SOCIEDAD

López Rosetti vinculó la actividad física con la salud emocional

El cardiólogo Daniel López Rosetti destacó el rol del ejercicio como herramienta terapéutica contra la depresión y el estrés, recomendando 150 minutos semanales de actividad aeróbica.

Redacción El Capitán 26 de junio de 2026 5 min de lectura
López Rosetti vinculó la actividad física con la salud emocional
Foto: La Nación

El médico cardiólogo Daniel López Rosetti analizó el impacto del ejercicio físico en la salud mental y definió al ser humano como una entidad emocional que utiliza el razonamiento de forma secundaria para procesar su realidad biológica.

La evidencia científica actual sostiene que el movimiento corporal actúa como un fármaco natural sobre el sistema nervioso central. Según detalló el especialista, los beneficios del ejercicio sobre el cerebro presentan tiempos específicos para su consolidación definitiva. En cuadros de depresión clínica diagnosticada, la mejoría no ocurre de forma inmediata, sino que requiere un proceso de adaptación biológica que oscila entre las cuatro y las ocho semanas. Este período es necesario para que los neurotransmisores y la plasticidad neuronal respondan al estímulo físico constante. De acuerdo con datos de instituciones médicas internacionales, la regularidad es el factor determinante para que la actividad motriz se traduzca en una reducción de los síntomas de desánimo y apatía, equiparando en muchos casos el efecto de intervenciones farmacológicas tradicionales en estadios leves a moderados.

Respecto a las modalidades de entrenamiento, López Rosetti equiparó la eficacia de las actividades aeróbicas con las de resistencia muscular. El profesional indicó que tanto la caminata rápida, el jogging o el ciclismo, como el levantamiento de pesas para fortalecer el tono muscular, aportan ventajas equivalentes para la psiquis. La recomendación técnica, alineada con los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS), establece una dosis mínima de 150 minutos semanales de caminata rápida. Esta carga horaria puede distribuirse en sesiones de 30 minutos durante cinco días a la semana. Fuentes del sector sanitario local subrayan que el mantenimiento del tono muscular no solo previene el deterioro físico, sino que envía señales bioquímicas al cerebro que mejoran el estado de ánimo general, funcionando como una prescripción médica no convencional pero altamente efectiva.

Contexto

El abordaje de la salud mental desde la cardiología y la medicina del estrés cobró relevancia en la última década debido al incremento de patologías vinculadas al ritmo de vida urbano y las presiones socioeconómicas. Históricamente, la medicina separó la salud física de la mental, pero los avances en neurociencia demostraron que el sistema cardiovascular y el sistema límbico —donde se procesan las emociones— están intrínsecamente conectados. López Rosetti recordó que, biológicamente, la especie humana desarrolló la capacidad de sentir emociones y sentimientos mucho antes de poder racionalizar los hechos empíricos. Esta evolución implica que el cerebro emocional tiene una prioridad operativa sobre el cerebro racional, lo que explica por qué el estrés crónico impacta primero en el estado anímico y luego en la capacidad de toma de decisiones lógicas.

En la Argentina, el contexto de incertidumbre constante y las crisis recurrentes generaron un aumento en las consultas por cuadros de desánimo transitorio. Según registros de centros de salud porteños, la manifestación sintomática más frecuente incluye la tristeza, el decaimiento y la imposibilidad de disfrutar de actividades cotidianas, un fenómeno que el especialista describe como una situación anímica amortiguada o anestesiada. Este estado, aunque no siempre llega a ser una depresión clínica establecida, afecta la productividad y la calidad de vida de una gran parte de la población activa. La actividad física surge entonces como una respuesta accesible y de bajo costo frente a una demanda creciente de soluciones para el bienestar integral en un entorno de alta exigencia emocional.

Impacto

La implementación de rutinas de ejercicio tiene un impacto directo en la reducción del gasto sanitario y en la mejora de la salud pública. Para las personas que atraviesan estados de emocionalidad vivencial negativa o frustraciones cotidianas, la respuesta al movimiento es significativamente más veloz que en la patología clínica. En estos casos de desánimo transitorio, la actividad física puede generar mejoras notables en escasos días, actuando como un regulador inmediato del cortisol y las endorfinas. Este efecto permite que el individuo recupere la capacidad de sonreír y de experimentar placer, rompiendo el ciclo de la apatía que suele retroalimentar el sedentarismo y el aislamiento social.

Desde una perspectiva social, fomentar la dosis de 150 minutos semanales recomendada por la OMS podría mitigar la prevalencia de trastornos de ansiedad y depresión en la población general. Los especialistas en medicina preventiva señalan que el ejercicio de musculación, a menudo relegado a fines estéticos, debe ser revalorizado por su capacidad de mejorar la resiliencia emocional. Al fortalecer el cuerpo, se fortalece la percepción de autoeficacia del individuo, lo que genera una barrera protectora contra los estresores externos. El impacto se extiende también al ámbito laboral, donde la reducción del estrés mediante el movimiento físico se traduce en una menor tasa de ausentismo y una mayor claridad cognitiva para la resolución de conflictos complejos.

El próximo paso en la integración de estas prácticas depende de la capacidad del sistema de salud para recetar el movimiento con la misma rigurosidad que un medicamento. La tensión pendiente radica en la dificultad de la población para sostener hábitos saludables en contextos de falta de tiempo o infraestructura adecuada. No obstante, la evidencia presentada por López Rosetti sugiere que el cambio de paradigma es irreversible: el tratamiento de la salud mental ya no puede prescindir del fortalecimiento del cuerpo físico. Se espera que en los próximos meses se intensifiquen las campañas de concientización que promuevan la caminata rápida y el entrenamiento de fuerza como pilares fundamentales de la estabilidad emocional en la vida moderna.

Fuente: La Nación

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Información publicada por La Nación.

Redacción El Capitán

Equipo editorial de El Capitán con apoyo de inteligencia editorial. Periodismo argentino con análisis profundo.

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