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El palo borracho: el árbol nativo que funciona como una suculenta

Especialistas botánicos confirmaron que el palo borracho es técnicamente una suculenta gigante debido a su capacidad de almacenar agua en el tronco para sobrevivir a sequías extremas en el norte argentino.

Redacción El Capitán 25 de julio de 2026 5 min de lectura
El palo borracho: el árbol nativo que funciona como una suculenta
Foto: La Nación

El palo borracho, especie emblemática del norte argentino, fue clasificado por especialistas botánicos como una suculenta gigante debido a su capacidad fisiológica de almacenar agua en su tronco para subsistir durante las temporadas de sequía extrema.

Esta característica morfológica, que le otorga su distintiva forma de botella, responde a una estrategia evolutiva de supervivencia similar a la de los cactus o los aloes. Según explicó el ingeniero agrónomo Sebastián Ojeda, el árbol posee un tejido de reserva denominado cáudex, compuesto por madera blanda y porosa que actúa como un reservorio hídrico de gran capacidad. A diferencia de otras plantas suculentas que acumulan líquido en sus hojas carnosas, el palo borracho concentra toda su reserva en el fuste, lo que le permite mantener sus procesos vitales incluso cuando el follaje cae para reducir la transpiración durante los meses más áridos del año en las provincias de Salta, Tucumán, Chaco y Formosa.

En el territorio nacional conviven principalmente dos variedades que presentan adaptaciones específicas según su entorno. La especie Ceiba speciosa, reconocida por sus flores rosadas, es la más difundida en áreas urbanas y parques de Buenos Aires y el centro del país. Por otro lado, la Ceiba chodatii, de flores blancas o amarillentas, es nativa del bosque chaqueño y presenta una adaptación aún más agresiva a la aridez, con troncos notablemente más voluminosos y espinas cónicas más prominentes. Ambas especies pertenecen a la familia Malvaceae, compartiendo linaje con el baobab africano, otro gigante que utiliza la misma técnica de almacenamiento estructural para enfrentar climas hostiles con regímenes de lluvia irregulares.

La morfología del árbol varía directamente en función de la disponibilidad de agua en el suelo. En regiones con altos índices de humedad, el palo borracho tiende a desarrollar una silueta más estilizada y recta, ya que no requiere de un depósito tan voluminoso. Por el contrario, en las zonas más secas del Gran Chaco, el tronco se ensancha de manera pronunciada, creando la figura “panzona” que le da su nombre popular. Este fenómeno biológico demuestra una plasticidad fenotípica que le permite al ejemplar regular su crecimiento según el estrés hídrico ambiental, convirtiéndolo en uno de los organismos más eficientes de la flora nativa sudamericana para la gestión de recursos naturales escasos.

Contexto

El palo borracho es una pieza fundamental del ecosistema del Gran Chaco y las selvas de transición del NOA. Históricamente, estas regiones enfrentan ciclos de sequía que pueden extenderse por más de seis meses, lo que obligó a la flora local a desarrollar mecanismos de defensa únicos. La presencia de aguijones en su corteza, especialmente abundantes durante la etapa juvenil, funciona como una protección mecánica contra la fauna herbívora que, ante la falta de agua en el ambiente, busca perforar el tronco para acceder a la humedad almacenada en el cáudex. Este sistema de defensa disminuye a medida que el árbol alcanza la madurez y su diámetro se vuelve inalcanzable para la mayoría de los depredadores naturales.

Desde el punto de vista del paisajismo urbano, su integración en las ciudades argentinas comenzó a mediados del siglo XX, cuando fue seleccionado por su resistencia y su valor ornamental. Sin embargo, su crecimiento desmedido generó desafíos en la infraestructura civil. El ingeniero Ojeda advirtió que un ejemplar adulto desarrolla un sistema de raíces extremadamente poderoso y una copa de gran envergadura, lo que suele provocar roturas en veredas y cañerías si no se planta en espacios con un radio de crecimiento adecuado. Por esta razón, la tendencia actual en el diseño de espacios verdes pequeños se inclina hacia el cultivo en macetas de gran porte, lo que limita el desarrollo del sistema radicular y mantiene al árbol en dimensiones controladas sin sacrificar su estética escultórica.

Impacto

La comprensión del palo borracho como una suculenta cambia la perspectiva sobre su cuidado y conservación en el marco del cambio climático. Al ser reservorios naturales de agua, estos árboles cumplen un rol crítico en la regulación térmica de sus microclimas y en la oferta de recursos para polinizadores durante la primavera, cuando sus flores sedosas aparecen de forma masiva. Su capacidad para prosperar en condiciones de baja irrigación lo posiciona como una de las especies más aptas para la reforestación urbana en un escenario de aumento de temperaturas globales y restricciones hídricas en las grandes ciudades de la región pampeana y el norte del país.

Además, el estudio de su madera blanda y sus fibras internas —que producen una suerte de algodón o seda vegetal— sigue siendo objeto de interés para la industria de materiales sustentables. La estructura del cáudex no solo es un hito de la ingeniería biológica, sino también un modelo de eficiencia para el estudio de la retención de líquidos en tejidos vegetales. Para los especialistas, la preservación de las poblaciones nativas de Ceiba chodatii en el bosque chaqueño es prioritaria, dado que su desaparición afectaría la resiliencia del ecosistema frente a las sequías prolongadas que se han intensificado en la última década debido a la deforestación y el avance de la frontera agrícola.

Hacia adelante, el desafío para los municipios y planificadores urbanos reside en equilibrar la belleza estética de estos gigantes con las necesidades de espacio que su fisiología demanda. Se espera que las nuevas normativas de arbolado público prioricen la plantación de palos borrachos en parques y reservas lineales donde su sistema de raíces no entre en conflicto con la obra pública, garantizando así la longevidad de estos reservorios vivientes que definen el paisaje del norte argentino.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

El Capitan IATu asistente de noticias