Una niña de 12 años sufrió quemaduras graves en el 70% de su cuerpo tras un incendio forestal en el paraje Corrales, Iruya, y fue trasladada de urgencia al Hospital Garrahan en la Ciudad de Buenos Aires este lunes.
El estado de salud de la menor es crítico debido a la extensión de las lesiones y a la demora inicial en su evacuación, condicionada por la geografía de alta montaña de la comunidad indígena La Mesada. Tras un primer auxilio en el Hospital Materno Infantil de Jujuy, los médicos determinaron que la complejidad del cuadro requería la intervención de especialistas en quemados de la capital nacional. Según informaron fuentes del Ministerio de Salud de Salta, la paciente arribó en un vuelo sanitario coordinado por la provincia. En el mismo siniestro, su hermana también resultó herida, aunque sus lesiones son de menor consideración y permanece bajo observación en un centro asistencial local, mientras otros habitantes recibieron curaciones ambulatorias por inhalación de humo y escoriaciones leves.
La tragedia en el norte salteño se cobró además la vida de un hombre de 38 años en el paraje Punta Laja, a escasos 20 kilómetros del foco donde resultó herida la menor. La víctima fue identificada mientras intentaba proteger a su ganado del avance de las llamas en una zona de difícil acceso entre Nazareno e Iruya. De acuerdo con el informe forense solicitado por el fiscal penal Daniel Espilocín, de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas, el deceso se produjo por un shock hipovolémico derivado de las quemaduras sufridas. Irma Tolaba, familiar del fallecido, relató que el hombre se alejó de la custodia policial en un intento desesperado por salvar a sus vacas y cabras, quedando atrapado por el cambio repentino en la dirección del viento y la intensidad del fuego.
El relevamiento preliminar de las autoridades de Defensa Civil indica que el fuego ya consumió una superficie estimada de 7.000 hectáreas. Este desastre ambiental impacta directamente sobre la economía de subsistencia de unas 50 familias de pequeños productores rurales, quienes perdieron la totalidad de sus pasturas, estructuras de refugio transitorio y gran parte de su capital ganadero. La zona afectada es vital para el pastoreo estacional, lo que deja a la comunidad en una situación de extrema vulnerabilidad alimentaria y económica. Operadores de emergencia señalaron que la topografía del terreno y las condiciones climáticas actuales dificultan el despliegue de cuadrillas terrestres, obligando a priorizar el monitoreo aéreo y la asistencia directa a los damnificados.
Contexto
La provincia de Salta atraviesa una de las temporadas de incendios forestales más complejas de los últimos años, potenciada por una sequía prolongada y la acumulación de material combustible en zonas de prepuna y alta montaña. Históricamente, los meses de invierno y primavera representan el período de mayor riesgo debido a la escasez de precipitaciones y la presencia de vientos intensos que propagan las llamas con rapidez. En este escenario, la Subsecretaría de Defensa Civil, a cargo de Gonzalo Rodríguez, advirtió que la situación en el interior provincial es significativamente más grave que en el área metropolitana de la capital, debido a la falta de infraestructura vial para el acceso de autobombas y la altitud que limita el rendimiento de los medios aéreos hidrantes.
Ante la recurrencia de estos eventos, el Gobierno de Salta inició gestiones para implementar convenios de asistencia financiera no reintegrable. Estos fondos están destinados específicamente a la reconstrucción de puestos rurales y la reposición de insumos básicos para los productores que perdieron su medio de vida. Paralelamente, en la ciudad de Salta, la Patrulla Ambiental y la Subsecretaría de Protección Ciudadana intensificaron los controles preventivos. Recientemente, un hombre fue multado en las inmediaciones del Parque Industrial tras ser detectado intentando quemar basura sobre pastizales secos, una práctica estrictamente prohibida bajo la normativa vigente que busca evitar que focos menores se transformen en incendios incontrolables.
Impacto
La gravedad de este incidente pone de manifiesto la fragilidad de las comunidades originarias del norte argentino frente a desastres naturales y la falta de protocolos de evacuación rápida en zonas remotas. La pérdida de 7.000 hectáreas de pastizales no solo representa un daño ecológico irreparable a corto plazo, sino que destruye el tejido productivo de Iruya, donde la cría de ganado es la única fuente de ingresos. Para los especialistas en gestión de riesgos, el caso de la niña trasladada al Garrahan evidencia la necesidad de descentralizar los centros de alta complejidad para grandes quemados, ya que el tiempo de traslado desde la Puna hasta Buenos Aires es un factor determinante en las probabilidades de supervivencia y recuperación de los pacientes.
A nivel administrativo, el Ministerio Público Fiscal mantiene abierta la investigación para determinar si hubo negligencia en el inicio de los focos ígneos o si se trataron de quemas controladas que se salieron de cauce. La presión sobre los recursos de emergencia es máxima, y las autoridades municipales recordaron que los canales 105 y 911 están habilitados exclusivamente para reportar columnas de humo o actividades sospechosas de quema. La sanción aplicada en el Parque Industrial funciona como un antecedente para endurecer las multas económicas contra particulares que ignoren las alertas de riesgo extremo de incendios emitidas por el Servicio Nacional de Manejo del Fuego.
El pronóstico meteorológico para la región indica una semana de estabilidad térmica, lo que podría facilitar las tareas de contención si disminuye la intensidad del viento. Sin embargo, el alerta roja por incendios forestales se mantiene vigente en todo el territorio salteño. El próximo paso de las autoridades sanitarias será monitorear la evolución de la menor en el Hospital Garrahan, mientras que en el terreno, los equipos de Defensa Civil esperan que una mejora en la visibilidad permita realizar vuelos de reconocimiento definitivos sobre la zona de Nazareno para declarar el control total de los focos activos.