La Justicia de Córdoba realizó este jueves una inspección ocular en la vivienda de Claudio Barrelier, principal acusado por el femicidio de Agostina Vega, al cumplirse exactamente dos meses del crimen que conmocionó a la capital provincial.
El procedimiento, ordenado por el fiscal de instrucción Raúl Garzón, tuvo lugar en el domicilio ubicado en la calle Juan Del Campillo al 800. Según indicaron fuentes judiciales, el objetivo central de la medida fue que todas las partes involucradas en el proceso —querella, defensa y fiscalía— pudieran reconocer la distribución espacial del inmueble y los ángulos de visión. Esta verificación técnica resulta fundamental para dar sustento a las pruebas recolectadas previamente, incluyendo una pericia acústica realizada días atrás. Aquel estudio sonoro buscó determinar si los demás inquilinos de la propiedad pudieron haber escuchado gritos o ruidos compatibles con un ataque violento, aunque hasta el momento los resultados no han arrojado conclusiones determinantes sobre la participación de terceros ajenos a los ya imputados.
Durante la jornada, los peritos y abogados recorrieron cada rincón de la estructura, la cual fue descripta por los presentes como un espacio de dimensiones reducidas y con una gran acumulación de objetos. Eduardo Allende, abogado defensor de Osvaldo Fassetta, uno de los detenidos por encubrimiento, señaló que la vivienda presentaba un estado de hacinamiento significativo, con bicicletas, motores y electrodomésticos acopiados en ambientes pequeños. Según el letrado, la cercanía entre el baño —donde se presume ocurrió el ataque— y la cocina es tan estrecha que cualquier sonido debería haber sido percibido por quienes se encontraran en la casa. Esta observación técnica busca contrastar con las declaraciones de los otros habitantes del lugar, quienes aseguran no haber notado movimientos extraños durante la noche en que la adolescente de 16 años fue asesinada.
La causa cuenta actualmente con cuatro personas imputadas y bajo la lupa del Ministerio Público Fiscal. Claudio Barrelier es el más comprometido, enfrentando cargos por homicidio triplemente calificado por alevosía, ensañamiento y mediar violencia de género. Junto a él, permanecen detenidos Osvaldo Fassetta y Soledad Andreani, ambos acusados de encubrimiento agravado. Andreani, propietaria del bar Wachitas y dueña de un Ford Ka negro, es señalada como quien facilitó el vehículo para trasladar los restos de la víctima hasta un descampado en el barrio Ampliación Ferreyra. Por su parte, Fassetta es investigado por haber actuado presuntamente como un nexo informativo, alertando a Barrelier sobre los movimientos policiales y las acciones de la familia Vega durante los días en que Agostina permanecía desaparecida.
Contexto
El caso de Agostina Vega se remonta a mayo pasado, cuando la adolescente desapareció tras haber sido vista por última vez en las inmediaciones de la zona céntrica de Córdoba. Su cuerpo fue hallado días después con signos de extrema violencia, lo que activó una investigación que rápidamente se centró en el entorno del bar de la calle Ituzaingó 521, administrado por Andreani. La trama delictiva reveló una red de vínculos informales y laborales que conectaban a los sospechosos: Marianela Palmero, pareja de Barrelier y también imputada, trabajaba en dicho establecimiento realizando tareas de limpieza y atención al público. La detención de Palmero se produjo recientemente, luego de que la fiscalía considerara que su presencia en la habitación donde Agostina fue “tomada por asalto” —según la querella— era un dato verificado por las pruebas testimoniales.
La investigación ha logrado reconstruir que la víctima fue trasladada desde el domicilio de Juan Del Campillo hasta la periferia de la ciudad en una maniobra de descarte que involucró logística vehicular y coordinación entre los acusados. Carlos Nayi, abogado que representa a la madre de la víctima, sostuvo que la inspección ocular de este jueves es una medida de alta relevancia probatoria, solicitada originalmente por la defensa de Barrelier pero que sirve para ratificar la imputación de Palmero. Para la querella, la disposición de la casa y la precariedad de los tabiques divisorios refuerzan la hipótesis de que el círculo íntimo del principal acusado no pudo haber ignorado lo que sucedía en el interior del baño y las habitaciones contiguas durante el desarrollo del femicidio.
Impacto
Este procedimiento marca un punto de inflexión en la etapa de instrucción, ya que permite a la fiscalía consolidar la plataforma fáctica necesaria para elevar la causa a juicio oral. El impacto de las pericias acústicas y la inspección ocular radica en la posibilidad de ampliar las responsabilidades penales o, por el contrario, descartar la participación de otros inquilinos que residían en la misma propiedad. Para la sociedad cordobesa, el caso ha reavivado el debate sobre la seguridad de las adolescentes y la existencia de redes de encubrimiento que operan en sectores vulnerables o vinculados a la noche. La situación de Soledad Andreani, vinculada a la administración de locales nocturnos, añade una capa de complejidad al caso, sugiriendo una estructura de protección mutua entre los imputados que la Justicia intenta desarticular mediante el análisis de comunicaciones telefónicas y movimientos de geolocalización.
La resolución de la situación procesal de Marianela Palmero es el próximo paso administrativo de peso, ya que es la única de los cuatro imputados que aún no ha recibido la prisión preventiva firme, a diferencia de Barrelier, Fassetta y Andreani. Mientras tanto, la familia de Agostina Vega mantiene el reclamo de justicia y espera que los resultados de las pericias técnicas sobre el Ford Ka negro y los teléfonos secuestrados aporten la evidencia final para cerrar el círculo sobre los responsables. El fiscal Garzón deberá decidir en las próximas semanas si existen elementos suficientes para mantener la acusación de encubrimiento agravado sobre los partícipes secundarios o si la calificación legal podría agravarse ante la aparición de nuevas pruebas de coautoría.