INTERNACIONAL

España avanza en el Mundial con Cubarsí y Oyarzabal como figuras

La selección española consolidó su estructura defensiva y ofensiva tras vencer a Austria, destacando el rendimiento de Pau Cubarsí y Mikel Oyarzabal antes del cruce decisivo frente a Portugal.

Redacción El Capitán 3 de julio de 2026 6 min de lectura
Imagen editorial relacionada con: España avanza en el Mundial con Cubarsí y Oyarzabal como figuras
Foto: Marca
España avanza en el Mundial con Cubarsí y Oyarzabal como figuras

España venció a Austria en la fase eliminatoria del Mundial este jueves, consolidando un esquema táctico donde Pau Cubarsí se posicionó como el defensor central más sólido del certamen y Mikel Oyarzabal emergió como el goleador determinante.

El equipo dirigido por Luis de la Fuente mostró una evolución significativa en su volumen de juego tras superar la pausa de hidratación del primer tiempo, momento en el que la estructura colectiva comenzó a fluir con mayor precisión. Según analistas técnicos vinculados a la delegación española, el rendimiento de Cubarsí ha sido la nota más alta en la última línea, superando las expectativas iniciales y otorgando una seguridad que permitió a Unai Simón mantener su valla invicta en tramos críticos del encuentro. La victoria frente al conjunto austríaco no solo asegura la continuidad en la competencia, sino que ratifica la apuesta del entrenador por un once titular que parece haber encontrado su equilibrio definitivo tras los ensayos realizados en la fase de grupos, especialmente en el duelo previo contra Arabia Saudita donde el equipo mostró destellos de superioridad durante 25 minutos iniciales.

La gestión de las individualidades ha sido un punto de debate central en el búnker español, particularmente en lo que respecta a Lamine Yamal. A pesar de las comparaciones externas con figuras de la talla de Kylian Mbappé o Erling Haaland, el cuerpo técnico subraya que el juvenil de 19 años está en un proceso de maduración física y mental, alejándolo de la ansiedad por el lucimiento personal para integrarlo al circuito funcional del equipo. En la banda izquierda, la sociedad conformada por Álex Baena y Marc Cucurella ha demostrado una competitividad superior a la esperada, mientras que en el lateral derecho, Pedro Porro parece haberle ganado la pulseada por la titularidad a Marcos Llorente. Esta configuración defensiva, apuntalada por la experiencia de Aymeric Laporte, ha permitido que España se convierta en uno de los equipos menos vulnerados del torneo, un factor estadístico que los operadores de datos deportivos señalan como la principal fortaleza de cara a las instancias finales.

Contexto

El camino de España en este Mundial de verano comenzó con dudas razonables tras los primeros tres partidos de la fase de grupos, donde el nivel de juego no alcanzó los estándares fijados por la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). Durante el debut y los encuentros subsiguientes, el equipo mostró dificultades para romper bloques bajos, una tendencia que comenzó a revertirse a partir de la mejoría física de sus extremos y la consolidación de una columna vertebral joven pero experimentada en ligas de élite. La irrupción de Pau Cubarsí en la zaga central no es un hecho aislado, sino el resultado de una transición generacional que Luis de la Fuente ha gestionado desde su llegada al cargo, priorizando la salida limpia desde el fondo y la anticipación, características que el defensor del Barcelona ha ejecutado con una efectividad cercana al 90% en duelos individuales durante este torneo.

Históricamente, la selección española ha sufrido en las transiciones defensivas cuando sus laterales se proyectan al ataque, un problema que en ediciones anteriores costó eliminaciones prematuras. Sin embargo, la inclusión de perfiles más laboriosos como el de Cucurella, quien venía de un rendimiento regular pero explotó en el cruce contra Austria, ha equilibrado la balanza táctica. Los antecedentes inmediatos muestran que España ha pasado de ser un equipo de posesión pasiva a uno de ataques directos liderados por Oyarzabal, quien ha asumido el rol de referente de área ante la falta de eficacia de otros delanteros centros. Este cambio de paradigma se produce en un Mundial marcado por la paridad física, donde la capacidad de resistencia y la gestión de los minutos de hidratación han alterado el ritmo de los partidos, favoreciendo a los planteles con mayor profundidad de banco y variantes tácticas en el mediocampo.

Impacto

La consolidación de este modelo de juego impacta directamente en las proyecciones de las casas de apuestas y en la percepción de los rivales directos en el cuadro del Mundial. Al establecer a Cubarsí como el mejor central del torneo hasta la fecha, España obliga a los oponentes a replantear sus estrategias de ataque, ya que la solvencia del juvenil reduce drásticamente las oportunidades de gol generadas por errores no forzados. Además, la jerarquía demostrada por Mikel Oyarzabal como jugador diferencial alivia la presión mediática sobre Lamine Yamal, permitiendo que el joven extremo desarrolle su juego sin la carga de ser el único responsable de la generación ofensiva. Este reparto de responsabilidades es visto por los preparadores físicos de la selección como una ventaja competitiva para evitar el desgaste psicológico en las fases de eliminación directa.

Desde el punto de vista institucional, el éxito de estos nombres propios valida el proyecto de formación de la RFEF, que ha apostado por la continuidad de los procesos de selecciones juveniles en la mayor. El impacto se extiende también al mercado de transferencias, donde la cotización de jugadores como Pedro Porro y Baena ha experimentado un alza significativa tras sus actuaciones en la fase de grupos y octavos de final. La seguridad que transmite Unai Simón bajo los tres palos, sumada a la solidez de Laporte y Cubarsí, coloca a España en una posición de privilegio estadístico: es uno de los pocos equipos que ha logrado combinar una alta posesión de balón con una baja tasa de remates recibidos por partido, lo que la convierte en el rival a vencer para las potencias sudamericanas y europeas que aún permanecen en competencia.

El próximo desafío para el conjunto de Luis de la Fuente será el enfrentamiento ante Portugal, un duelo que la prensa técnica internacional califica como la verdadera “prueba de fuego” para las aspiraciones españolas. Con el equipo luso mostrando un nivel ascendente, España llega como ligera favorita gracias a su equilibrio entre líneas y la explosión goleadora de Oyarzabal. El cuerpo médico seguirá de cerca la recuperación física de los laterales, fundamentales para contener el despliegue portugués por las bandas, mientras el país aguarda la confirmación de si este grupo podrá mantener el listón de juego exhibido en los últimos minutos ante Austria para meterse definitivamente en la lucha por el título mundial.

Fuente: Marca

¿Cómo te hizo sentir esta nota?

Fuente

Información publicada por Marca.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

El Capitan IATu asistente de noticias