los departamentos de La Paz y Oruro. Esta disparidad informativa complica la planificación de los suministros básicos y el transporte de pasajeros, generando un clima de incertidumbre en los principales centros urbanos que ya empiezan a sentir el desabastecimiento de productos esenciales y el encarecimiento de los fletes de carga internacional.

Impacto

Las consecuencias de los bloqueos ya han cobrado dimensiones trágicas con la confirmación de dos fallecimientos vinculados directamente a la imposibilidad de recibir asistencia médica. El Ministerio de Salud informó que una turista de Belice, de 56 años, murió en Desaguadero al no poder ser trasladada a un hospital debido a la agresividad de los piquetes en la frontera con Perú. Un caso similar ocurrió en la localidad paceña de Guanay, donde un comunario falleció por falta de auxilio oportuno. Desde el Poder Ejecutivo, el ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, denunció que estas medidas no son reclamos sociales legítimos, sino un plan de conspiración antidemocrática para forzar la salida del presidente Paz, quien, según ratificó el funcionario, no tiene intenciones de abandonar su cargo a pesar de la presión en las rutas.

En el plano económico, el impacto es devastador para el comercio exterior boliviano. La parálisis en el occidente del país afecta el tránsito hacia los puertos del Pacífico, vitales para las exportaciones mineras y agroindustriales. Mario Argollo, desde la COB, sostuvo que la conflictividad es una consecuencia directa de los errores de gestión del oficialismo, señalando que el Gobierno prefirió el enfrentamiento con las organizaciones sociales en lugar de buscar una reconciliación nacional. Para el ciudadano común, esto se traduce en una inflación creciente en los mercados locales y una sensación de vulnerabilidad institucional que no se veía desde las crisis de gobernabilidad de años anteriores, afectando la previsibilidad necesaria para la inversión y el consumo interno.

El futuro inmediato de la administración de Rodrigo Paz depende ahora de la efectividad del operativo conjunto entre la Policía y las Fuerzas Armadas. Si bien el presidente convocó a un diálogo con los dirigentes y las bases de las organizaciones en conflicto, todavía no se ha establecido una fecha ni una agenda de temas concreta para desactivar las protestas. La tensión permanece latente en las rutas de Oruro y La Paz, donde los grupos movilizados han advertido que resistirán cualquier intento de desalojo por la fuerza. El próximo paso clave será la llegada de la marcha de los seguidores de Morales a la sede de Gobierno, un evento que podría definir si el conflicto se encamina hacia una salida negociada o hacia un enfrentamiento civil de consecuencias impredecibles para la democracia boliviana.

Fuente: Infobae

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Contexto

La crisis se enmarca en un tablero político fragmentado tras los comicios de 2025. Sectores sindicales y campesinos iniciaron protestas por demandas sectoriales que derivaron en un reclamo político mayor: la renuncia del presidente Rodrigo Paz. El oficialismo enfrenta resistencias en su base social, mientras el espacio afín a Evo Morales rechaza una reforma constitucional y organiza una marcha de 190 km hacia la sede de Gobierno.

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Información publicada por Infobae.

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