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Boca negocia la salida de Exequiel Zeballos en un trueque con Bologna

El extremo santiagueño Exequiel Zeballos dejaría Boca Juniors en el próximo mercado de pases ante el estancamiento de su renovación contractual, en una operación que incluiría el arribo de Benjamín Domínguez desde Italia.

Redacción El Capitán 31 de mayo de 2026 6 min de lectura
Boca negocia la salida de Exequiel Zeballos en un trueque con Bologna
Foto: Infobae

Exequiel Zeballos dejará Boca Juniors en el próximo mercado de pases de invierno tras el estancamiento definitivo de las negociaciones para renovar su contrato, que vence en diciembre de 2026, según confirmaron fuentes cercanas al Consejo de Fútbol.

La comisión directiva del club xeneize y la representación del delantero santiagueño buscan una salida inmediata para evitar que el futbolista alcance la libertad de acción y pueda negociar unilateralmente con otras instituciones a partir de 2027. En este escenario, la opción más concreta que manejan los operadores del mercado es un intercambio directo con el Bologna de Italia. La operación consistiría en el traspaso de Zeballos a la Serie A a cambio del regreso al país de Benjamín Domínguez, el joven de 22 años surgido en Gimnasia y Esgrima La Plata que no logró asentarse en el fútbol europeo tras disputar apenas 19 encuentros con la camiseta del conjunto italiano. Las partes ya han iniciado contactos formales para evaluar la viabilidad técnica y económica de este trueque, que permitiría a Boca capitalizar un activo antes de que su valor de mercado se desplome por la cercanía del fin del vínculo.

El aspecto financiero resulta determinante en la decisión de la cúpula dirigencial encabezada por Juan Román Riquelme. Actualmente, Zeballos posee una cláusula de rescisión fijada en USD 15 millones, cifra que asciende a USD 20 millones durante el cierre de las ventanas de fichajes. Sin embargo, desde el entorno del jugador y el propio club admiten que esos montos, establecidos en la última extensión de agosto de 2022, han quedado desactualizados frente a la realidad deportiva del extremo. El rendimiento del “Changuito” se vio afectado por un desgarro que lo marginó de las canchas durante más de dos meses, lo que derivó en una pérdida de protagonismo en el esquema táctico de Claudio Úbeda. De ser una pieza ofensiva inamovible, el atacante pasó a ocupar un lugar en el banco de suplentes, desplazado por el nivel ascendente de juveniles como Tomás Aranda y la jerarquía del paraguayo Adam Bareiro, quien llegó para reforzar el frente de ataque.

La situación contractual de Zeballos no es un hecho aislado en la gestión deportiva actual, sino que se enmarca en una política de blindaje de activos que ha enfrentado serias dificultades en los últimos años. El delantero pertenece a la categoría 2002, una de las camadas más talentosas de las divisiones inferiores que incluyó a figuras como Equi Fernández y Cristian Medina. No obstante, la falta de acuerdo en las prórrogas de los vínculos ha generado una tensión constante entre el Consejo de Fútbol y los representantes de los futbolistas. En las oficinas de la Bombonera consideran que el salario actual del santiagueño no se condice con las exigencias del mercado internacional, pero la negativa a aceptar las condiciones de renovación forzó a buscar una venta que, aunque sea por un monto inferior a la cláusula, garantice un ingreso de divisas genuino para la tesorería de la institución.

Contexto

Para comprender la urgencia de Boca por concretar la venta de Zeballos, es necesario analizar los antecedentes inmediatos de salidas conflictivas que han afectado el patrimonio del club. El caso más resonante fue el de Valentín Barco, quien ejecutó su cláusula de salida para emigrar al Brighton de la Premier League en medio de una relación desgastada con la dirigencia. A este se suman los nombres de Nicolás Valentini, actualmente apartado del plantel profesional por no renovar su contrato, Agustín Almendra, quien se marchó en condición de libre a Racing Club, y Pol Fernández, cuyo futuro parece estar lejos de la Ribera tras rechazar las ofertas de extensión. Esta dinámica de salidas prematuras o forzadas ha generado una señal de alerta en el departamento legal del club, que busca evitar a toda costa que Zeballos se convierta en un nuevo activo perdido sin compensación económica.

A este panorama administrativo se le suma la presión deportiva inmediata. Boca Juniors se encuentra en una situación delicada en la fase de grupos de la Copa Libertadores, donde ocupa la tercera posición con seis unidades. El equipo de Claudio Úbeda está obligado a obtener resultados positivos en sus próximos dos compromisos, ambos en condición de local, para asegurar su lugar en los octavos de final. El martes 19 de mayo recibirá a Cruzeiro de Brasil y el jueves 28 de mayo se enfrentará a Universidad Católica de Chile, ambos encuentros programados para las 21:30. Estos partidos podrían representar la despedida definitiva de Zeballos con la camiseta azul y oro, ya que la intención es cerrar su transferencia inmediatamente después de que finalice la participación del equipo en esta instancia del certamen continental.

Impacto

La salida de Exequiel Zeballos tendrá un impacto directo tanto en la estructura financiera como en la conformación del plantel para el segundo semestre del año. Desde el punto de vista económico, el ingreso por su venta o el ahorro que representaría el intercambio por Benjamín Domínguez permitiría a Boca equilibrar sus balances y disponer de liquidez para afrontar el mercado de pases, donde ya suenan nombres de peso internacional como Paulo Dybala. La llegada de Domínguez, por su parte, ofrecería a Úbeda una variante ofensiva con características similares a las de Zeballos —velocidad y desequilibrio individual— pero con la necesidad de una readaptación al ritmo del fútbol argentino tras su breve y poco fructífero paso por el Bologna.

En términos institucionales, la resolución de este conflicto contractual marcará un precedente sobre cómo el club manejará a sus jóvenes promesas de ahora en adelante. La pérdida de valor de mercado de un jugador que supo ser la joya de la cantera es un golpe a la estrategia de formación y venta de futbolistas, pilar fundamental de la economía de los clubes argentinos. La dirigencia busca demostrar que, ante la imposibilidad de renovar, la prioridad absoluta es defender el capital del club, incluso si eso implica negociar por debajo de las expectativas iniciales. El mercado de pases de invierno será el escenario donde se mida el éxito de esta gestión, que intenta mitigar el impacto de una salida que, hasta hace un año, se proyectaba como una de las ventas más caras en la historia de la institución.

El futuro inmediato de la operación depende ahora de la celeridad con la que el Bologna formalice la propuesta de trueque y de la aceptación de Benjamín Domínguez para retornar al país. Mientras tanto, Zeballos se entrena bajo las órdenes de Úbeda sabiendo que sus minutos en la Bombonera están contados. El desenlace de esta negociación definirá no solo el destino del extremo santiagueño, sino también la capacidad de Boca para gestionar sus talentos en un mercado globalizado que presiona cada vez más sobre los contratos de los juveniles sudamericanos.

Fuente: Infobae

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Información publicada por Infobae.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

El Capitan IATu asistente de noticias