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Polémica en el Mundial 2026: piden que Inglaterra abandone la FIFA

El partido Liberal Demócrata británico exigió que la Asociación de Fútbol de Inglaterra rompa vínculos con la FIFA tras el festejo de la Selección Argentina con una bandera de las Islas Malvinas.

Redacción El Capitán 18 de julio de 2026 5 min de lectura
Polémica en el Mundial 2026: piden que Inglaterra abandone la FIFA
Foto: Olé

El partido Liberal Demócrata del Reino Unido solicitó formalmente que la Asociación de Fútbol (FA) abandone la FIFA tras la negativa del organismo a sancionar a la Selección Argentina por exhibir una bandera de las Islas Malvinas en el Mundial 2026.

La controversia escaló a niveles diplomáticos luego de que los jugadores argentinos, tras vencer a Inglaterra 2-1 en la semifinal disputada en Atlanta, celebraran con un estandarte improvisado que rezaba “Las Malvinas son argentinas”. Sir Ed Davey, líder de la tercera fuerza política británica, calificó la inacción de la entidad presidida por Gianni Infantino como una muestra de que el organismo está “completamente roto”. Davey propuso que la FA, junto a la UEFA y otros entes europeos, lideren una salida coordinada para fundar una nueva organización rectora que garantice la transparencia y la neutralidad política, alejándose de lo que denominó como “avaricia corporativa e injerencia externa”.

El malestar británico no se limita únicamente al gesto del plantel albiceleste, donde el volante Giovani Lo Celso fue captado por las cámaras exhibiendo la bandera ante la tribuna. Según fuentes del Parlamento británico, la indignación creció ante la disparidad de criterios de la FIFA, comparando este episodio con la reciente revocación de una tarjeta roja al delantero estadounidense Folarin Balogun. Davey denunció que existieron presiones políticas directas, mencionando una supuesta comunicación entre Donald Trump y Gianni Infantino para beneficiar al jugador norteamericano. Para los liberaldemócratas, el hecho de que la FIFA ignore el reclamo del Gobierno del Reino Unido sobre la bandera de Malvinas, mientras cede ante otros intereses, representa el fin de la integridad deportiva.

Contexto

La tensión por la soberanía de las Islas Malvinas es un componente histórico persistente en los enfrentamientos deportivos entre Argentina y el Reino Unido, pero en esta edición de la Copa del Mundo alcanzó un nuevo pico de tensión institucional. El Gobierno británico, encabezado por el primer ministro Keir Starmer, ya había elevado un pedido formal de revisión a la FIFA el pasado jueves, argumentando que el festejo argentino violaba las normas de neutralidad política en los estadios. La portavoz de Starmer reafirmó ante los medios que la postura británica sobre la autodeterminación de los isleños no ha cambiado y calificó la maniobra argentina como “provocativa”.

A este escenario se suma el antecedente del caso Balogun, que ya había erosionado la relación entre la FA y la FIFA. El delantero de Estados Unidos fue expulsado en los octavos de final, pero un comité disciplinario independiente decidió suspender la sanción, permitiéndole disputar los cuartos de final. Este fallo fue interpretado por sectores de la política inglesa como una concesión ante el país anfitrión. Peter Kyle, ministro de Ciencia del Reino Unido, respaldó el pedido de investigación contra Argentina y señaló a la cadena BBC que la política debe mantenerse estrictamente al margen del fútbol, calificando la actitud de los futbolistas dirigidos por Lionel Scaloni como “totalmente inapropiada”.

Impacto

El impacto de esta crisis podría derivar en una fractura sin precedentes dentro del fútbol asociado. Si bien la FA ha manifestado históricamente su apoyo a la reelección de Infantino para un cuarto mandato, la presión interna de partidos como el Liberal Demócrata y la postura de diputadas como Munira Wilson obligan a la federación a endurecer su discurso. Wilson instó a trabajar con la UEFA para crear un organismo alternativo que priorice a los aficionados y la rendición de cuentas. Operadores del mercado deportivo advierten que una salida de Inglaterra de la FIFA pondría en riesgo contratos de televisación y patrocinios valuados en miles de millones de dólares, además de comprometer la participación de los clubes ingleses en competiciones internacionales.

Por otro lado, la respuesta de la FIFA ha sido de hermetismo y defensa de su autonomía. Desde el organismo indicaron que las decisiones del comité disciplinario son independientes y que el festejo de Argentina está bajo análisis técnico, aunque sin plazos definidos para una resolución. En el ámbito local argentino, la imagen de la bandera —confeccionada con una sábana de hotel— se convirtió en un símbolo de identidad que la Casa Blanca incluso llegó a respaldar indirectamente al validar el derecho a la libre expresión de los deportistas, lo que añade una capa de complejidad diplomática entre Washington, Londres y Buenos Aires en pleno desarrollo del torneo.

El próximo paso en este conflicto se dará en las oficinas de la FIFA en Zúrich, donde se espera que el comité ejecutivo trate el reclamo británico antes de la final del certamen. Mientras tanto, la tensión persiste ante la posibilidad de que otros bloques europeos se sumen al pedido de reforma estructural del fútbol mundial. La FA deberá decidir si mantiene su alianza histórica con Infantino o si cede ante la presión de un sector político que ve en la salida de la FIFA la única vía para recuperar la transparencia en el deporte más popular del planeta.

Fuente: Olé

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Información publicada por Olé.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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