La Selección Argentina derrotó 3-1 a Jordania en el Estadio de Dallas, cerrando la fase de grupos del Mundial 2026 con puntaje perfecto y asegurando su clasificación a los dieciseisavos de final como líder absoluto del Grupo J.
El triunfo deportivo, consolidado con goles de Giovani Lo Celso, Lautaro Martínez —de penal— y Lionel Messi, quien ingresó en el segundo tiempo, quedó enmarcado por una situación de fuerte impacto anímico en la intimidad del plantel. Según registraron las cámaras oficiales y los dispositivos de los propios futbolistas, el ex delantero Ezequiel “Pocho” Lavezzi irrumpe en el vestuario tras el pitazo final para participar de las celebraciones. El capitán Nicolás Otamendi, referente del equipo y flamante refuerzo de River Plate, fue el encargado de difundir las imágenes donde se observa al subcampeón del mundo en 2014 compartiendo música y bromas con figuras de la nueva generación como Thiago Almada y Exequiel Palacios. La presencia del ex jugador del Napoli y PSG no fue un hecho menor para la delegación, ya que su figura representa un nexo histórico entre la actual camada y el grupo que alcanzó la final en Brasil hace doce años.
Durante la secuencia de festejos, Otamendi bromeó abiertamente sobre la vestimenta de Lavezzi, haciendo hincapié en su calzado. “Con los punta de acero, anti rayos”, lanzó el defensor central entre risas, mientras el grupo disfrutaba de un clima de distensión tras cumplir el primer objetivo del certamen. El defensor también publicó una fotografía junto a Almada y Palacios bajo el rótulo de “los turros”, evidenciando la cohesión interna que Scaloni ha logrado mantener incluso con la integración de figuras históricas que ya no forman parte de la lista de convocados. Fuentes cercanas a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) indicaron que este tipo de visitas están autorizadas por el cuerpo técnico para fortalecer la mística del grupo, considerando que Lavezzi es uno de los ex jugadores más respetados por los actuales líderes del vestuario debido a su capacidad para gestionar el ánimo colectivo en momentos de alta presión competitiva.
Contexto
El camino de la Selección Argentina en esta Copa del Mundo 2026 ha sido impecable desde los números y el rendimiento físico. El debut se produjo en Kansas City con una contundente victoria 3-0 frente a Argelia, encuentro que quedó en los registros históricos por el triplete convertido por Lionel Messi. Posteriormente, el equipo se trasladó a Dallas para enfrentar a Austria, logrando un 2-0 que no solo garantizó el pase de ronda, sino que permitió a Messi alcanzar el récord absoluto como máximo goleador en la historia de los mundiales, superando las marcas previas de Miroslav Klose. La victoria ante Jordania por 3-1 completa una fase inicial de nueve puntos sobre nueve posibles, con ocho goles a favor y solo uno en contra, demostrando una solidez defensiva que se apoya en la vigencia de Otamendi y la frescura de los volantes de recambio.
La relación de Ezequiel Lavezzi con el seleccionado nacional tiene antecedentes profundos que explican su recepción actual. Durante el ciclo de Alejandro Sabella, el atacante fue una pieza fundamental no solo en lo táctico, sino como el principal generador de buen clima, recordado por anécdotas como el agua arrojada al entrenador en el Mundial 2014 durante el partido contra Nigeria. Su reaparición en los Estados Unidos confirma que los vínculos humanos dentro del predio de Ezeiza trascienden los retiros profesionales. Este fenómeno de “pertenencia” ha sido una política de Estado dentro de la gestión de Lionel Scaloni, quien suele abrir las puertas a ex compañeros para que transmitan sus experiencias a los futbolistas más jóvenes que están disputando su primera o segunda cita mundialista, como es el caso de los mencionados Almada y Palacios.
Impacto
La clasificación como líder del Grupo J tiene consecuencias directas en la hoja de ruta del seleccionado hacia la final. Al evitar los cruces más complejos en la primera llave de eliminación directa, Argentina se medirá contra Cabo Verde, una de las sorpresas del torneo. El equipo africano llega a esta instancia tras finalizar segundo en el Grupo H, desplazando nada menos que a la selección de Uruguay. El conjunto charrúa quedó eliminado de la competencia tras sumar apenas dos puntos, producto de empates ante los caboverdianos y Arabia Saudita, y una derrota final 1-0 ante España, que avanzó como líder de esa zona con siete unidades. El impacto de la eliminación uruguaya despeja el camino de un posible clásico rioplatense en instancias tempranas, alterando el cuadro de competencia para los equipos sudamericanos.
Desde el punto de vista logístico y comercial, la presencia de Argentina en los dieciseisavos de final garantiza un lleno total en las sedes estadounidenses. El próximo compromiso está programado para el viernes 3 de julio en el Hard Rock Stadium de Miami, una ciudad que se ha convertido en la base de operaciones de la hinchada argentina debido a la residencia de Messi en la MLS. Operadores del mercado de tickets informaron que las entradas para este encuentro se agotaron en menos de dos horas tras confirmarse el cruce, previéndose una movilización masiva de residentes latinoamericanos que consolidarán la condición de local del equipo nacional en territorio norteamericano. La estabilidad emocional que aporta la visita de figuras como Lavezzi se traduce, según analistas deportivos, en una reducción del estrés competitivo para un plantel que carga con la presión de defender el prestigio obtenido en Qatar.
El plantel argentino permanecerá en Dallas para realizar trabajos de recuperación antes de viajar a Florida en las próximas 48 horas. El cuerpo técnico evaluará la evolución física de los titulares, considerando que Messi sumó minutos de calidad ante Jordania tras haber descansado en el inicio del partido. La tensión ahora se traslada al viernes 3 de julio a las 19:00 (hora argentina), cuando el equipo de Scaloni inicie la fase de eliminación directa ante Cabo Verde, buscando un lugar en los octavos de final y manteniendo el sueño de retener la corona mundial en un torneo que, hasta el momento, lo tiene como el principal candidato por juego y resultados.