El presidente Javier Milei encabezó la vigilia del 9 de Julio en la Casa Histórica de Tucumán junto a gobernadores aliados, en una jornada marcada por el frío intenso y la evidente distancia protocolar con la vicepresidenta Victoria Villarruel.
La actividad oficial en la Casa Rosada se vio alterada durante la última semana por el desempeño de la Selección Argentina en el Mundial 2026. El Poder Ejecutivo decidió adelantar la conferencia del vocero presidencial y posponer la mesa política para que los funcionarios, incluidos Javier y Karina Milei desde la Quinta de Olivos, pudieran seguir el certamen deportivo. En este escenario de distensión futbolística, el mandatario aseguró que, de obtenerse el bicampeonato, pondrá la sede de Gobierno a disposición de los festejos, aunque aclaró que no tiene intención de participar en la fotografía oficial con los jugadores. Sin embargo, detrás de la escena mundialista, la gestión económica busca consolidar resultados: el ministro Luis Caputo confirmó la disponibilidad de divisas para cancelar los vencimientos de deuda de este año y parte de 2025, mientras el mercado espera un dato de inflación de junio inferior al 2%.
En el plano estrictamente político, la ceremonia en Tucumán expuso las fracturas internas de La Libertad Avanza. Según fuentes oficiales, se aplicó un estricto control de acceso que obligó a la vicepresidenta Victoria Villarruel a esperar varios minutos en la vereda antes de ingresar a la Casa Histórica, permitiéndole el paso recién cuando el Presidente se dirigía al Salón de la Jura. Durante el acto, el aislamiento fue notorio: ministros y secretarios evitaron el contacto visual con la titular del Senado. Un caso destacado fue el de Diego Santilli, quien realizó una maniobra física para eludir el saludo, gesto que fue comentado con ironía por integrantes del gabinete. Pese al cerco, Villarruel mantuvo una agenda propia en el Ingenio La Florida con el empresario Jorge Rocchia Ferro, donde defendió la industria de biocombustibles, un sector crítico de las políticas nacionales recientes.
La interna no se limitó a la cúpula nacional. En el territorio tucumano, los diputados libertarios Federico Pelli, Gerardo Huesen y Soledad Molinuevo operaron para bloquear el acercamiento del radical Mariano Campero hacia el Presidente. Por su parte, el gobernador Osvaldo Jaldo dio una muestra de poder territorial al convocar a 50 comisionados comunales y representantes de gremios como UOCRA, UTA y UOM, entregando ponchos como símbolo de pertenencia. La tensión escaló con una publicación en redes sociales de la senadora salteña Emilia Orozco, quien tras el acto sugirió que en Tucumán no había “buena gente”, comentario que debió borrar ante el malestar generado tanto en la oposición como en el oficialismo local, donde Lisandro Catalán intenta construir una alternativa al peronismo jaldista.
Contexto
Este despliegue en Tucumán ocurre a un año de la primera visita de Milei a la provincia como presidente electo, cuando contaba con un apoyo institucional mucho más acotado. Hoy, la Casa Rosada busca reformar el sistema electoral eliminando las PASO y habilitando las “colectoras” para las elecciones de 2027, una herramienta que paradójicamente guarda similitudes con los “acoples” tucumanos que el libertarismo solía criticar. La estrategia nacional apunta a seducir a los gobernadores con fondos frescos y garantías de gobernabilidad a cambio de apoyo legislativo para las reformas estructurales que el Ejecutivo considera vitales para el segundo tramo de su mandato.
En paralelo, el escenario político nacional registra el retorno de figuras históricas. Adolfo Rodríguez Saá anunció formalmente su intención de competir en 2027, rompiendo definitivamente su alianza con el actual gobernador de San Luis, Claudio Poggi. La relación entre ambos se quebró tras reclamos salariales públicos del expresidente y la posterior purga de funcionarios adolfistas en la administración puntana. Asimismo, la reaparición de Zulemita Menem en una cena con la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, y los movimientos de gobernadores del Litoral como Hugo Passalacqua (Misiones) y Gustavo Valdés (Corrientes), configuran un mapa de alianzas que excede los límites de la actual coalición de gobierno.
Impacto
La consolidación de una agenda propia por parte de Victoria Villarruel y el resurgimiento de liderazgos provinciales tradicionales como el de Rodríguez Saá plantean un desafío a la hegemonía comunicacional de los hermanos Milei. El impacto inmediato se observa en el Congreso, donde la negociación por la reforma electoral depende de un equilibrio precario entre las necesidades de la Casa Rosada y las exigencias de los jefes territoriales. La insistencia del Gobierno en mostrar una gestión económica ordenada, con el foco puesto en la baja de la inflación y el cumplimiento de compromisos externos, busca blindar la imagen presidencial frente a las fricciones políticas internas que amenazan la cohesión del espacio libertario.
La situación en las provincias también refleja una resistencia a la poda del gasto público que propone la Nación. El respaldo de Jaldo a las comunas rurales tucumanas es una respuesta directa a la intención de La Libertad Avanza de reducir las estructuras políticas locales. Esta tensión entre el ajuste nacional y la supervivencia territorial de los gobernadores será el eje de las discusiones presupuestarias en el corto plazo, afectando directamente la distribución de recursos para obras públicas y asistencia social en el interior del país.
Hacia adelante, el Gobierno deberá definir si profundiza el aislamiento de la vicepresidenta o si busca una tregua que le permita transitar el año electoral con mayor estabilidad legislativa. El próximo hito será la presentación del dato oficial de inflación por parte del INDEC y el avance de las conversaciones por la eliminación de las primarias, temas que marcarán el pulso de la relación con la oposición dialoguista y los gobernadores aliados. Mientras tanto, el factor mundialista seguirá operando como un distractor social frente a una realidad económica que, aunque muestra signos de desaceleración inflacionaria, todavía no percibe una recuperación del consumo en los sectores medios y bajos.