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Cuba sufre su tercer apagón nacional del año y afecta a 9,6 millones

El sistema eléctrico cubano colapsó totalmente este lunes, dejando a la totalidad de la población sin suministro debido a la falta crítica de combustible y el deterioro de la infraestructura energética.

Redacción El Capitán 7 de julio de 2026 5 min de lectura
Cuba sufre su tercer apagón nacional del año y afecta a 9,6 millones
Foto: Infobae

Cuba sufrió este lunes su tercer apagón nacional en lo que va del año, luego de que el sistema eléctrico quedara completamente desconectado al mediodía, dejando sin suministro a los 9,6 millones de habitantes de la isla.

La empresa estatal Unión Eléctrica (UNE) informó una desconexión total del sistema eléctrico nacional, aunque inicialmente no precisó la causa técnica exacta del colapso. Este evento representa el octavo apagón de alcance masivo desde finales de 2024, consolidando una tendencia de deterioro estructural que las autoridades no han logrado revertir. Lázaro Guerra, director de Electricidad del Ministerio de Energía y Minas, explicó a través de la televisión estatal que la escasez de hidrocarburos es el principal obstáculo para las tareas de recuperación. Según el funcionario, la falta de combustible complica severamente el proceso de restauración de las cargas, lo que impidió fijar un plazo concreto para el restablecimiento del servicio en las provincias afectadas.

El mandatario Miguel Díaz-Canel responsabilizó de forma directa a la política de sanciones de Estados Unidos por la interrupción del suministro. El jefe de Estado sostuvo que Washington intenta provocar un estallido social mediante el estrangulamiento de los recursos energéticos. Por su parte, fuentes del Ministerio de Energía indicaron que la UNE se encuentra movilizando todos sus recursos técnicos para intentar sincronizar las centrales termoeléctricas, aunque el panorama es complejo. Antes del colapso total, el país ya registraba cortes programados extremos: en sectores de La Habana los vecinos reportaron interrupciones de 30 horas consecutivas, mientras que en las zonas rurales del interior la falta de luz superó las 70 horas de forma ininterrumpida.

La situación en las calles refleja una parálisis casi total de la actividad económica y social. Meyboll Font, una trabajadora independiente de 51 años residente en la capital, describió la realidad cotidiana como una agonía constante, señalando que en su barrio apenas reciben tres o cuatro horas de energía por jornada. Esta incertidumbre afecta también al sector privado emergente; programadores de software vinculados al turismo reportaron la imposibilidad de cumplir con sus tareas ante la caída de las redes de WiFi y la descarga de los equipos electrónicos. La falta de energía no solo apaga las luminarias, sino que detiene el bombeo de agua potable y la conservación de los escasos alimentos disponibles en los hogares.

Contexto

La crisis energética actual tiene sus raíces en un sistema de generación compuesto mayoritariamente por centrales termoeléctricas de tecnología soviética que han superado con creces su vida útil. Estas plantas requieren inversiones millonarias y mantenimientos capitales que el Estado cubano no ha podido financiar en la última década. El escenario se agravó drásticamente desde enero, cuando la administración de Donald Trump endureció las restricciones sobre el suministro de petróleo hacia la isla. Según datos oficiales del régimen, estas medidas redujeron al mínimo el flujo de crudo necesario para alimentar las generadoras, dejando al país dependiente de envíos esporádicos de aliados internacionales.

En este marco de tensión diplomática, Washington solo ha autorizado el ingreso de un buque petrolero procedente de Rusia en los últimos meses, como parte de una estrategia de presión política que busca reformas estructurales en el modelo de gobierno comunista. A pesar de que el canciller cubano, Bruno Rodríguez, mantuvo rondas de conversaciones con representantes estadounidenses para intentar aliviar las sanciones, la semana pasada confirmó que no hubo avances significativos. Mientras tanto, el gobierno cubano intentó implementar un paquete de reformas de mercado para atraer inversión, pero el Departamento de Estado de EE. UU. las calificó como señales superficiales, exigiendo cambios políticos más profundos antes de considerar un levantamiento del embargo.

Impacto

El impacto de este nuevo colapso trasciende lo estrictamente energético y se traduce en una emergencia humanitaria que ya ha sido advertida por organismos de Naciones Unidas. La falta de electricidad ha obligado a los hospitales a postergar cirugías no urgentes y ha puesto en riesgo la cadena de frío de medicamentos esenciales. Además, el transporte público y privado se encuentra virtualmente paralizado por la carencia de combustible en las estaciones de servicio, lo que dificulta el traslado de trabajadores y el abastecimiento de productos básicos en los mercados estatales y privados. La economía cubana, que ya arrastra una inflación galopante y escasez de divisas, se ve golpeada en su capacidad productiva mínima.

Para el ciudadano promedio, la desconexión total implica la pérdida de los pocos alimentos que logran conseguir, ya que la refrigeración es inexistente durante la mayor parte del día. Operadores del mercado energético internacional señalan que, sin una inyección inmediata de capital o un cambio en la política de importación de hidrocarburos, el sistema eléctrico cubano seguirá operando al borde del abismo. La dependencia de generadores diésel auxiliares tampoco es una solución viable a largo plazo, dado que estas unidades también requieren el combustible que hoy escasea en todo el territorio nacional. El malestar social crece en la medida en que las soluciones técnicas parecen agotadas ante la falta de insumos básicos.

La tensión política se mantiene elevada mientras el gobierno intenta reactivar las plantas de forma escalonada, priorizando los servicios críticos en La Habana. Sin embargo, la fragilidad de la red nacional de alta tensión sugiere que nuevos fallos podrían ocurrir en las próximas horas si no se logra estabilizar la frecuencia del sistema. El próximo paso clave será observar si el régimen logra asegurar nuevos envíos de crudo desde Venezuela o Rusia para evitar que el apagón se extienda de manera indefinida, en un escenario donde la presión social y diplomática no da tregua a la administración de Díaz-Canel.

Fuente: Infobae

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Información publicada por Infobae.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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