Los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el estado costero de La Guaira, Venezuela, el pasado 24 de junio, provocaron la muerte de más de 4.500 personas y dejaron una cifra preliminar de 17.000 heridos.
El impacto del desastre natural alcanzó el corazón de la organización deportiva Criollitos de Venezuela, una institución emblemática que funciona como el principal semillero de peloteros del país. Jhorny Sojo, presidente de la organización en La Guaira, confirmó que decenas de los 1.110 niños que entrenaban en las 22 escuelas locales se encuentran entre las víctimas fatales o permanecen desaparecidos bajo los escombros. Según indicaron desde la dirigencia deportiva, el balance de víctimas dentro de la academia podría superar el centenar de menores, afectando principalmente a la categoría inicial, integrada por niños de entre cuatro y cinco años de edad que se encontraban en sus hogares al momento del siniestro por ser día feriado.
La situación operativa de la institución es crítica, ya que no solo los alumnos resultaron afectados, sino también el cuerpo técnico y los directivos regionales. Rafael Pacheco, comisionado histórico de la organización, falleció sepultado en su vivienda, mientras que otros líderes, como el propio Sojo, lograron sobrevivir tras el colapso de edificios residenciales en sectores como Playa Grande. De acuerdo con operadores de emergencia y fuentes del Ministerio de Salud, la dificultad para establecer un censo definitivo radica en que los sobrevivientes se encuentran dispersos en refugios temporales o han sido trasladados a otros estados, sumado al estado de shock postraumático que impide la recolección fluida de datos filiatorios.
Contexto
Fundada en 1962 por el expelotero Luis “Mono” Zuloaga y el médico José Del Vecchio, Criollitos de Venezuela nació con el objetivo de utilizar el béisbol como una herramienta de formación ciudadana más allá de la competencia profesional. A lo largo de seis décadas, la organización se expandió a los 24 estados del país, consolidando una red de 600 ligas y cientos de equipos que albergan a unos 40.000 niños y jóvenes de entre 4 y 18 años. Esta estructura ha sido comparada históricamente con el Sistema Nacional de Orquestas por su rol en la contención social de sectores vulnerables, aunque en años recientes su matrícula descendió desde los 100.000 integrantes debido a la pandemia y la crisis migratoria.
La relevancia de esta academia para el deporte internacional es indiscutible, habiendo formado a figuras de las Grandes Ligas de Estados Unidos como Andrés Galarraga, Omar Vizquel, Bob Abreu y Johan Santana. Incluso Omar López, el mánager que lideró a la selección venezolana en el último Clásico Mundial de Béisbol, es un egresado de sus filas. La Guaira, epicentro de la tragedia actual, ya había sufrido un desastre natural de magnitudes históricas en 1999, cuando intensos aludes de barro causaron miles de muertes, marcando un antecedente de vulnerabilidad geológica en la zona costera vecina a Caracas que hoy vuelve a ser noticia mundial.
Impacto
El impacto de los sismos trasciende las pérdidas humanas y se traduce en una parálisis total de la actividad social y deportiva en la región. La infraestructura de los Criollitos ha quedado inutilizada, no solo por los daños edilicios, sino porque los campos de juego han sido reconvertidos en refugios para los miles de damnificados que perdieron sus hogares. Delia Yépez de Quevedo, presidenta nacional de la organización, señaló que muchos de los niños que sobrevivieron presentan heridas de gravedad que podrían alejarlos definitivamente de la práctica deportiva, lo que representa un golpe devastador para el futuro del béisbol menor en el estado.
Asimismo, la incertidumbre sobre la reconstrucción de La Guaira plantea una amenaza a la continuidad de la organización en el territorio. La destrucción total de viviendas en zonas populares como Catia La Mar ha forzado un desplazamiento interno masivo. Fuentes de la Federación de Béisbol indicaron que el trauma psicológico entre los entrenadores y directores de escuela es uno de los mayores obstáculos para retomar cualquier tipo de actividad, ya que la pérdida de alumnos y colegas ha desarticulado la cadena de mando y el sentido de comunidad que sostenía a las academias locales.
El gobierno venezolano, a través de la vicepresidenta Delcy Rodríguez, habilitó canales digitales como la aplicación Venapp y líneas de rescate para centralizar la información sobre desaparecidos, aunque los listados oficiales aún no han sido publicados para el acceso de familiares. Mientras el Parlamento, encabezado por Jorge Rodríguez, promete la asignación de nuevas viviendas y ayudas económicas, la comunidad deportiva de los Criollitos enfrenta el desafío de censar a sus integrantes en medio del caos. El próximo paso fundamental será la consolidación de los datos de los refugios para determinar cuántos de los 1.110 niños inscritos en La Guaira podrán ser reincorporados a un sistema que hoy se declara “muerto por dentro”.