SOCIEDAD

Avanza la restauración del parador Ariston: un hito de la Bauhaus

Un grupo inversor privado presentó el proyecto para recuperar la icónica obra de Marcel Breuer en Mar del Plata, que incluirá un hotel y un polo gastronómico frente al mar.

Redacción El Capitán 5 de julio de 2026 5 min de lectura
Avanza la restauración del parador Ariston: un hito de la Bauhaus
Foto: La Nación

Un grupo empresario marplatense presentó ante la Comisión Nacional de Monumentos el plan de restauración integral del parador Ariston, la única obra del arquitecto húngaro Marcel Breuer en Latinoamérica, ubicada en la zona sur de Mar del Plata.

La iniciativa, liderada por los propietarios de la cadena de cafeterías La Fonte D’Oro, busca rescatar una estructura que es Monumento Histórico Nacional desde 2019 y que durante décadas sufrió un proceso de degradación estructural y abandono. El proyecto técnico, diseñado por los arquitectos Jerónimo Mariani y Oscar Cañadas, contempla no solo la recuperación de la morfología original del edificio —famoso por su planta en forma de trébol de cuatro hojas— sino también la creación de un complejo que garantice su sostenibilidad económica. Según indicaron fuentes del sector inmobiliario y patrimonial, la propuesta incluye la construcción de un hotel de 36 habitaciones en los lotes linderos y un espacio gastronómico de alta gama, lo que transformará el sector de Playa Serena en un nuevo nodo turístico y cultural entre el centro urbano y el pujante desarrollo de Chapadmalal.

El equipo de especialistas, integrado también por las arquitectas Majo de la Fuente y María Eugenia Millares, especialistas en preservación patrimonial, detalló que la intervención se realizará bajo estrictos criterios internacionales de restauración. El primer paso consistirá en la eliminación de las construcciones precarias que fueron anexadas al edificio original a lo largo de los años, como antiguas parrillas y locales comerciales que desvirtuaron la pureza de las líneas de la Bauhaus. Los planos originales de 1947, recuperados recientemente, servirán como hoja de ruta para devolverle al Ariston sus características “paredes de cristal” y su pista de baile de acero. La inversión, de carácter netamente privado, prevé una ejecución por etapas que comenzará con la consolidación del hormigón original y continuará con la parquización de un predio que se extiende hasta 200 metros de la ruta 11.

Contexto

El parador Ariston fue diseñado por Marcel Lajos Breuer, una de las figuras más influyentes de la Escuela Bauhaus, durante su breve estancia en Argentina en la década de 1940. La obra se realizó en colaboración con los arquitectos locales Eduardo Catalano y Carlos Coire, ejecutándose en un tiempo récord de apenas 60 días entre finales de 1947 y febrero de 1948. En aquel entonces, la construcción representó una vanguardia absoluta para la arquitectura moderna mundial, destacándose por su elevación sobre columnas que permitía una vista ininterrumpida del mar y los acantilados. Sin embargo, tras su época de esplendor como centro de reuniones sociales, el edificio entró en un ciclo de desidia administrativa y maltrato arquitectónico. Durante más de 30 años, el inmueble funcionó con usos comerciales que dañaron su estructura de hormigón armado, mientras la erosión costera y la falta de mantenimiento estatal pusieron en riesgo su estabilidad.

La situación del Ariston contrasta con otros procesos de recuperación patrimonial en la ciudad, como el de la Casa sobre el Arroyo de Amancio Williams, que contó con financiamiento del Estado nacional. En este caso, la recuperación surge de una apuesta privada que debió sortear años de parálisis legal y técnica. Mara Knezevic, Miguel Fernández Allué y Marcelo Poczinok, los actuales dueños, adquirieron la propiedad con el objetivo de integrarla a un circuito de turismo cultural que hoy es inexistente en el extremo sur de General Pueyrredón. La demora en la protección municipal —el proyecto de interés patrimonial recién ingresó al Concejo Deliberante en febrero pasado— evidencia el vacío normativo que rodeó a esta pieza de valor incalculable hasta la llegada de los nuevos inversores.

Impacto

La puesta en valor del Ariston tendrá un efecto multiplicador en la economía local y en la configuración urbana de Mar del Plata. Desde el punto de vista turístico, la creación de un centro de estudios y museo dentro de la estructura original atraerá a un segmento de visitantes de nicho, interesados en la arquitectura y la historia del diseño, que actualmente no encuentra propuestas de este tipo en la región. Según estimaciones de operadores del mercado turístico, la incorporación de 36 plazas hoteleras de categoría y un polo gastronómico de marca reconocida revalorizará el valor del suelo en los barrios Playa Serena y Alfar, impulsando nuevos desarrollos residenciales permanentes en una zona que históricamente fue de veraneo estacional.

En términos arquitectónicos y sociales, el proyecto propone una integración paisajística que recupera el vínculo del edificio con la playa a través de un diseño de espacios públicos y parquización. Esto no solo preservará las vistas panorámicas del monumento, sino que funcionará como un “faro” urbano que ordenará el crecimiento hacia el sur. La sostenibilidad del proyecto reside en que las actividades comerciales en los lotes vecinos financiarán el mantenimiento a perpetuidad del edificio histórico, evitando que vuelva a caer en el abandono por falta de presupuesto. Los especialistas coinciden en que este modelo de gestión público-privada es el más viable para monumentos de esta escala, donde el uso comunitario y la rentabilidad comercial se combinan para asegurar la supervivencia de la pieza artística.

El cronograma de obras establece un plazo de entre cuatro y cinco años para la finalización total del complejo, sujeto a las aprobaciones finales de la Comisión Nacional de Monumentos y las habilitaciones municipales correspondientes. Actualmente, se están realizando cateos de materiales y análisis de las capas de pintura originales para determinar el color exacto y la textura que Breuer ideó hace casi ocho décadas. El próximo paso administrativo clave será la votación en el Concejo Deliberante para otorgar los indicadores urbanísticos necesarios que permitan el inicio de las tareas de limpieza y consolidación estructural. La comunidad arquitectónica internacional sigue de cerca este proceso, que promete devolverle a la Argentina uno de sus tesoros modernos más significativos.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

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