La conductora y actriz Ernestina Pais falleció este viernes por la tarde a los 54 años, tras ser arrollada por una formación del Tren de la Costa mientras intentaba cruzar las vías con la barrera baja en la zona norte.
El fallecimiento de Pais, quien actualmente se desempeñaba como actriz en la obra teatral “El divorcio”, generó un impacto inmediato en la industria del entretenimiento y los medios de comunicación. Fuentes policiales y de los servicios de emergencia confirmaron que el deceso se produjo de forma instantánea en el lugar del siniestro. La noticia no solo enluta a la comunidad artística por la pérdida de una figura de gran trayectoria, sino que reabre el debate sobre la seguridad vial ferroviaria en los pasos a nivel del área metropolitana. Colegas de diversos ámbitos destacaron su versatilidad profesional, recordando su paso por la radio, la televisión y el teatro, donde siempre mantuvo una impronta de autenticidad y compromiso con el oficio periodístico.
La carrera de Ernestina Pais alcanzó su punto de máxima influencia durante la década de 2000, cuando conformó una dupla histórica junto a Jorge Guinzburg. Según allegados a la producción de sus programas, Guinzburg fue quien la descubrió para el gran público tras conocer que Federica Pais tenía una hermana con una personalidad disruptiva. Aunque inicialmente Pais se resistía a la pantalla chica debido a su formación académica en cine, terminó aceptando el desafío. Su trayectoria incluyó hitos como su labor de cronista en “La Biblia y el Calefón” por Canal 13 y su participación radial en “Vitamina G” por Radio Mitre. Sin embargo, fue el estreno de “Mañanas Informales” en 2005 lo que marcó un quiebre definitivo en la estructura de la televisión abierta argentina, logrando niveles de audiencia inéditos para la franja matutina.
El ciclo, que se emitió entre 2005 y 2008 en el horario de 9:30 a 13:00, se caracterizó por una mezcla de rigor informativo y humor desenfadado. Bajo la producción de Andrea Stivel, el programa rompió los moldes del magazine tradicional. Ernestina Pais recordaba en entrevistas recientes que el éxito radicaba en la capacidad de Guinzburg para tratar temas complejos con sencillez. En el living del programa podían convivir figuras mediáticas como Silvia Süller con intelectuales de la talla de José Nun, debatiendo sobre conflictos universitarios. Esta fórmula obligó a los canales competidores a reestructurar sus grillas: Canal 9 lanzó “De 9 a 12” con Chiche Gelblung y Maby Wells, mientras que Telefe apostó por “AM” con la conducción de Vero Lozano y Leo Montero, intentando replicar el fenómeno de audiencia de la señal de Constitución.
Contexto
Para comprender la relevancia de Ernestina Pais en la cultura popular, es necesario analizar el estado de la televisión argentina a principios del siglo XXI. Antes de 2005, la mañana era considerada un espacio de bajo encendido, destinado mayoritariamente a programas de cocina o servicios básicos. La irrupción de “Mañanas Informales” transformó ese horario en un segmento premium para la pauta publicitaria y el debate político. El equipo original, compuesto por figuras como Osvaldo Bazán, el periodista deportivo Martín Souto, el fallecido Mario Mazzone y el humorista Bicho Gómez con su personaje del Payaso Malaonda, creó una mística de “club de amigos” que fidelizó a millones de televidentes. Posteriormente, se sumarían nombres como Gastón Recondo, Jimena Monteverde, Cecilia Ruffa y Luciano Galende, consolidando un staff de alta exposición.
La relación entre Pais y Guinzburg trascendió lo laboral, convirtiéndose en un vínculo de mentoría y amistad profunda que marcó la vida de la conductora. Jorge Guinzburg falleció el 12 de marzo de 2008, una fecha que coincidía con el cumpleaños de Ernestina, un hecho que ella misma describía con ironía como la “última gran broma” de su compañero. Tras la muerte del conductor, Pais asumió el liderazgo del ciclo, demostrando una resiliencia profesional que la llevó luego a encabezar otros proyectos de gran envergadura, como la conducción de “CQC” (Caiga Quien Caiga), convirtiéndose en la primera mujer en ocupar ese rol central en el histórico formato de la productora Cuatro Cabezas.
Impacto
La desaparición física de Ernestina Pais representa el cierre de una etapa dorada para la televisión de autor en Argentina. Su estilo, caracterizado por una risa franca y una agudeza intelectual que no subestimaba al espectador, dejó una marca en la forma de producir contenidos diarios. Operadores del mercado televisivo señalan que Pais fue pionera en romper el techo de cristal en programas de actualidad y humor, espacios tradicionalmente reservados para hombres. Su capacidad para transitar desde la entrevista política profunda hasta el paso de comedia en el recordado “Pogo de las 12” —donde todo el equipo saltaba al ritmo de Los Piojos— sentó las bases de lo que hoy se conoce como el infoentretenimiento moderno en el país.
El impacto de su muerte se reflejó en las inmediatas muestras de dolor de sus excompañeros. Gastón Recondo expresó su deseo de que la conductora encuentre la paz, mientras que el locutor Hernán Chiozza recordó los “momentos angelados” vividos durante las grabaciones en Canal 13. Jimena Monteverde, quien compartió proyectos recientes con ella, destacó que en sus últimos encuentros se la veía feliz y plena en su faceta actoral. Estas reacciones institucionales y personales subrayan que Pais no era solo una trabajadora de los medios, sino un referente de una televisión que priorizaba la creatividad y el riesgo artístico por sobre las fórmulas preestablecidas del rating minuto a minuto.
La justicia ha iniciado las pericias correspondientes para determinar las circunstancias exactas del accidente en las vías del Tren de la Costa. Mientras tanto, el mundo del espectáculo aguarda definiciones sobre los homenajes que se realizarán en los próximos días, en una jornada que marca un antes y un después para la memoria colectiva de la audiencia argentina. La tensión pendiente queda ahora en el análisis de las medidas de seguridad ferroviaria y en el vacío que deja una de las voces más singulares de la comunicación nacional.