La policía de Río Negro intervino el lunes 6 de julio en un violento enfrentamiento entre 24 personas en el basural de Sargento Vidal, donde secuestraron armas tumberas y blancas tras una disputa por la recolección de residuos.
El episodio se desencadenó aproximadamente a las 11:40 en el predio ubicado sobre la calle Rural 11, en las afueras de la localidad de Sargento Vidal, perteneciente al municipio de Campo Grande. Según informaron fuentes de la Comisaría 44°, el conflicto involucró a dos grupos familiares que se disputaban el acceso a materiales reciclables, una actividad que constituye el principal sustento económico para los involucrados. La situación escaló rápidamente de las agresiones verbales al uso de elementos contundentes y armas de fuego de fabricación precaria, lo que motivó un despliegue de efectivos para contener la gresca generalizada en el sector de descarga de residuos.
Durante el procedimiento, los uniformados lograron incautar un arsenal improvisado que refleja la peligrosidad del choque. Entre los elementos secuestrados se destaca una “tumbera” de caño con mango de goma, acompañada por un cartucho de escopeta calibre 12, apto para ser disparado con dicho artefacto. Además, el personal policial retiró de la escena un machete con una hoja de 60 centímetros, dos cuchillos de diversas dimensiones y un hacha de mano. Como consecuencia directa de la pelea, una mujer debió recibir asistencia médica de urgencia por parte de una ambulancia del hospital local debido a lesiones sufridas durante el tumulto, siendo posteriormente trasladada a un centro de mayor complejidad para estudios complementarios.
La Fiscalía de turno dispuso el traslado de todos los participantes a la unidad policial para iniciar las actuaciones de rigor. De acuerdo con fuentes judiciales, se abrió una causa penal bajo las carátulas de lesiones y amenazas calificadas por el uso de arma de fuego. Los investigadores trabajan actualmente en la identificación de las responsabilidades individuales, analizando el grado de participación de cada uno de los 24 involucrados. El secuestro de los elementos cortantes y de fuego fue considerado clave por los voceros oficiales para evitar un desenlace fatal en un terreno donde la falta de regulación y la competencia por recursos limitados suelen generar fricciones constantes entre los recuperadores informales.
Contexto
El basural de Sargento Vidal funciona bajo la modalidad de cielo abierto, recibiendo desechos urbanos de toda la zona de Campo Grande. Este tipo de predios se han convertido en focos de alta vulnerabilidad social en el Alto Valle rionegrino, donde familias enteras dependen de la comercialización de cartón, metales y plásticos para subsistir. La precariedad del sistema de recolección actual fomenta una competencia directa por los materiales de mayor valor de reventa, lo que históricamente ha derivado en roces territoriales entre grupos de recolectores que operan sin marcos normativos claros ni supervisión estatal permanente en el lugar de los hechos.
Este incidente se produce en un momento de transición para la gestión de residuos en la provincia. El predio de Sargento Vidal está incluido en el Proyecto de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (Girsu) del Alto Valle, una iniciativa que busca erradicar los basurales a cielo abierto para reemplazarlos por un sistema regionalizado y sostenible. En junio de 2026, las autoridades provinciales llevaron a cabo un censo histórico que identificó a más de 200 recuperadores urbanos en la región, con el objetivo de integrarlos a un esquema de economía circular que reduzca la informalidad y mejore las condiciones de seguridad e higiene en las que desarrollan sus tareas diarias.
Impacto
El enfrentamiento pone de manifiesto la urgencia de acelerar la reconversión de los sistemas de disposición final de residuos en el norte patagónico. El impacto de estos conflictos no es solo de índole policial o judicial, sino que afecta directamente la salud pública y la seguridad de las comunidades aledañas. La presencia de armas de fabricación casera en ámbitos de trabajo informal evidencia un nivel de marginalidad que el proyecto Girsu pretende mitigar mediante la construcción de plantas de transferencia y procesamiento. Según técnicos del área ambiental, el cierre técnico de estos predios es la única vía para eliminar las disputas territoriales por la basura.
Para los habitantes de Campo Grande y localidades vecinas como Allen, la implementación de este nuevo esquema representa una mejora en la calidad de vida y una reducción de los riesgos sanitarios. La transición hacia un modelo de gestión moderna busca transformar el rol del recolector informal en un operario de planta, dotándolo de infraestructura adecuada y eliminando la necesidad de competir físicamente por el acceso a los desechos. El incidente del lunes refuerza la postura oficial sobre la inviabilidad de mantener predios sin control perimetral ni protocolos de ingreso, donde la convivencia social se ve fracturada por la escasez de recursos recuperables.
La causa judicial continuará su curso en los próximos días con la toma de testimonios y el peritaje de las armas secuestradas. Mientras tanto, el Ministerio de Seguridad provincial y las autoridades municipales de Campo Grande evalúan reforzar la vigilancia en el predio de la calle Rural 11 para evitar represalias entre las familias involucradas. El avance de las obras de infraestructura del sistema Girsu, proyectadas para los próximos meses, será determinante para establecer si este tipo de episodios de violencia pueden ser erradicados definitivamente mediante la formalización de la actividad de reciclaje en la región.