SOCIEDAD

Mario Alonso Puig vincula la felicidad con la gestión del miedo

El médico cirujano Mario Alonso Puig analizó la relación entre el bienestar emocional y la aceptación de las heridas personales, destacando que la felicidad auténtica reside en la paz interior y no en logros externos.

Redacción El Capitán 28 de junio de 2026 5 min de lectura
Mario Alonso Puig vincula la felicidad con la gestión del miedo
Foto: La Nación

El médico cirujano y especialista en desarrollo personal, Mario Alonso Puig, presentó en Buenos Aires sus últimas conclusiones sobre la salud mental, donde afirmó que el miedo suele manifestarse ante situaciones que poseen un valor intrínseco para el individuo.

La propuesta de Puig, fundamentada en su experiencia clínica y en la investigación del comportamiento humano, sostiene que la sociedad contemporánea atraviesa una crisis de bienestar derivada de la búsqueda de resultados inmediatos. Según indicaron especialistas en neurociencia consultados por este medio, la tendencia a vincular la satisfacción personal con el reconocimiento externo genera cuadros de ansiedad crónicos que afectan la productividad y la salud física. El médico español subrayó que la felicidad no debe entenderse como una meta a alcanzar tras obtener un bien material o un ascenso profesional, sino como un estado de serenidad que se cultiva desde el interior. Para el profesional, la capacidad de amar y la calidad de los vínculos afectivos son los principales predictores de una vida plena, superando a cualquier indicador económico o de estatus social.

Durante su exposición, el facultativo hizo especial hincapié en la gestión de las emociones negativas, particularmente el miedo y la frustración. De acuerdo con fuentes del ámbito de la psicología clínica, la resistencia a aceptar las propias vulnerabilidades es uno de los mayores obstáculos para el crecimiento personal en adultos de entre 30 y 55 años. Puig utilizó la metáfora del Kintsugi, el arte japonés de reparar cerámica con oro, para ilustrar cómo las experiencias traumáticas o dolorosas pueden integrarse en la identidad de una persona sin destruirla. “Cuando te encontrás con un amor gratuito, un amor que no cuestiona y que simplemente da, ofrecés tus fracturas y las rellenás de oro, y al final obtenés una vasija única”, explicó el cirujano, enfatizando que la singularidad de cada individuo reside precisamente en la forma en que ha superado sus crisis.

Contexto

La trayectoria de Mario Alonso Puig se ha consolidado en las últimas dos décadas como un puente entre la medicina tradicional y la psicología del desarrollo. Miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, Puig ha dedicado gran parte de su carrera a estudiar cómo el estado mental influye en la fisiología del cuerpo humano. Este enfoque cobra relevancia en un contexto global donde, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos de ansiedad y depresión han aumentado un 25% desde el inicio de la década. La transición de una medicina puramente reactiva a una preventiva, que incluya la gestión emocional, es una demanda creciente en los sistemas de salud de Iberoamérica, donde el estrés laboral se ha convertido en la principal causa de ausentismo.

Históricamente, la medicina occidental ha separado la salud física de la salud mental, tratando los síntomas de forma aislada. Sin embargo, las investigaciones citadas por Puig sugieren que el sistema inmunológico responde directamente a los niveles de cortisol generados por el estrés sostenido. En Argentina, diversos estudios de consultoras de recursos humanos indican que el 70% de los trabajadores manifiesta síntomas de agotamiento o “burnout”. En este escenario, las conferencias y publicaciones de Puig han ganado terreno al ofrecer herramientas prácticas para la reconfiguración del pensamiento, alejándose de la autoayuda convencional para basarse en la plasticidad neuronal y la biología del cambio. La aceptación de la imperfección, un concepto central en su discurso, se contrapone a la cultura de la imagen perfecta promovida por las plataformas digitales actuales.

Impacto

El impacto de estas definiciones radica en el cambio de paradigma que proponen para el tratamiento del estrés y la insatisfacción vital. Al desvincular la felicidad de los factores externos, se otorga al individuo una mayor autonomía sobre su propio bienestar, reduciendo la dependencia de la validación social. Según operadores del sector de la salud privada, existe un interés creciente en programas de bienestar corporativo que incorporen estas visiones para mejorar el clima laboral y reducir la rotación de personal. La idea de que las heridas emocionales pueden ser una fuente de fortaleza altera la percepción tradicional de la debilidad, permitiendo que las personas procesen sus fracasos de una manera más constructiva y menos estigmatizante.

A nivel social, la difusión de estos conceptos fomenta una mayor empatía en la construcción de vínculos. Puig sostiene que “cuanto mayor sea tu capacidad de amar, más feliz vas a ser”, lo cual tiene una traducción directa en la cohesión comunitaria y la reducción de la conflictividad interpersonal. Expertos en sociología señalan que la revalorización de los vínculos afectivos no románticos —como la amistad y el compañerismo— es fundamental para contrarrestar la epidemia de soledad que afecta a las grandes urbes. La integración de las “fracturas” personales en la narrativa de vida permite, además, una comunicación más honesta y menos defensiva entre los ciudadanos, facilitando la resolución de conflictos en ámbitos tanto privados como públicos.

El próximo paso en la agenda de Mario Alonso Puig incluye una serie de seminarios internacionales enfocados en la aplicación de la neurociencia al liderazgo y la educación. Se espera que estas herramientas comiencen a integrarse en currículos escolares para fomentar la resiliencia desde edades tempranas. La tensión pendiente reside en la capacidad de las estructuras sociales y económicas para permitir que los individuos prioricen su paz interior en un sistema que todavía premia, mayoritariamente, la productividad cuantitativa por sobre el equilibrio emocional.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

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