Una mujer fue apuñalada por su pareja este martes en una vivienda de Villa Esperanza, Bahía Blanca, donde la policía constató que sus hijos de 3 y 11 años presentaban cuadros de intoxicación por cocaína tras ser hospitalizados.
El violento episodio se desencadenó en un domicilio ubicado en la calle 1810 al 300, luego de que vecinos alertaran al servicio de emergencias 911 sobre disturbios en la propiedad. Al arribar al lugar, efectivos del Comando de Patrulla encontraron a la víctima tendida en el suelo con heridas visibles en la cabeza y una lesión punzocortante compatible con un arma blanca. Tras recuperar el conocimiento, la mujer identificó a su pareja como el agresor, quien se había dado a la fuga antes de la llegada de los uniformados. La víctima fue trasladada de urgencia al Hospital Interzonal General de Agudos Dr. José Penna, donde ingresó consciente y fuera de peligro, mientras que los menores fueron derivados al mismo centro asistencial para una evaluación clínica exhaustiva.
La gravedad del caso escaló cuando los estudios toxicológicos realizados en el hospital confirmaron la presencia de cocaína en el organismo de ambos niños. Según indicaron fuentes de la investigación vinculadas a la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio (UFIJ) N.° 19, el hallazgo de estupefacientes en menores de edad activa de forma inmediata los protocolos de protección de niñez y adolescencia. En paralelo, durante el peritaje realizado en la vivienda de la calle 1810, el personal policial descubrió un invernadero con 18 plantas de cannabis sativa. Por disposición de las autoridades judiciales intervinientes, la mujer quedó bajo custodia policial en calidad de detenida, mientras se intensifica la búsqueda del hombre señalado como el autor de la agresión física.
Contexto
Este suceso no representa un hecho aislado en la ciudad bonaerense, que atraviesa una preocupante seguidilla de casos de menores expuestos a sustancias ilegales. Hace apenas dos semanas, un bebé de tres meses ingresó al Hospital Municipal de Bahía Blanca con un cuadro de fiebre y dificultades respiratorias severas. Tras la intervención de una médica pediatra que detectó síntomas inusuales, un análisis de orina confirmó que el lactante también tenía cocaína en sangre. En aquel caso, la madre de 31 años negó el consumo, lo que derivó en una causa por “Averiguación de ilícito” bajo la órbita de la UFIJ N° 1 y el Juzgado de Familia, ante la sospecha de una exposición ambiental o negligencia extrema en el cuidado del menor.
La recurrencia de estos episodios en un lapso de 15 días ha puesto en alerta a los organismos de salud y seguridad del municipio. De acuerdo con datos de fuentes institucionales del sistema sanitario local, la presencia de metabolitos de cocaína en niños suele estar vinculada a entornos de consumo problemático de los adultos convivientes, ya sea por contacto directo con las sustancias o por contaminación de superficies y utensilios. Los antecedentes en la región muestran un incremento en las intervenciones de los servicios locales de promoción y protección de los derechos del niño en situaciones donde la violencia de género y el narcotráfico se entrelazan, dejando a los menores en una situación de vulnerabilidad extrema que requiere la intervención de múltiples fueros judiciales.
Impacto
La detección de cocaína en niños de 3 y 11 años genera consecuencias clínicas y legales de largo alcance. Desde el punto de vista médico, la exposición a alcaloides en organismos en desarrollo puede provocar daños neurológicos, arritmias y trastornos del comportamiento a largo plazo. En el plano judicial, el hallazgo de las 18 plantas de cannabis y la intoxicación de los menores complica la situación procesal de la madre, quien ahora enfrenta cargos que van más allá de ser víctima de violencia de género. Según operadores del mercado judicial, la detención de la mujer responde a la necesidad de garantizar la seguridad de los niños y determinar su grado de responsabilidad en la exposición de sus hijos a estupefacientes, mientras se tramita la guarda provisoria de los menores.
Por otro lado, la fuga del agresor mantiene en vilo a la comunidad de Villa Esperanza. La policía bonaerense ha desplegado operativos de rastrillaje en la zona periférica de Bahía Blanca para dar con el paradero del hombre, cuya identidad ya ha sido establecida. El impacto social de este caso ha reabierto el debate sobre la eficacia de las medidas de restricción perimetral y el seguimiento de las familias en situación de riesgo. Fuentes del Ministerio de Seguridad indicaron que se están revisando las cámaras de seguridad del Centro de Monitoreo para reconstruir la ruta de escape del sospechoso, quien enfrenta una imputación inicial por lesiones agravadas por el vínculo y violencia de género, a la que podrían sumarse cargos relacionados con la ley de drogas.
El futuro de los menores depende ahora de las pericias que realice el equipo interdisciplinario del Juzgado de Familia y la evaluación del entorno familiar ampliado. Se espera que en las próximas horas se realicen entrevistas con allegados y se revisen los antecedentes de los organismos de niñez para establecer si existían denuncias previas por maltrato o negligencia. La justicia deberá determinar si los niños pueden quedar al cuidado de algún familiar directo o si deberán ser derivados a un hogar de abrigo, mientras la madre permanece a disposición de la UFIJ N.° 19 y se aguarda la captura del principal sospechoso del ataque.