Franco Depauli, un vecino de 46 años, murió este martes en Cañuelas tras ser golpeado por una piedra durante los festejos por la clasificación de la Selección Argentina a los cuartos de final del Mundial 2026.
El trágico episodio ocurrió en la intersección de las calles Libertad y 25 de Mayo, en el centro de la mencionada localidad bonaerense, donde miles de personas se habían congregado para celebrar la victoria del equipo nacional. Según informaron fuentes policiales y del Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, los disturbios se originaron de manera repentina en medio de la multitud. Depauli, quien se encontraba acompañado por su familia, intentó alejarse del foco del conflicto para resguardarse en su vehículo estacionado en las inmediaciones. Fue en ese trayecto cuando un proyectil impactó directamente en su cráneo, provocándole una pérdida de conocimiento inmediata ante la mirada de sus allegados.
Tras el impacto, el hombre fue trasladado de urgencia por sus propios familiares al Hospital Ángel Marzetti. El director del centro médico, Hernán Carpio, confirmó que el paciente ingresó sin signos vitales y que, a pesar de las maniobras de reanimación avanzada que se extendieron durante cincuenta minutos siguiendo los protocolos de emergencia, no fue posible estabilizarlo. La noticia de su fallecimiento generó una profunda conmoción en el barrio Levene, donde Depauli residía desde hacía años y era reconocido por su labor comunitaria. Según testimonios de vecinos recolectados por las autoridades locales, la víctima era empleado de una fábrica de cerámicas y participaba activamente en la organización de eventos para el Día de las Infancias, donde solía realizar imitaciones de Michael Jackson para entretener a los niños.
La investigación judicial, a cargo de la fiscalía de turno, avanzó con celeridad gracias al análisis de las cámaras de seguridad del centro de monitoreo municipal de Cañuelas. Las imágenes permitieron identificar a un joven de 20 años, identificado como Iván Nahuel Lebrero, como el presunto autor del lanzamiento del objeto contundente. Lebrero fue detenido horas más tarde en un operativo policial y, según registros oficiales, cuenta con antecedentes penales previos por delitos de robo. La causa ha sido caratulada preventivamente como homicidio simple, mientras se esperan los resultados finales de la autopsia y las pericias técnicas sobre el elemento utilizado en la agresión.
Contexto
Este incidente no fue un hecho aislado, sino que se inscribió en una jornada de extrema tensión en diversos puntos del país tras el pase de ronda del conjunto dirigido por Lionel Scaloni. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el despliegue de la Policía de la Ciudad terminó con 19 personas detenidas por robos de teléfonos celulares, agresiones con botellas y disturbios en la zona del Obelisco. Fuentes del Ministerio de Seguridad porteño indicaron que al menos cinco oficiales resultaron heridos durante los enfrentamientos, incluyendo un efectivo con fractura de nariz y otro con una lesión grave en uno de sus brazos. Asimismo, se reportó que tres civiles debieron recibir asistencia médica por heridas cortantes durante las corridas en el microcentro porteño.
La situación se replicó en la provincia de Córdoba, donde la Policía local informó la detención de más de 40 personas tras una serie de actos vandálicos en la vía pública. Los reportes oficiales detallaron intentos de saqueo y robos a joyerías en el área central de la capital cordobesa, donde los manifestantes forcejearon con las fuerzas de seguridad y dañaron mobiliario urbano. Estos antecedentes marcan una tendencia creciente de desbordes violentos en celebraciones masivas, lo que ha puesto en alerta a las autoridades nacionales respecto a la capacidad de contención en los operativos de seguridad previstos para las instancias finales del certamen mundialista.
Impacto
La muerte de Franco Depauli pone en relieve la vulnerabilidad de los ciudadanos ante la falta de controles efectivos en concentraciones espontáneas. El impacto en la comunidad de Cañuelas es significativo, dado que la víctima era una figura central en las actividades sociales del barrio Levene. Minutos antes de su muerte, Depauli había sido filmado por un transeúnte mientras celebraba con una bandera argentina sobre los hombros. En ese registro fílmico, que ahora forma parte del acervo probatorio de la causa, se lo escucha decir: “Nunca perdimos la fe”, una frase que ha cobrado un peso simbólico trágico tras el desenlace de la jornada. La pérdida de un trabajador y colaborador social en estas circunstancias reaviva el debate sobre la seguridad en los espacios públicos durante eventos de alta sensibilidad emocional.
Desde el punto de vista judicial, la detención de Lebrero y su procesamiento bajo la figura de homicidio simple marcan un precedente sobre la responsabilidad individual en contextos de disturbios colectivos. Operadores del sistema judicial bonaerense señalan que la celeridad en la identificación del sospechoso fue clave para evitar una escalada de violencia vecinal en la zona. Sin embargo, la recurrencia de estos episodios en ciudades como Córdoba y Buenos Aires sugiere que las medidas preventivas actuales resultan insuficientes para garantizar la integridad física de los asistentes a los festejos, afectando directamente el derecho al uso pacífico del espacio público.
En las próximas horas, la justicia tomará declaración indagatoria al detenido Iván Nahuel Lebrero para determinar si existió una intención directa o si el hecho se encuadra en una negligencia criminal durante el tumulto. Mientras tanto, la familia de Depauli y los vecinos de Cañuelas preparan una despedida en medio de reclamos de justicia, mientras el Gobierno Nacional evalúa reforzar la presencia de fuerzas federales en los principales centros urbanos de cara al próximo partido de la Selección Argentina, buscando evitar que se repitan escenas de violencia que empañen los resultados deportivos.