INTERNACIONAL

Venezuela bajo emergencia tras sismos de 7,2 y 7,5 grados de magnitud

Dos terremotos de gran magnitud sacudieron el norte de Venezuela este miércoles, provocando el colapso de cientos de edificios y dejando un saldo preliminar de cientos de fallecidos y miles de heridos en zonas urbanas críticas.

Redacción El Capitán 27 de junio de 2026 6 min de lectura
Venezuela bajo emergencia tras sismos de 7,2 y 7,5 grados de magnitud
Foto: BBC Mundo

Dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 sacudieron el norte de Venezuela este miércoles, provocando el derrumbe de cientos de edificaciones y dejando un saldo preliminar de cientos de muertos y miles de heridos en diversas localidades del país.

El doble evento sísmico, que afectó principalmente la franja septentrional del territorio nacional, generó escenas de caos en centros urbanos donde los equipos de rescate y ciudadanos voluntarios trabajan contra reloj para localizar sobrevivientes bajo los escombros. Según datos técnicos proporcionados por la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (Funvisis), los movimientos se caracterizaron por ser extremadamente superficiales, localizándose a menos de 21 kilómetros de profundidad. Esta escasa distancia respecto a la superficie terrestre es, de acuerdo con especialistas en geofísica, el factor determinante que potenció la capacidad destructiva de las ondas sísmicas, afectando estructuras que ya presentaban un deterioro previo por falta de mantenimiento sostenido.

La vulnerabilidad del país ante este tipo de catástrofes naturales fue subrayada por organismos internacionales que operan en la región. Jan Egeland, secretario general del Consejo Noruego para Refugiados, describió la situación desde el terreno como de “daños atroces”, señalando que la infraestructura nacional se encuentra en un estado crítico tras décadas de desinversión. Los informes preliminares de Protección Civil indican que la respuesta de emergencia se ve dificultada por las precarias condiciones de vida que atraviesa gran parte de la población, lo que limita el acceso a maquinaria pesada y suministros médicos esenciales en las zonas de mayor impacto. Operadores logísticos en la zona norte reportan que el sistema hospitalario se encuentra saturado, intentando absorber el flujo constante de lesionados provenientes de los barrios más densamente poblados.

Desde el punto de vista geológico, la recurrencia de estos fenómenos responde a la interacción dinámica entre la placa del Caribe y la placa sudamericana. Expertos del área de sismología explicaron que ambas estructuras tectónicas intentan desplazarse una sobre la otra, generando puntos de fricción donde se acumula una tensión masiva. Cuando esta energía contenida supera la resistencia de las rocas, se produce una liberación violenta que da origen a los terremotos. Estimaciones científicas actuales sitúan el desplazamiento de la placa del Caribe hacia el este de la placa sudamericana a un ritmo constante de aproximadamente 2 centímetros anuales, lo que mantiene al territorio venezolano en un estado de riesgo sísmico permanente y latente.

Contexto

La historia sísmica de Venezuela está marcada por eventos de gran letalidad que han moldeado su configuración urbana actual. Entre los antecedentes más significativos se encuentra el terremoto del 29 de julio de 1967, que afectó a Caracas y el litoral central, dejando 245 muertos y miles de heridos. Aquel suceso obligó a las autoridades de la época a revisar los códigos de construcción en una capital que crecía de forma acelerada. Previamente, el 17 de enero de 1929, un sismo de magnitud 6,9 destruyó la ciudad de Cumaná, en el estado Sucre, provocando un tsunami que elevó la cifra de víctimas fatales a 800 personas. Asimismo, el registro histórico destaca el terremoto de San Narciso el 29 de octubre de 1900, que afectó gravemente a Caracas, Naiguatá y Guatire, destruyendo centenares de edificios públicos y privados.

El sistema de fallas que atraviesa el país es complejo y extenso, lo que explica la alta frecuencia de movimientos telúricos. La falla de Boconó, que se extiende desde el estado Táchira hasta el mar Caribe; la falla de El Pilar, que cruza el estado Sucre; y la falla de San Sebastián, que corre de forma submarina paralela al litoral central, conforman un entramado de alta peligrosidad. Esta última se ubica a tan solo 30 kilómetros de Caracas, lo que convierte a la capital en una de las zonas con mayor exposición. Según los registros de Funvisis, entre los años 1530 y 2004 se contabilizaron 131 episodios sísmicos de consideración, aunque la cifra real podría ser superior debido a las limitaciones técnicas de medición en siglos pasados. Solo en el primer semestre de este año, la red sismológica ya había detectado 1.274 temblores de diversa intensidad.

Impacto

La gravedad de este último desastre se ve potenciada por la distribución demográfica del país. Datos oficiales de Funvisis confirman que aproximadamente el 80% de la población venezolana reside en zonas de alto riesgo sísmico. Las principales ciudades, incluyendo Valencia, Maracay, Mérida y San Cristóbal, fueron fundadas sobre o en las inmediaciones de las fallas tectónicas. Esta ubicación no es casual: durante la época colonial, los asentamientos españoles se establecieron en valles formados precisamente por la actividad tectónica, atraídos por la fertilidad de los suelos, el acceso a cursos de agua dulce y las defensas naturales que ofrecía el relieve montañoso frente a posibles ataques externos.

En la actualidad, este patrón de asentamiento representa un desafío crítico para la seguridad civil. El impacto de los sismos de esta semana no solo se mide en la pérdida de vidas humanas y el colapso de viviendas, sino también en la interrupción de servicios básicos como electricidad y agua potable, cuya infraestructura ya presentaba fallas estructurales previas. La combinación de una geología activa con una planificación urbana que no siempre respetó las normas de sismorresistencia genera un escenario donde eventos de magnitud moderada pueden derivar en catástrofes humanitarias. La comunidad internacional observa con preocupación la capacidad de respuesta del Estado venezolano, cuya operatividad se ve comprometida por la crisis económica persistente y la falta de equipos especializados para el rescate en estructuras colapsadas.

El gobierno nacional ha declarado el estado de emergencia en las regiones afectadas, mientras los especialistas advierten sobre la posibilidad de réplicas de consideración en las próximas 72 horas. La prioridad inmediata se centra en la remoción de escombros en los centros urbanos del norte y en la asistencia a los miles de desplazados que han perdido sus hogares. El próximo paso crucial será la evaluación técnica de los edificios que permanecen en pie, muchos de los cuales presentan grietas estructurales que podrían comprometer su estabilidad ante nuevos movimientos, en un país que debe convivir con la realidad de estar situado sobre una de las fronteras tectónicas más activas del continente.

Fuente: BBC Mundo

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Información publicada por BBC Mundo.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

El Capitan IATu asistente de noticias