La Municipalidad de Ushuaia desmintió que el origen del brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius se encuentre en el relleno sanitario local, tras versiones que vinculaban el contagio con una actividad de avistamiento de aves realizada por pasajeros.
El secretario de Ambiente de la ciudad, David Ferreyra, rechazó de forma categórica la hipótesis que señala al predio de disposición final de residuos como el foco de infección del paciente neerlandés Leo Schilperoord. Según explicaron desde la intendencia, el sistema de gestión de residuos de la capital fueguina opera bajo estrictas normas de ingeniería que impiden la proliferación de vectores. El funcionario detalló que el sitio cuenta con una geomembrana de aislamiento, sistemas de venteo de gases y un esquema de captación de lixiviados para proteger los cauces de agua cercanos. Estas medidas, sumadas a protocolos de compactación y cobertura diaria, diferencian al relleno sanitario de un basural a cielo abierto, donde la disposición es descontrolada. Las autoridades locales subrayaron que la última fumigación preventiva en el sector se realizó el pasado 10 de marzo, semanas antes de que los turistas abordaran la embarcación el 1° de abril, lo que refuerza la postura oficial sobre la seguridad sanitaria del área.
La controversia escaló luego de que el brote en el buque de la empresa Oceanwide Expeditions resultara en tres fallecimientos y más de diez personas infectadas, lo que forzó la cancelación del desembarco en Cabo Verde y activó protocolos de repatriación internacional. Desde el ámbito municipal insistieron en que, en los 25 años de funcionamiento del relleno sanitario —inaugurado en el año 2000—, jamás se registró un caso de hantavirus ni de otras enfermedades zoonóticas vinculadas al predio. Operadores del sector ambiental señalaron que diariamente circulan por el lugar decenas de trabajadores, tanto públicos como privados, sin que se hayan reportado incidentes de salud en más de dos décadas. Esta estadística es utilizada por el Ejecutivo local para solicitar responsabilidad en el manejo de la información pública, advirtiendo que las teorías sin sustento científico podrían perjudicar la imagen del destino turístico en las vísperas de la temporada invernal.
Contexto
La situación epidemiológica de Tierra del Fuego presenta características particulares debido a su condición insular. De acuerdo con especialistas del área de salud provincial, la cepa Andes del hantavirus, responsable de los contagios en el crucero, tiene una circulación activa en la región patagónica continental, pero no cuenta con registros de transmisión autóctona en la isla. La barrera geográfica del Estrecho de Magallanes ha funcionado históricamente como un límite natural para el desplazamiento del roedor colilargo (Oligoryzomys longicaudatus), principal vector del virus. En este sentido, la gestión de residuos en la provincia ha sido una prioridad política desde 2007, cuando bajo la intendencia de Federico Sciurano se lanzó el programa “Ushuaia Recicla”. Esta iniciativa buscó reducir la presión sobre el relleno sanitario mediante la separación en origen de papel, cartón, plástico y vidrio, consolidando una política pública que hoy es central para el mantenimiento de los estándares ambientales exigidos por la Secretaría de Ambiente de la provincia.
El manejo de los residuos sólidos urbanos en una zona de alta sensibilidad ecológica como el Canal Beagle requiere auditorías constantes. Fuentes del Ministerio de Salud indicaron que la investigación epidemiológica actual busca determinar con precisión la trazabilidad del virus, considerando que el periodo de incubación del hantavirus puede extenderse hasta los 45 días. Esto abre la posibilidad de que el contagio inicial haya ocurrido en zonas continentales antes de que los pasajeros arribaran a la terminal portuaria de Ushuaia. La infraestructura del relleno sanitario, que incluye celdas de disposición final con clausura técnica, está diseñada precisamente para mitigar el impacto ambiental y evitar que los desechos se conviertan en focos infecciosos, un estándar que las autoridades aseguran haber mantenido inalterado durante el último cuarto de siglo.
Impacto
La confirmación de la seguridad sanitaria en Ushuaia es vital para la economía regional, que depende en gran medida del flujo de cruceros y el turismo internacional. Un vínculo probado entre el hantavirus y el relleno sanitario no solo afectaría la reputación de la ciudad como puerto seguro, sino que obligaría a una reestructuración total del sistema de recolección y disposición de residuos, con costos millonarios para el erario público. Por el momento, la postura oficial busca blindar la temporada de invierno, coordinando acciones entre las carteras de Turismo y Salud para garantizar a los operadores privados que no existe un riesgo de contagio local. La preocupación radica en que la desinformación pueda generar cancelaciones en las reservas hoteleras y en las actividades de montaña, que son el motor económico de la capital fueguina durante los meses de junio, julio y agosto.
Para dar un cierre científico a la disputa, se confirmó que profesionales del Instituto Malbrán de Buenos Aires arribarán a la ciudad durante la semana del 18 de mayo. Los expertos trabajarán en conjunto con el Ministerio de Salud provincial para realizar un relevamiento de campo y colocar trampas de captura en puntos estratégicos, aunque inicialmente descartaron que el relleno sanitario sea una zona de prioridad para el muestreo. El objetivo final de esta misión técnica es identificar si existe alguna subespecie de roedor portador en la zona urbana o periurbana que haya pasado desapercibida hasta ahora. Mientras tanto, las autoridades locales mantienen su posición de que el foco de infección es externo a la isla, esperando que los resultados de laboratorio ratifiquen la seguridad epidemiológica de la jurisdicción antes del inicio formal del calendario turístico invernal.