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Luis de la Fuente reveló el duro camino previo a dirigir a España

El seleccionador español detalló su etapa de inactividad profesional y el proceso familiar que atravesó antes de consolidarse como el líder técnico de la delegación nacional en la Copa del Mundo.

Redacción El Capitán 8 de julio de 2026 5 min de lectura
Luis de la Fuente reveló el duro camino previo a dirigir a España
Foto: Marca

Luis de la Fuente, actual seleccionador de España, analizó su trayectoria profesional y personal durante la Copa del Mundo, destacando los 18 meses de inactividad que marcaron su carrera antes de ingresar a la estructura de la Federación.

El entrenador riojano, quien hoy encabeza el proyecto deportivo de la Selección Española en el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá, recordó el período de incertidumbre laboral que enfrentó previo a su consolidación institucional. Según fuentes cercanas al cuerpo técnico, este proceso de introspección fue fundamental para moldear el perfil de liderazgo que actualmente ejerce sobre el plantel. De la Fuente explicó que la transición de ser un profesional activo a verse fuera de la dinámica competitiva representó un desafío emocional y económico significativo, especialmente al considerar sus responsabilidades como padre de familia. El técnico subrayó que la falta de oportunidades inmediatas lo obligó a replantear su metodología de trabajo y a prepararse para un eventual regreso que, en aquel entonces, no tenía una fecha de concreción definida.

La reconstrucción de su carrera se produjo de manera fortuita y vocacional. De acuerdo con testimonios de su entorno familiar en Haro, su localidad natal, el ingreso de De la Fuente a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) se gestó a partir de un aviso en un medio gráfico. Tras identificar que el organismo nacional buscaba técnicos para las categorías formativas, el riojano estableció contacto con Iñaki Sáez, figura clave en la estructura de selecciones juveniles de aquel momento. Lo que inicialmente se proyectó como una colaboración temporal de tres meses se transformó en una trayectoria de 13 años ininterrumpidos dentro de la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Este recorrido le permitió escalar desde los seleccionados Sub-19 y Sub-21 hasta alcanzar la conducción del equipo mayor, un proceso que sus allegados describen como el resultado de una preparación constante frente a la adversidad.

Contexto

El presente de Luis de la Fuente como seleccionador nacional no puede entenderse sin el trasfondo de su paso por las divisiones inferiores de España, donde obtuvo títulos europeos que validaron su capacidad de gestión de grupos jóvenes. Antes de asumir el cargo principal tras la salida de Luis Enrique, el técnico debió sortear una etapa de ostracismo en el mercado de clubes profesionales, una situación común en el fútbol de élite donde la rotación de nombres suele ser cerrada. Según operadores del mercado deportivo europeo, la figura de De la Fuente representa el triunfo del modelo de formación interna de la RFEF por sobre la contratación de entrenadores con perfil mediático. Su sobrino, Luis, recordó que el vínculo con la Federación comenzó casi por azar, pero se sostuvo gracias a la capacidad de adaptación del entrenador en un entorno de alta exigencia.

Durante esos 18 meses de inactividad mencionados por el protagonista, el fútbol español atravesaba una fase de transición táctica. De la Fuente aprovechó ese tiempo para estudiar las nuevas tendencias del juego, lo que le permitió estar listo cuando Iñaki Sáez le abrió las puertas de las categorías menores. Esta etapa de formación silenciosa es la que hoy le permite gestionar a figuras consolidadas y a jóvenes promesas como Lamine Yamal, Nico Williams o Dani Olmo, a quienes conoce desde sus inicios en las selecciones de base. La estabilidad que ha aportado al cargo se refleja en la intención de su entorno y de sectores de la dirigencia de extender su contrato hasta el año 2030, con el objetivo de que sea él quien dirija al equipo en el Mundial que España coorganizará junto a Portugal y Marruecos.

Impacto

La consolidación de De la Fuente tiene un impacto directo en la estructura de trabajo de la Selección Española, ya que garantiza la continuidad de una filosofía de juego que prioriza el conocimiento profundo del futbolista desde su etapa de formación. Para la Federación, contar con un técnico que ha pasado por todas las escalas jerárquicas reduce los márgenes de error en las convocatorias y fortalece la identidad del grupo. Fuentes institucionales indican que la resiliencia mostrada por el entrenador durante sus años fuera del circuito profesional es hoy un valor transmitido a los jugadores, especialmente en torneos de eliminación directa donde la fortaleza mental es determinante. La estabilidad contractual que se proyecta hasta 2030 busca blindar un proceso deportivo que ha devuelto a España a los primeros planos internacionales.

A nivel social y deportivo, el testimonio del seleccionador sobre la precariedad y la incertidumbre laboral resuena como un mensaje de perseverancia dentro de una industria que suele ser implacable con quienes quedan fuera de su órbita inmediata. El hecho de que un entrenador de elite reconozca públicamente el temor de no encontrar “acomodo” profesional humaniza la figura del líder y refuerza el vínculo con la afición. El impacto de su gestión también se mide en la revalorización de futbolistas como Pedro Porro, Martín Zubimendi, Mikel Oyarzabal y Unai Simón, quienes han encontrado en De la Fuente a un mentor que confió en ellos cuando aún no eran estrellas globales. Esta política de confianza ha generado un recambio generacional exitoso que posiciona a España como una de las potencias a batir en el ciclo mundialista actual.

Con el desarrollo de la Copa del Mundo en curso, el futuro de Luis de la Fuente parece ligado a la obtención de resultados inmediatos, aunque la planificación a largo plazo de la RFEF sugiere que su puesto no corre peligro ante eventuales contingencias. La próxima meta establecida por el cuerpo técnico es asegurar la clasificación a las fases finales del torneo, mientras en los despachos de la Federación ya se preparan las bases para la renovación contractual que lo vincularía con el proyecto del Mundial 2030. La tensión pendiente radica en la capacidad del equipo para sostener el nivel de competitividad ante potencias emergentes, en un escenario donde De la Fuente ya no es un aspirante, sino el hombre que debe ratificar su lugar en la historia del fútbol español.

Fuente: Marca

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Información publicada por Marca.

Redacción El Capitán

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